Los silencios



Ciudad de México.- El “Píogate” es otro llamado de atención a Morena y a su líder. Si va en serio la transformación, tienen que hacer a un lado las excusas simplonas y los silencios cómplices y ser implacables con la corrupción.?



?López Obrador y David León ya aceptaron la autenticidad del video donde se intercambia dinero. Pío debe aclarar si lo informó a las autoridades electorales y fiscales y si en su “Biblia” aparecen otras aportaciones de este tipo. A David le faltan precisiones: ¿el dinero venía de sus “conocidos de la consultoría” o del gobernador chiapaneco?¿Por qué hizo las grabaciones y quienes tenían copias de ellas? Finalmente, ¿hay más grabaciones?



?Es reveladora la secuencia de las reacciones. La tarde del jueves 20 de agosto, Carlos Loret de Mola difundió el video. En la mañanera del viernes, el presidente se adelantó a las preguntas de los periodistas. Atribuyó el video a una maniobra de sus adversarios. Luego lo justificó, comparándolo con las contribuciones del pueblo; aportaciones minúsculas, insignificantes, frente al saqueo hecho por Lozoya y asociados. Horas después, su esposa participa en la inauguración del Paseo de las Heroínas en la CdMx y respalda al presidente con una desafortunada comparación con Leona Vicario. Luego se suman John Ackerman, Olga Sánchez Cordero y Mario Delgado. El resto de los funcionarios y líderes han sido víctimas de una epidemia de amnesia temporal.



?Ningún militante indignado presentó una queja ante la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena, que tampoco ha ejercido su facultad de investigar y fincar responsabilidades. Dos de sus integrantes –Héctor Díaz-Polanco y Gabriela Rodríguez– sólo retuitearon versiones favorables al relato presidencial y el tercer integrante, Adrián Arroyo, retuiteó a Héctor. Todo en familia.



?Estamos ante un patrón verificable. Cuando surgen indicios de corrupción morena, optan por minimizarlos o ignorarlos. Es el caso con la presunta compra de diputados que hizo Jaime Bonilla en Baja California; con las recurrentes versiones sobre un saqueo de las arcas morelenses, a través del medio hermano del gobernador; o con los contratos de la refinería Dos Bocas, asignados a parientes de la secretaria Rocío Nahle. Sólo están tomándose en serio la supuesta malversación de los recursos del partido, hecha por la ex presidenta de Morena Yeidckol Polevnsky.



?Andrés Manuel López Obrador y Morena se comprometieron a ser la locomotora que haría trizas a las inercias corruptoras e iría clavando pendones de la honestidad en todos y cada uno de los cargos ganados. Nada han hecho sobre la corrupción de partidos y elecciones. En los comicios, se mueven fortunas provenientes del erario y de las aportaciones ilegales de empresarios y criminales que invierten en la buena voluntad de los futuros gobernantes, sabedores de que serán recompensados con cargos, concesiones u obras. Es el modelo Odebrecht. Si Morena no se toma en serio la gravedad del “Píogate” seguirá recorriendo el sendero transitado por el PRD.



?Ahora, todo depende de una autoridad electoral inhibida por el recuerdo de la castración del 2003. Aquel año, los partidos corrieron a todo el Consejo General del Instituto Federal Electoral, como un castigo por haberse atrevido a investigar y sancionar a los partidos responsables de “Los Amigos de Fox” y el Pemexgate. Desde entonces, los consejeros se van con cuidado cuando se acercan a la alta corrupción de partidos y comicios.



?17 años después, llegan al Instituto Nacional Electoral el “Caso Lozoya” y el “Píogate”. El presidente del INE, Lorenzo Córdova, tiene la obligación de empujar una investigación profunda sobre ambos casos. Un desenlace aleccionador podría ser la cancelación del registro del PRI y del Verde, por haber rebasado los topes de campaña en el 2012 y una fuerte sanción para Morena, en el caso de que las “aportaciones” recibidas por Pío nunca hubieran sido reportadas. De hacerlo, el INE pasaría a la historia como el purificador de la vida partidista y electoral.



?El presidente está convencido de que la corrupción se barre de arriba hacia abajo. Con el caso Lozoya lo está haciendo. Falta que adopte la misma determinación con la corrupción morena. La Biblia de Pío le ofrece esa oportunidad. Debería aprovecharla. Aunque duela.



@sergioaguayo



Colaboraron: Alfonso David Aparicio Bolaños y ZyanyaValeria Hernández Almaguer.



  • Sergio Aguayo

    Sergio Aguayo

    Académico y analista. Nació en Jalisco y creció en Guadalajara. En 1971 llegó a la ciudad de México a estudiar la licenciatura en Relaciones Internacionales en El Colegio de México. Realizó la Maestría (1971), doctorado y post-doctorado (1977-1984) en la Universidad Johns Hopkins. Desde 1977 es profesor investigador del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México y tiene el Nivel III en el Sistema de Investigadores. Actualmente coordina el Seminario sobre Violencia y Paz en esa institución.