Miedo y esperanza rondan la Línea 12

En medio del paradero de Periférico Oriente luce un monstruo de cemento que fue abandonado desde la noche del 3 de mayo de 2021 tras el colapso de la Línea 12 del Metro.

Una bóveda cubre el lugar y apenas deja pasar la luz del sol matinal para iluminar el interior de la plaza comercial del Centro de Transferencia Modal (Cetram).

Unos triángulos de mosaico que van del morado al verde cubren la fachada y contrastan con el gris de las cortinas metálicas de decenas de locales cerrados.


Desde que cerró la línea, que va de Tláhuac a Mixcoac, hay un piquete de comerciantes que se resisten a dejar sus puestos y hoy viven con la esperanza de que reabra para volver a empezar.


En el segundo nivel se alcanzan a ver unos maniquíes y a lado una señora de unos 60 años de suéter marrón barre su negocio de ropa.


Es Rosalina, quien desde hace más de dos años se resiste a bajar la cortina y ahora con esperanza espera que reabra el tramo elevado de la línea 12 para que regresen sus clientes.

Han sido días difíciles por la pandemia y el colapso del Metro.

Pocas son las personas que visitan la plaza y Rosalina en promedio saca poco más de 200 pesos al día.

Pero no se rinde y cuenta a Capital CDMX que no cierra su negocio por necesidad.

“Ya vieja, donde la contratan a una”, dice con resignación Rosalina.

A su juicio el lugar está bien vigilado, a pesar de que hay pocos puestos abiertos en el día.

El próximo 9 de julio, se esperaba la apertura de las estaciones Culhuacán, San Andrés, Tomatlán, Lomas Estrella, Calle 11 y Periférico Oriente.

Fue una de las noticias que dejó Claudia Sheinbaum al abandonar la Ciudad de México y generó expectativa a los habitantes de Tláhuac.

A unos metros, María de unos 50 años de edad, atiende otro negocio y recuerda que desde el 4 de mayo de 2021 la movilidad en la zona es un martirio.

Asegura que el RTP y el Metrobús no se dan abasto y le urge la reapertura que Marti Batres, jefe de Gobierno de la CDMX, atrasó una semana más.

“Si empiezan a circular por acá (más pasajeros), pues si nos va a beneficiar, por eso es lo que estamos esperando, seguir conservando nuestro lugar de trabajo”, dice con optimismo.

En los pasillos se comenta que la plaza revivirá porque varios negocios reabrirán con la línea el próximo 15 de julio.

Es una buena noticia porque mejorará su economía y la movilidad.

Sus dos hijas, oriundas de Tláhuac, estudian en la Universidad Nacional Autónoma de México, una en Ciudad Universitaria y otra en Aragón.

Con la línea reactiva ahorrarán tiempo y dinero.

“Antes se iban en el Metro y era mucho más rápido trasladarse de esta estación a San Lázaro y de San Lázaro a la Aragón”, comenta una de las universitarias que en pasajes ahora hasta unos 400 pesos a la semana.

Viajar con miedo

Es medio día y afuera de la plaza, las grúas siguen activas, a marchas forzadas trabajan en el tramo elevado de Periférico Oriente para reabrir la estación que, según el presidente Andrés Manuel López Obrador, funcionaría al año del colapso.

Mientras, la gente está sentada en los escalones que dan acceso a la estación, en espera de la llegada del RTP rumbo a Tláhuac y los que quieren llegar a la estación Escuadrón 201 del Metrobús.

Enfundado en una chamamés negra, Alberto hace fila para abordar el próximo camión.

Cuenta sus monedas. Al día gasta veintidós pesos para la ida y vuelta a la Nopalera.

Vendedor de oficio, carga tres cajas con su diablito a sus más de 50 años y se ve contento porque con la apertura de las cinco estaciones se agilizarán sus traslados.

No obstante, lo acompaña el miedo de subir al tramo elevado de la línea 12, que al venirse abajo cobró la vida de 26 personas.

— ¿Quedó bien reparada la línea? — se le pregunta.

— No totalmente, no sé si en realidad la reparación haya sido la correcta.

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