Ven con resignación la llegada de Martí Batres

César Yáñez y Cárdenas Batel CDMX
Luis Eduardo Velázquez Director del diario y semanario digital Capital CDMX

Hay un concierto de voces al interior de Morena y el gobierno de Claudia Sheinbaum que ven con resignación la llegada de Martí Batres.

Ahora que la Jefa de Gobierno inició la recomposición de su gabinete en la Ciudad de México (CDMX), se han barajado distintos nombres para la Secretaría de Gobierno.

Es necesaria la salida de Alfonso Suárez del Real porque ha estado ausente y no es interlocutor con la oposición, pese a su diplomacia.

Sin embargo, los resignados aseguran que Batres es el enviado de Palacio Nacional para enderezar el tablero caído de Sheinbaum.

Batres es un personaje radical, con fama de porro y en su biografía destacan los escándalos de la Leche Bety en la CDMX y de deudas alimentarias.

En el gobierno de Marcelo Ebrard se atrevió a descalificar al Jefe de Gobierno por reunirse de manera institucional con Felipe Calderón y el 6 de septiembre de 2011 fue destituido.

Batres traicionó a René Bejarano, no tiene la confianza de Ebrard y está confrontado con Ricardo Monreal, el enemigo de Sheinbaum a vencer en la CDMX.

Hay un pasaje en la CDMX que debería hacer inviable la llegada de Batres a la Secretaría de Gobierno si es que hay congruencia.

En 2018, Sheinbaum vetó a José Luis Rodríguez de la coordinación de Morena en el Congreso CDMX porque su pareja política Arturo Medina despachaba en la Secretaría.

“No puede haber tanto poder en un equipo”, argumentó Sheinbaum con la amenaza de cesar a Medina en caso de que Rodríguez se impusiera.

En la segunda legislatura del Congreso CDMX está garantizada la curul de Valentina Batres, y en la misma lógica no debe haber tanto poder en una sola familia.

Por eso no sólo los políticos, sino actores sociales ven con resignación la llegada de Batres. Aunque hay bloques que se resisten a la decisión y todo puede cambiar.

Lo cierto es que si llega Batres a esa posición no habrá diálogo sano con la oposición ni la sociedad civil y entonces sí la izquierda partidista cerrará su ciclo en la CDMX.

NOCAUT. En Palacio Nacional ya dieron la instrucción de quitar del gobierno de Sheinbaum a Pepe Merino y Eduardo Clark por golpetear a Ebrard, pero Sheinbaum se resiste. Para gobernar la CDMX con decoro se subordina, empero le cuesta trabajo deshacerse de sus afectos. Ya se vio con Florencia Serranía a quien dejó ir impune. !Abrazos, no periodicazos!

 

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