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El refulgente vestido fucsia contra la sobriedad del Informe



Ciudad de México.-Contrario al estilo sobrio de siempre, Claudia Sheinbaum llegó al Congreso capitalino a rendir su primer informe de gobierno ante el Legislativo local ataviada con un refulgente vestido color fucsia. Caminó desde el Eje Central hasta Donceles y Allende deteniéndose a cada momento para tomarse selfies y saludar a los contingentes de militantes de Morena que la esperan desde muy temprano a cada lado de la calle.



En cincuenta y ocho minutos la mandataria rindió cuentas sobre el estado que guarda la administración pública local, entre escasos cuestionamientos de la oposición y mecánicos aplausos de una mayoría morenista que cumplió la respectiva cuota de loas y aplausos.



La forma es fondo, reza una de las máximas de la política, y aquí la forma se manifestó de muchas maneras, como en la tímida presencia de funcionarios federales, gobernadores y políticos. El secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Román Meyer; la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval; así como el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo (el único titular de un Ejecutivo estatal presente) ocuparon los asientos de invitados en el recinto legislativo.



A diferencia de su toma de protesta, que ocurrió en este mismo lugar, no llegaron personalidades que animaban a la curiosidad, como el presidenciable canciller y ex jefe de Gobierno Marcelo Ebrard.



La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, acudió en representación del presidente de la República, pero cuando inició la sesión a la funcionaria federal no le tenían preparado un lugar de honor en la tribuna y junto a la Jefa de Gobierno.



Al ingresar al recinto y ser presentada, la sentaron junto al resto de invitados, en sillas dispuestas delante de las curules de los diputados y entre los titulares de las alcaldías. El error apenas se corrigió poco antes de que empezara el posicionamiento de los diputados representantes de las siete bancadas.



De entre la clase política, Morena marcó su territorio. Los aspirantes a la dirigencia nacional de ese partido como Yeidckol Polevnsky y Mario Delgado llegaron por separado al Congreso local, dejando de lado la disputa, por el momento.



La oposición no envió a figuras nacionales y de entre el PAN apenas figuró Andrés Atayde, presidente albiazul a nivel local.



La clase empresarial respondió de forma medrosa. Cinco minutos después de que Sheinbaum llegara al edificio del Congreso de la Ciudad, lo hizo el polémico empresario José María Rioboo. También estuvieron aquí la dueña de Grupo Modelo, María Asunción Aramburuzabala; además de integrantes de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios, del Grupo Andrade y de la Canadevi.



A las 9:25 horas, cincuenta y nueve diputados pasaron lista de asistencia y desde la mesa directiva la legisladora de Morena, Isabela Rosales, decretó el inicio de la sesión. Hubo un receso para esperar el arribo de la jefa de gobierno, quien ingresó diez minutos después al edificio de Donceles.



En la tribuna y antes de tomar la palabra, Claudia Sheinbaum escuchó el posicionamiento de diputados de las distintas bancadas, aunque los únicos dispuestos a abrir fuego fueron Jorge Gaviño, del PRD; Guillermo Lerdo de Tejada, del PRI, y Christian Von Roehrich, del PAN.



El priista lamentó que desde hace años la Ciudad se encuentra en una ruta de deterioro, porque ha carecido de liderazgos que estén a la altura de sus habitantes y que ofrezcan una visión de largo plazo y de futuro.



Acusó la persistencia de una política clientelar, lo cual ha provocado que los capitalinos pasen del entusiasmo al escepticismo, de la incredulidad al desencanto y a la indignación.



Lamentó los resultados en seguridad y en materia económica. Lo mismo hizo el perredista Jorge Gaviño, quien acusó el creciente desempleo.



“En los primeros cuatro meses de 2019, el empleo en el sector de la construcción cayó un 84.9%, que representa la peor cifra desde 2010. Se perdieron 14 mil 900 empleos, según datos del Seguro Social”, dijo el del PRD.



Tanto Gaviño como el panista Christian Damián Von Roehrich utilizaron el tema de la violencia de género para lanzarse contra la mandataria capitalina.



“El pasado viernes 13 de septiembre el Juzgado Tercero de Distrito en materia administrativa, ordenó al Consejo Nacional de Prevención y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, para que se decrete la alerta de violencia de género en la capital, a más tardar el 23 de septiembre. En ese sentido, Jefa de Gobierno, esperamos que se acate este ordenamiento”, dijo el legislador del PAN.



Cuando tocó su turno, Sheinbaum aprovechó sus cincuenta y ocho minutos para replicar lo dicho por los congresistas de oposición, aunque no mencionó por su nombre a ninguno de los aludidos.



“Hay que decir también que desaparecimos 16 programas sociales que estaban dedicados a la clientela política, y aquí aclaro: No, nuestros programas no pretenden hacer clientela, nuestros programas abren derechos sociales. Esa es la gran diferencia, se acabó el neoliberalismo, se acabó el partido de Estado que buscaba la clientela política”, aseguró la jefa de gobierno.



Luego, cuando se refirió al empleo aclaró que lo diría despacito para que se escuchara bien, y alargando las palabras expuso que de acuerdo con datos del IMSS de enero a agosto la Ciudad de México fue la entidad con mayor crecimiento en el número de empleos formales de toda la República.



También respondió al tema de la alerta de género y lo hizo no sin dejar de críticar reminiscencias del pasado. Aclaró que su administración no se opone a la alerta de género, pero consideró indispensable revisar el mecanismo, pues hay 17 estados del país donde se aplicó la alerta y no ha habido mejoría.



“Nosotros no simulamos y tampoco hablamos con hipocresía; estamos convencidos que debe erradicarse la violencia de género. Cuando en su momento el feminicidio se catalogaba como suicidio, muchos se quedaron callados; cuando en su momento se hablaba del viejerío, muchos se quedaron callados”, dijo Sheinbaum entre el aplauso de la mayoría en el recinto legislativo.



Al término de su informe y contrario a lo que todos sus antecesores acostumbraban hacer, de subirse a su auto para retirarse del lugar, la jefa de Gobierno se fue a pie hacia sus oficinas.



La figura de color fucsia avanzó sobre la calle de Allende y luego por Madero para llegar a la Plaza de la Constitución. Se detenía para saludar y tomarse la foto con algún transeúnte.



En su camino estuvo rodeada siempre de los diputados José Luis Rodríguez, Ricardo Ruiz y Circe Camacho, así como de un enjambre de reporteros, camarógrafos y fotógrafos que la escoltaron hasta el Patio del Antiguo Palacio del Ayuntamiento, desde donde se despidió de los legisladores y luego volteó para agradecer a los medios de comunicación su cobertura.

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