DE GUSTOS Y PREFERENCIAS

Ciudad de México.- La felación y el cunnilingus son prácticas sexuales que conocemos comúnmente como sexo oral. Mal, ¿Cómo podríamos profundizar en algo que estamos nombrando incorrectamente? Y es que en temas de sexualidad las cosas hay que llamarlas por su nombre, además la sonoridad y la pronunciación las vuelve palabras misteriosas y hasta conceptos que se antoja probar… o quizá no. ¿Tú practicas la felación? ¿Te gusta practicar el cunnilingus?

Ante éstas preguntas, mis encuestados se sorprendieron por lo directa que fui y es que en honor a la verdad yo les pregunté por sexo oral, sí, así mal nombrado pero coloquialmente conocido. Pienso que fallé en la estrategia, de menos los hubiera invitado unas cervezas para que las respuestas fluyeran naturalmente, pero ante la prisa de lo cotidiano, tuve que hacerlo por teléfono, por inbox o en las pláticas que se hacen con los amigos de la oficina, por supuesto no es un parámetro pero me da una idea de cómo vemos y vivimos la sexualidad.
Empecemos por definir, según la Real Academia Española, una felación se refiere a la estimulación bucal del pene, mientras que el cunnilingus es la práctica sexual que consistente en aplicar la boca a la vulva. Ya sé, el término más comúnque usamos es el de mamada, pero esto tiene diferentes significados para unos y para otros, así que usaré los términos correctos.

Mi encuesta fue hecha a 40 personas, veinte hombres y veinte mujeres con edades que van de entre los 22 y los 39 años. De la cual cinco mujeres respondieron que no tendrían un encuentro sexual de este tipo si no hay de por medio un vínculo: “No práctico sexo oral con alguien que acabo de conocer, lo hago solamente si es mi novio y tenemos algo estable. Cuando es algo casual o de una sola vez no me gusta que me lo pidan y en correspondencia tampoco me gusta que me lo hagan”, la respuesta la dio una chica de 24 años y en la que más o menos coincidieron otras cuatro mujeres de 29, 30, 32, y 36 años. Aunque no todas se negarían a recibir un cunnilingus: “No diría que no, es bastante placentero, pero me sentiría un poco obligada a practicarlo también”, comentó una de ellas.

La pregunta es ¿deberíamos sentirnos en deuda? Pues según la respuesta de dos chicos, así debería ser: “Lo hago las primeras veces para que ellas se animen, igual no tienen que hacerlo ni sentirse obligadas, pero sí, espero que ellas también me lo hagan”, los dos dijeron que no se trata de agradecimiento pero si “de igualdad”.
Tres hombres más aseguraron que no habían tenido ésta práctica y que no era algo que les gustara, uno de ellos comentó: “Me parece poco higiénico y peligroso si lo haces con alguien que no conoces. No es algo que me gustaría hacer”. En contraste con esta respuesta, esta la de una mujer de 38 años: “Sí, a mi me gusta practicarlo. Puede ser en la primera cita o en la tercera, no sé, no lo hago por el número de horas que llevo de conocerlo, todo se resume a si tengo ganas, si me siento cómoda y esta limpio”. ¿Por qué parece que ellos se sienten menos cómodos para practicar un cunnilingus?

Cuerpos y perjuicios


Misael Rojas, médico y psicoterapeuta sexual, explica porque para muchos hombres y mujeres, practicar el cunnilingus tiene que ver con prejuicios que nos hacemos en torno al cuerpo: “Algunos consideran que el cuerpo de la mujer es sucio, o piensan que si han tenido encuentros sexuales con otros hombres consideran que la vulva está sucia; esto tiene que ver con prejuicios machistasque tienen que ver con: considero tu cuerpo sucio porque han tenido contacto con otras personas”.

