Liderazgo



Ciudad de México.- Tiempos de transformación y reajuste en los liderazgos. Según las encuestas, al presidente se le está acabando el embrujo y el carisma. ¿Se recuperará o se acentuará la tendencia?



El presidente ha perdido autoridad moral. Recibió 30 millones de votos en 2018, sí, pero sólo 13.2 millones eran votos “leales”, el resto (16.8 millones) eran “cambiantes”. Las encuestas muestran que, entre estos últimos, se ha ido debilitando la aprobación a la figura presidencial que también pierde ascendiente entre actores sociales.



Una razón para el deterioro es el desorden e ineficiencia, en buena parte de la 4T. Veamos el manejo de la emergencia sanitaria. Mientras Hugo López-Gatell se esfuerza por convencer de que todas y cada una de las etapas estaban incluidas en un plan maestro, el IMSS de Zoé Robledo se distingue porque sus hospitales son focos de infección (en Baja California dice el gobernador que los médicos “caen como moscas”) y Marcelo Ebrard se estrena como zar del coronavirus recurriendo a lo que parece un bomberazo: la contratación de 20 vuelos de aviones de pasajeros de Aeroméxico para traer desde China material que deberían haber tenido almacenado desde hace meses.



Después estarían los gobernadores y presidentes municipales. ¡Cuánta heterogeneidad y desorden en el manejo del coronavirus! El gobierno de Yucatán preparó una tabla comparando la integralidad de la respuesta en 32 entidades. Con base en ocho variables se concluye que los dos mejores son el de la ciudad de México y el de Yucatán, gobernados por Claudia Sheinbaum (Morena) y Mauricio Vila Dosal (PAN) respectivamente. Los peores son Chiapas (Rutilio Escandón) y Morelos (Cuauhtémoc Blanco) ambos de Morena.



He conversado con varios presidentes municipales. Coinciden en el abandono en el que los tiene el gobierno federal y sus superdelegados. Desorientados, algunos siguen a la espera de instrucciones, mientras otros toman la iniciativa y ensayan políticas integrales para atender la emergencia sanitaria y sus consecuencias sobre el empleo y las actividades empresariales. Entre otros, Xavier Nava en San Luis Potosí (independiente al que le prestaron las siglas del PAN).



Otro frente de batalla es el económico. Cuatro gobernadores de oposición llaman a romper el pacto fiscal, hay organismos empresariales convocando a una huelga de impuestos, mientras los más institucionales crean un “Acuerdo Nacional en favor de México” para, entre otras acciones, apoyar a las pequeñas y medianas empresas amenazadas por el bajón en la actividad económica. Estarían luego los empresarios que promueven la revocación del mandato presidencial en la consulta a realizarse en junio de 2022.



Dejo para el final a las bandas criminales que buscan nuevas formas de recuperar los ingresos perdidos con la emergencia por el empobrecimiento de sus clientelas tradicionales: adictos, transeúntes, casas habitación, pequeñas empresas, etcétera. Los que piensan en el largo plazo, cultivan o incrementan su base social repartiendo despensas o reduciendo a la mitad el derecho de piso, con un desparpajo hecho posible por la debilidad del Estado y la volatilidad del momento.



Por ahora, parece improbable que el presidente recupere los niveles de autoridad moral de 2018. Erradicó de su vocabulario la autocrítica y está convencido de que su gabinete y estilo de gobernar son los adecuados. El deterioro de su liderazgo también puede verse como el final del ciclo iniciado con la construcción del presidencialismo autoritario y centralista edificado después de la Revolución Mexicana. También es cierto que no hay liderazgos retándolo; es bien reveladora la encuesta de El Financiero de esta semana. Morena se desploma pero no repuntan el PAN y el PRI.



Es imposible anticipar si el nuevo orden será mejor o peor. Ello dependerá de la madurez y claridad de los que se van y los que se quedan o llegan. Tengo décadas estudiando y escribiendo sobre el cambio. Nunca, jamás, había observado un escenario de tal complejidad, bosquejada en esta columna. Seguiré opinando desde la independencia y con hechos confiables. Continuaré poniendo como interlocutores y destinatarios a los ciudadanos que, por su parte, buscan fórmulas para hacerse escuchar por unas élites políticas, en su mayoría mediocres.



@sergioaguayo



Colaboró: Zyanya Valeria Hernández Almaguer

  • Sergio Aguayo

    Sergio Aguayo

    Académico y analista. Nació en Jalisco y creció en Guadalajara. En 1971 llegó a la ciudad de México a estudiar la licenciatura en Relaciones Internacionales en El Colegio de México. Realizó la Maestría (1971), doctorado y post-doctorado (1977-1984) en la Universidad Johns Hopkins. Desde 1977 es profesor investigador del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México y tiene el Nivel III en el Sistema de Investigadores. Actualmente coordina el Seminario sobre Violencia y Paz en esa institución.