Entre el aplauso fácil y la crítica ligera, Batres sale indemne del Congreso de la Ciudad

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Alberto Cuenca Reportero en Capital CDMX

Luego de recetar sus verdades durante una hora y once minutos, Martí Batres salió muy contento del Congreso capitalino. Un reportero le preguntó cómo le había ido al rendir el Quinto Informe de Gobierno.

“Muy bien, nos fue muy bien, nos fue de maravilla”, dijo el mandatario mientras caminaba de la mano de su esposa y sus hijos al salir del recinto legislativo de Donceles y Allende.

MEJOR IMPOSIBLE

Y sí, el jefe de gobierno tenía razón: mejor imposible, al menos para él y para el proyecto político que representa, porque este Quinto Informe fue un evento de aplauso fácil de parte de los diputados de la 4T y de crítica ligera de parte de los legisladores de la oposición.

Expectativas políticas no había muchas, al menos no dirigidas hacia Batres, porque a todos queda claro que él apagará la luz y cerrará el changarro, aunque insista en que trabajará intensamente de aquí al final de la administración y que en este tiempo él impulsará nuevas transformaciones.

EL APLAUSO FÁCIL

Le aplaudieron 85 veces desde las curules que ocupa la bancada morenista dentro del salón de sesiones, así como desde las gradas y palcos de invitados especiales, a razón de un aplauso cada 55 segundos.

Recibía aplausos por todo y no se diga por aquellas frases cargadas de jiribilla política, como cuando dijo que días atrás se clausuró una obra en el Pueblo de Santa Cruz Atoyac, alcaldía Benito Juárez, donde se pretendía construir un edificio con más niveles de los autorizados por la norma.

De esas cosas que se dicen sin decirlas, era imposible no pensar en el llamado “cártel inmobiliario”. Quizá lo pensaron así el secretario de Movilidad Andrés Lajous y la secretaria de Finanzas Luz Elena González, quienes desde sus lugares voltearon hacia la hilera de sillas en donde estaban sentados los alcaldes, buscando con la mirada al de Benito Juárez Santiago Taboada.

La concurrencia morenista también le aplaudió con enjundia a Batres cuando dijo que fue una derrota de los conservadores tratar de impedir que hubiera libros de texto gratuitos para la infancia.

Ni se diga cuando le pidió a la oposición no utilizar políticamente el tema del Metro.

Calificó de desinformación y con sorna dijo que los opositores no sabían hacer cuentas, luego de que la diputada panista Luisa Gutiérrez Ureña criticó un aumento multimillonario en el monto de la deuda pública.

“Cuando hagan sus cuentas hay que tomar en cuenta algo llamado inflación”, le dijo Batres a la legisladora del PAN.

De esas veces en que la concurrencia se animó más y salió del sopor que generaban sus repetitivos aplausos, le gritaban a Batres: “¡Jefe de gobierno, jefe de gobierno!”.

Claro, Batres fue el centro de los elogios, pero no fue el único en quien se concentraron las porras.

En las sillas de invitados estaba la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez, a quien también le aplaudían, de la nada, sin razón alguna y solo por estar ahí. Le gritaban: “¡Gobernadora, gobernadora!”.

Casi desapercibidos pasaron los gobernadores, de Zacatecas David Monreal; de Tamaulipas Américo Villarreal; de Tabasco Carlos Manuel Merino, y la presidenta del Senado Ana Lilia Rivero.

Era inevitable no darse cuenta de la presencia de la secretaria de Gobernación, Luisa Alcalde, porque entró al Congreso junto a Batres y se sentó al lado de él en el Salón de Sesiones.

LA CRÍTICA LIGERA

Los informes del Jefe de Gobierno ante el Congreso capitalino son actos sin debate. Hay monólogos, muchos, y todo porque el rígido protocolo no permite interpelaciones, intercambio de opiniones ni réplicas.

Así, acartonado, el formato del informe contempla un posicionamiento de cinco minutos por parte de cada bancada, antes de que hable el mandatario.

