Revocación, impulso para la oposición en 2024

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Revocación. Los resultados de la consulta de Revocación de Mandato dejan lecciones interesantes y proporcionan información sobre los posibles escenarios en el 2024.

Una de las conclusiones más relevantes es que se terminó por desmontar el relato de que Morena y López Obrador son invencibles.

No es así y el tamaño de su voto duro, que fue el que salió a votar y se movilizó este domingo, así lo muestra.

Si bien no es nada despreciable contar con poco más de 15 millones de votos más o menos seguros, lo cierto es que no necesariamente alcanzan para asegurar la victoria en el 2024.

Además, la participación estuvo ligada a beneficiarios de los programas sociales, el 58% de acuerdo a una encuesta a boca de urna realizada por El Financiero.

Otro dato es que el 76% de quienes se pronunciaron por la continuidad del mandato, son quienes votaron por el presidente de la República en el pasado.

López Obrador ganó la contienda de 2018 con un caudal de votos impresionante: 30 millones.

Si bien no se puede hacer una medición precisa y estricta, porque la consulta no fue una elección, si es significativo lo que ha venido ocurriendo.

Perdió la mitad de sufragios o el 50 % de quienes lo respaldaron antes, determinaron, por los motivos que sean, no entrar en la ruta de una consulta que de todas formas tenía cantado el resultado.

Revocación

Morena utilizó de todas las herramientas con que cuenta para movilizar a sus sectores más fieles.

La veda nunca se respetó y la autoridad electoral siempre estuvo bajo ataque.

En los hechos, es uno de los procesos más sucios de los que se tenga memoria en democracia.

El presidente López Obrador culpa al INE de los números de ciudadanos que acudieron a votar, alegando que no se instalaron todas las casillas, pero obvia que fueron los diputados de su partido los que impidieron que se contara con los recursos suficientes para la realización de todo el proceso.

Alegan de la difusión y de sus restricciones en cuanto a la prohibición de la participación de servidores públicos y partidos en estas tareas, pero la Ley Federal de Revocación de Mandato se aprobó en 2019 y ello fue posible porque así lo quisieron en la 4T.

Esto es, no estamos ante procedimientos que provengan del pasado, sino de decisiones tomadas en el presente y de las que luego se arrepienten.

Ocho de cada 10 empadronados decidieron no acudir a expresar su conformidad o inconformidad con la actual administración.

Es probable que estos niveles de participación se deban al desencanto de amplias franjas de votantes, como los que pertenecen a las clases medias, a los intelectuales, a las mujeres trabajadoras y los intelectuales.

Las confrontaciones cotidianas están teniendo un costo que se reflejó en los niveles de participación de la consulta, porque los ciudadanos informados entendieron que no acudir a las urnas era una forma de decidir.

La oposición, el PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano le hicieron el vacío a un procedimiento revocatorio que no tenía sentido y que por ello se convirtió en un instrumento de propaganda.

El músculo del presidente López Obrador sigue siendo poderoso, pero se abrieron diversos caminos y, sobre todo, se inyectó ánimo a otras expresiones políticas.

Si los integrantes de Va por México saben leer lo que ocurrió y traducirlo en propuestas que seduzcan a la ciudanía, estarán del todo en el juego.

No es sencillo, por supuesto, pero nunca lo es cuando se trata de la disputa por el poder político.

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