La kermés



Sergio Aguayo



Se estima que el domingo que viene se abstendrá 80% de los electores capitalinos. Es lógico, votar por un “constituyente” ya seleccionado por los partidos es como contraer nupcias en la kermés del barrio.

Los partidos simulan los principios. El contenido de los 78 spots que difundieron en la capital es un peregrinaje por la mentira y el engaño. El PRI bloqueó al sistema nacional anticorrupción pero promete transparencia y rendición de cuentas; el PRD presume de lo que han hecho olvidándose de su papel en el caos urbano; y el partido de Elba Esther Gordillo, Nueva Alianza, pide el voto para que la Ciudad de México “no quede en manos de los políticos de siempre”.

Los candidatos “independientes” emularon a los partidos. Como pusieron obstáculos tan absurdos floreció la venta de firmas a tal nivel que al Instituto Nacional Electoral (INE) los aspirantes presentaron las rúbricas y datos de ¡casi la mitad del padrón electoral! (tres millones 300 mil capitalinos). Fue tanta la simulación que a la hora de corroborar el INE encontró autógrafos de 23,607 difuntos.

Las autoridades electorales volvieron a confirmar que son floreros grandotes pero inútiles. Fueron testigos mudos de la compra y coacción del voto en todo el país y del tráfico de firmas en la capital. Se han esmerado, eso sí, en exhortar a la ciudadanía para que vaya a las urnas y se involucre en los asuntos públicos. Se sienten satisfechos por cumplir con las formalidades —instalar las urnas en tiempo y forma—olvidándose de la sustancia.

Para redactar la propuesta de Constitutión, Miguel Ángel Mancera optó por la conformación de un grupo de personalidades. Recupero, porque viene al caso, un precedente de 2000. Aquel año Vicente Fox pidió a Porfirio Muñoz Ledo que urdiera una propuesta de Reforma del Estado donde se plasmara el sueño de varias generaciones. Por las mesas de Muñoz Ledo pasaron centenares de especialistas y de celebridades, los resultados fueron entregados en pomposa ceremonia realizada en el Museo de Antropología. Acompañado de las fuerzas vivas, Fox recibió los planteamientos, los compartió con la señora Marta, quien los colocó en el arcón de los pendientes. Ahí siguen.

En esta ocasión Mancera fue quien pidió a Porfirio invitar a 28 notables, a los que se sumaron otros dos, para redactar la Constitución. Para redondear la faena luego invitaron a 20 expertos coordinados por Juan Ramón de la Fuente. Estoy seguro que entre los 52 armarán un sólido documento. Ahora bien, dado que la mayoría de estos personajes tienen un indudable compromiso democrático ¿por qué han guardado silencio ante la pantomima democrática que ha rodeado la integración del “constituyente”?, ¿qué harán si su propuesta de Constitución es ignorada o manoseada?

En algunos meses la Ciudad de México estrenará Constitución. Si queremos que mejore la vida democrática tiene que acompañarse de una corrección de fondo en el funcionamiento de los partidos y los árbitros electorales. Urge tener elecciones limpias y confiables en las cuales compitan alternativas reales. Este año habrá elecciones en varias entidades, sí, pero salvo un puñado de excepciones se trata sólo de cambiar a las personas sin que haya modificaciones de fondo.

En la experiencia capitalina aparecieron motivos para la esperanza. La campaña de Morena tuvo rasgos de originalidad. Hizo el único spot en el cual se habla abiertamente de la simulación: “los políticos de siempre se agandallaron el 40% de los constituyentes”. Tal vez por ello, una encuesta de El Financiero pone a ese partido con 34%, seguido por el PRD con 15%. Sin embargo, Morena es un revoltijo en el cual los honestos conviven, sin hacer gestos, con los corruptos. Sería un error dejar en manos de un partido una responsabilidad compartida.

La sociedad tiene que organizarse y participar más de manera independiente y profesional. La semana pasada el colectivo #TúConstituyente volvió a demostrar su profesionalismo y fibra ética. Presentó su informe (disponible en www.sergioaguayo.org) sobre su intento fallido por estar en las listas de los candidatos independientes. Es un documento rico en información que señala tareas concretas para tener, en el futuro, elecciones limpias y confiables. El domingo solo tendremos una kermés dedicada a la simulación que nos cuesta 500 millones de pesos.



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Colaboró Maura Álvarez Roldán