De esa manera pasaron a tribuna un legislador del Movimiento Ciudadano, una del PRI, una del PRD y una del PAN, quienes con discursos planos, sin inflexiones de voz ni enjundia, acusaron que los resultados no son para celebrar.

Royfid Torres, de MC, dijo que en este gobierno hay muchos errores. Habló de 2.5 millones de chilangos sin acceso a la salud, de 34 mil muertes por hechos de tránsito, de 7 mil 500 damnificados del sismo a quienes no se ha resuelto el retorno a su hogar.

Tania Larios, del PRI, lamentó que por tragedias como la de la línea 12 del Metro no se llamó a rendir cuentas a Florencia Serranía y sus críticas se enfocaron más hacia el comportamiento de la bancada de Morena en el Congreso, que no deja pasar ningún punto de acuerdo que critique el GobCDMX.

Dijo que por la actitud de Morena se limita la rendición de cuentas y pidió a la 4T no atrincherarse en su mayoría.

Acaso la única estridente fue la panista Luisa Gutiérrez Ureña, porque de entrada ella es así. Pero la del PAN no enfiló su batería de críticas hacia el actual jefe de gobierno, sino hacia su predecesora Claudia Sheinbaum.

Así, la de Acción Nacional dijo que en este informe poco o nada se puede hablar sobre el sello Batres, pues lo que destacó durante el último año fue la dejadez y el saqueo al GobCDMX que Sheinbaum encabezó para iniciar su ilegal campaña por la Presidencia de México.

“Claudia Sheinbaum se fue de esta Ciudad reprobada. He aquí la ironía. Después de lo desastrosa de su gestión aspira a ser ascendida y gobernar a millones más de mexicanas y mexicanos.

“Es casi de tan de mal gusto como el de aquel (Hugo López Gatell) que después de cargar con la muerte de millones de mexicanos por Covid19 aspira a ser Jefe de Gobierno”, dijo Luisa Gutiérrez entre abucheos que salieron de las gradas en donde se sentaron integrantes del gabinete ampliado.

Cuando los abucheos arreciaban, Martí Batres hizo la seña de silencio desde su lugar de honor en la Mesa Directiva. Nadie más increpó a Luisa Gutiérrez.

Por protocolo la única que podía responder al discurso de Batres era la presidenta de la Mesa Directiva, la también panista Gabriela Salido.

En un breve discurso cargado de institucionalidad, la diputada recordó que en el pasado reciente hubo quienes intentaron evadir este ejercicio de transparencia y rendición de cuentas.

“Hoy atendemos su comparecencia las diputadas y diputados de este Congreso, como un Poder que refleja la pluralidad de ideas, propia de una ciudad con más de nueve millones de habitantes. Tenemos la gran responsabilidad de hacer un análisis crítico y objetivo de su Informe, lejos de posturas ideológicas y radicalismos”, expuso Salido.

ENTRE ACARREADOS

Tres horas y media después de que arrancó la sesión solemne para este Quinto Informe, Martí Batres dejó la sede del Congreso capitalino. Iba a retirarse en auto, que ya lo esperaba en la calle de Donceles.

Pero el mandatario prefirió caminar sobre la calle de Allende, hacia el sur, donde atrás de vallas metálicas y resistiendo un inclemente sol de mediodía aguardaban decenas de acarreados que llegaron desde las 6 de la mañana.

Quedó claro quién llevó a estos acarreados: el titular de la Sibiso Rigoberto Salgado. Apenas vieron al funcionario llegar por la calle de Allende y los contingentes comenzaron a gritar: “¡Rigo, Rigo!”.

Con porras y cartulinas también dejaron en claro que venían de Tláhuac y que además de hacer bulla querían tomarse la selfie con sus líderes políticos.

Primero y antes de que empezara el informe se tomaron la selfie con Rigo. Después del mediodía se quedaron para la foto con Martí Batres.

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