La heroína presidenta de la CDMX

El acuerdo de Miguel Ángel con Sheinbaum.
Luis Eduardo Velázquez Director del diario y semanario digital Capital CDMX

La heroína presidenta de la CDMX tiene nombre y se llama Claudia Sheinbaum.

Fue electa jefa de Gobierno de la CDMX en 2018 y juró gobernar hasta 2024 prometiendo una transformación de la capital del país.

Una capital rota y dañada por la corrupción, la inseguridad y la balcanización de lo que alguna vez se conoció como la izquierda partidista.

Sin embargo, la heroína parece fue la sustancia que le inyectaron desde Palacio Nacional, el presidente Andrés Manuel López Obrador, a la hija natural de su cuarta transformación.

El Presidente sabe que la Jefa de Gobierno quedó hecha trizas tras la derrota electoral del 6 de junio de 2021 y por eso le puso su dosis de opio para llevarla por el sueño presidencial.

Pero a su vez la extrajo, de manera inédita, de la gobernanza de la CDMX y eso es innegable.

Sheinbaum ya no gobierna la CDMX sino está enfrascada en ser Presidenta de México y aunque en sus momentos de serenidad pide no hablar de futurismos, sabe que ella no manda.

Su destino y el de la CDMX no está en sus manos. Es un instrumento útil para el Presidente y sus fines.

La heroína presidenta de la CDMX

Por ello, la sostienen con demagogia y propaganda que raya en lo burdo y anacrónico de los regímenes pasados.

La pompa del poder se vivió una vez más en el tercer informe de Gobierno de Sheinbaum que tuvo el tufo de despedida.

Una Jefa de Gobierno ya alejada de la realidad que olvida mencionar que la CDMX se acerca a los 50 mil muertos “oficiales” por Covid19.

Tan alejada está de la realidad que no ve que el gobierno ya no está en sus manos. Y en su delirio presume premios otorgados hasta por los neoliberales.

Se ve en la forma. En lugar de mandar al secretario de Gobernación, Adán Augusto, (otro presidenciable) a su informe, enviaron a Rosa Icela Rodríguez.

Rodríguez es la mujer en la que mantienen las esperanzas desde Palacio Nacional por un gobierno enclenque que va en caída libre por más que se paguen encuestas que simulan un 67.5 por ciento de popularidad de Sheinbaum.

Si la cifra fuera real seguiría gobernando y tendría un Congreso con mayoría calificada.

Si siguiera gobernando no habría tensión con los alcaldes sino diálogo y transformación.

Sheinbaum ya se fue y por eso ahora paga sus deudas a los inmobiliarios y empeña su promesa para el nuevo emprendimiento.

Avanza en sus sueños, empero la transformación la quedó a deber al llegar a la mitad del camino.

Hoy la mayoría zalamera se le arrodilla, porque así es su costumbre, aunque mañana puede quedar sola en su realidad alterna, que produce el opio.

Ignorarlo es ignorar la historia de la clase política que la rodea.

Para que la transformación avance debería no mentir y regresar a gobernar.

De lo contrario, seguirá la senda de las heroínas que la historia relega por el simple hecho de que fueron utilizadas.

NOCAUT.

El morenista Julio César Moreno privatizó una calle de la CDMX en su feudo Venustiano Carranza.

¿Quién lo permitió? La misma persona que dice combatir al cártel inmobiliario.

La “presidenta” Claudia Sheinbaum, que nos dice ya todo cambió.

¡Abrazos, no periodicazos!


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