78 aniversario de la Monumental Plaza de Toros México

El coliseo taurino más grande del mundo, en el corazón de la #CDMX

78 aniversario de la Monumental Plaza de Toros México

78 aniversario de la Monumental Plaza de Toros México. La noche del 5 de febrero quedará grabada en la memoria de la tauromaquia mexicana como una celebración de tradición, pasión y arte en el 78 aniversario de la Monumental Plaza de Toros México, el coliseo taurino más grande del mundo. Este evento emblemático atrajo a aficionados y figuras destacadas, reafirmando el profundo vínculo entre la cultura mexicana y la fiesta brava.

Desde tempranas horas, la emoción comenzó a palpitar entre los asistentes de todas las edades y procedencias, quienes se dieron cita para ser parte de una velada prometedora. El evento dio inicio con una interpretación emotiva del Himno Nacional por el cantante Pepe Aguilar, seguido de un homenaje a icónicas figuras que han defendido la tauromaquia a lo largo de los años.

El plato fuerte de la celebración fue, sin duda, la corrida de toros. Pablo Hermoso de Mendoza, el reconocido rejoneador, marcó su despedida de los ruedos mexicanos con una actuación que quedará en la historia, cortando dos orejas del toro “Manuel” y saliendo en hombros de la plaza, un honor que se reserva solo para los más grandes. A su lado, los matadores Ernesto Javier “Calita” y Arturo Gilio demostraron su arte y valentía, graduándose ante una multitud fervorosa.

En la efervescencia de la tarde, Ernesto Javier ‘El Calita’, con destreza y corazón, enfrentó a un toro desafiante, marcado por su nerviosismo y exceso de peso. Desde la audaz puerta gayola hasta las embriagadoras chicuelinas, cada gesto suyo buscaba dominar al animal, en un delicado baile entre el peligro y la belleza. Sometiendo al toro con tres tandas que, a pesar de la mansedumbre del animal, se convirtieron en el ápice de la tarde. Su acto de valentía culminó con una estocada precisa, ganándose una oreja y el fervor del público, sellando así un capítulo más en su ilustre camino por la tauromaquia.

Arturo Gilio enfrentó el desafío de confirmar su valor ante un toro prometedor, marcado con el 485, mostrando destellos de técnica y valor. Inició con medias verónicas buscando dominio, a pesar de que el toro reveló cierta debilidad. En la muleta, Gilio tuvo momentos de dificultad para conectar pases con fluidez, logró rescatar algunos instantes de calidad hacia el final. La entrega de una oreja respondió a su estocada, demostró esfuerzo y adaptabilidad. Brindó a su padre quien también confirmara la alternativa en un 5 de febrero.

La corrida se transformó en un homenaje a la tauromaquia, celebrando la tradición que ha sido parte integral de la cultura mexicana por siglos. Cada faena y estocada fue un testimonio del arte y la destreza que caracterizan a este espectáculo, reflejando un sentimiento de comunidad y celebración de una tradición que, pese a los desafíos, se mantiene vibrante.

El 78 aniversario de la Plaza de Toros México no solo fue una demostración de habilidad y coraje de los toreros, sino también un recordatorio del papel crucial de este espacio como santuario de la tauromaquia. Con cada ole y aplauso, los aficionados reafirmaron su amor y compromiso con la fiesta brava, asegurando su perpetuidad para las futuras generaciones.

Mientras la noche caía sobre la #CDMX el evento concluyó, dejando un legado de pasión, arte y tradición. La tauromaquia demostró una vez más ser una parte inseparable de la cultura mexicana, evolucionando mientras honra sus raíces históricas.

Hay que ser muy hombre y muy torero dentro y fuera de la plaza
-Pablo Lozano

Nos leemos pronto..

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