Para algunas mujeres recibir esta práctica sexual no es algo que les agrade, como es el caso de dos encuestadas, una de ellas refirió que no se siente cómoda debido al olor: “Siento que es muy intenso, siento como si no estuviera del todo limpia y eso me avergüenza”; la otra, de 33 años afirmó: “A mi me gusta hacerlo, pero no que me lo hagan. De muchas formas, siento que se trata de una invasión profunda a mi cuerpo”.
Ante estos prejuicios, Misael Rojas dice que son las mujeres a las que más trabajo les cuesta aceptar su cuerpo: “A las mujeres generalmente se les enseña que su vulva o su vagina son partes sucias, sobre todo porque tiene que ver con la menstruación. Algunas rechazan este tipo de práctica porque no aceptan su cuerpo o sus olores. Temen ser juzgadas por su pareja, que las critiquen o que las dejen de querer”.

¿Pero esto tiene que ver con una cuestión de género? ¿Acaso ellos no se sienten inseguros de su cuerpo? En la encuesta que realicé ninguno de ellos se negaría a que le hicieran una felación. Ninguno. Al respecto, el especialista refiere que esto tiene que ver con la educación que recibimos: “En los hombres es más fácil que reciban una felación a que una mujer reciba cunnilingus incluso las películas con sexo explícito ese es el guión: sexo oral, sexo vaginal y penetración anal; en pocas hay cunnilingus”. 

Para muchas personas se trata de algo muy personal, muy íntimo y aunque puede sonar raro, hay quienes dicen: sí, me puedo acostar contigo y tener un encuentro coital pero es más íntimo todavía tener un encuentro bucogenital. 
Algunas personas pueden sentirse invadidas o violentadas, pero más allá de este sentimiento ¿qué peso le damos a las palabras?: “Un cuerpo invadido no necesariamente es violentado, yo hablaría de un cuerpo habitado. De pronto el lenguaje puede ser muy violento, las palabras que utilizamos tienden a violentar, a reforzar estas creencias machistas que tenemos”. Y es que no necesariamente un encuentro sexual es violento pues se trata de lograr una satisfacción mutua, consensuada y libre.

“Si tengo ese tipo de contacto con mi esposo. No es algo que me guste del todo, pero a él sí… a veces creo que si no lo hago él podría encontrar otra mujer que si se lo hiciera y bueno, el matrimonio está bien, las relación es buena, así que ganó más de lo que pierdo”, esta fue la respuesta de una de las encuestadas, tiene 39 años.

“Muchas veces es la problemática de que el no significa no o lo haces o lo hago porque no quiero terminar la relación, a veces se hace por premiación o por consideración al otro pero uno de los dos no la esta pasando bien necesariamente. En el encuentro sexual las dos personas deben disfrutarlo”, dice al respecto Misael Rojas.

Riesgos y cuidados


De los cuarenta encuestados, los que dijeron que sí tienen este tipo de práctica declararon no asumir un cuidado especial. Ninguno usaba condón o algún tipo de protección para realizar una felación o cunnilingus, ¿qué tan frecuente es esto?

“A nivel mundial el contagio por infecciones que casi, casi parecían extintas hace quince o veinte años, están resurgiendo y son cada vez más resistentes a los medicamentos. Hablo de sífilis o gonorrea que antes se quitaban con una inyección de penicilina ahora vienen cepas resistentes a este medicamento. Infecciones que parecía que ya habían pasado a la historia están resurgiendo de una manera importante”, afirmó el especialista.
Según la Organización Mundial de la Salud más de 30 bacterias, parásitos y virus son causantes de las infecciones por transmisión sexual y la mayoría se propaga durante el acto sexual, sin embargo, no es algo que les preocupe a muchos: “Tenemos que cuidarnos de muchas cosas; de no padecer un cáncer, de no infectarnos de VIH, de no agarrar una infección estomacal, ¿sexo oral con un plástico? Prefiero no hacerlo entonces”, dice un hombre de 35 años que también fue encuestado.

Y es que una de las principales excusas para no usar un condón o algún tipo de protección para tener ésta práctica es que no se siente lo mismo, que pierde sensibilidad, Misael Rojas comentó: “No se siente lo mismo como dicen, porque nos da esa diferencia en las sensaciones y por supuesto no se siente igual a si usaste condón y estás seguro que no te pasa nada a que no usaste condón y estás con la tensión y el miedo de que algo te pudo haber pasado. Por supuesto no es igual. Pensemos en ese no se siente igual, no en la percepción sino en la práctica de sexo seguro”. 

El sexo seguro requiere el uso de condón “si no quieren arriesgarse entonces el contacto es con preservativo y a lo mejor ponerle algún sabor a ese preservativo, hay algunos que ya tienen sabores, para que no tenga el sabor a látex y a poliuretano, otra opción es cubrir el pene con este plástico que se usa para envolver los alimentos, ese también se coloca en el pene o sobre la vulva para tener contacto sexual con la boca y no sirve para la penetración”.
Otras precauciones es que si tenemos un acuerdo con la pareja de que no hay parejas externas y de que nos cuidamos con otras parejas, podemos tener un encuentro sin protección, pero hay que tener ciertas acciones preventivas como la higiene sexual, tanto en hombres como en mujeres ya que existe algo que se llama esmegma que se forma en los genitales y que puede ser un buen caldo de cultivo para algunas bacterias, eso puede ser precursor de una infección.

Lo mejor de todo es hacerlo con la luz prendida pero esto implica aceptar nuestro cuerpo, sin pudores de por medio: “Muchas veces podemos darnos cuentas de que el otro tiene una infección, pero el problema es que en los encuentros sexuales ni nos fijamos en el otro o de plano preferimos hacerlo con la luz apagada y no vemos, no nos damos cuenta porque muchas veces son lesiones pequeñitas o quizá haya algún tipo de flujo pero puede confundirse con el semen o con lubricación vaginal”, refiere el psicoterapeuta.

Y es que aunque el olor puede ser característico de muchas infecciones pero a veces uno se aguanta, así lo explicó: “Con tal de evitar consecuencias negativas me aguanto, aunque no me guste, realmente sí nos puede sonar medio asqueroso el asunto pero hay personas que lo hacen a pesar de que ya se dieron cuenta de que algo no está bien con su pareja”.

Si logramos vernos desnudos en la intimidad, si conseguimos derribar todos esos clichés sobre la belleza y la sexualidad, la perfección de los cuerpos y nos apoderamos del que tenemos, lo aceptamos y queremos es más fácil darnos cuenta del otro, de percibirlo: “Preferentemente hay que hacerlo con la luz encendida pero hay que trabajar con la aceptación de mi cuerpo, a veces apagamos la luz porque no me gusta que me vean mi barriga, la celulitis etcétera. Tememos no gustarle a la otra persona y preferimos la luz apagada. Si logro prender la luz si puedo darme cuenta de lesiones, cortaditas, zonas irritadas, enrojecimiento, algo raro que notemos en el otro y que eso me indique que hay un proceso infeccioso”.
La sugerencia por parte del especialista es: “Puedo educar a mi cuerpo a que desarrolle mayor sensibilidad, lo que no podemos hacer es que sin usar un tipo de protección me disminuya el riesgo de contraer alguna infección de transmisión sexual. Si no uso preservativo o algún tipo de protección, los riesgos son mayores”.

Protección igual a diversión


No, no hay farmacias que te vendan dos pesos de plástico para envolver comida, pero sí hay sex shops que ponen a tu alcance protección para realizar una felación o cunnilingus sin riesgos. Puedes encontrar paquetes de plásticos de látex con sabor a fresa o condones saborizados. 
Además de aerosoles o pastillas que desensibilizan la garganta y hacen que el contacto sea más profundo. También puedes utilizar saborizantes artificiales que hacen el encuentro más divertido. 

Finalmente, Misael Rojas dice: “Alguien que sepa utilizar la lengua seguramente tendrá mucho éxito” y yo agregaría, no sólo el músculo, quien habla bien también enamora.

PRECIOS EN CONTACTO CONDONERÍA COYOACÁN


- Protectores de látex sabor fresa: 40 pesos

- Pastillas de chocolate para desensibilizar la garganta: 100 pesos

- Aerosol para desensibilizar la garganta: 150 pesos

- Condones Prudence saborizados: 15 pesos

- Condones One saborizados: 20 pesos

- Condones Truxted saborizados: 10 pesos