Los periodistas en México



Ciudad de México.- Se reabrirá la investigación sobre el asesinato de Regina Martínez.



Es una oportunidad para que el Presidente demuestre que, además de insultar a los periodistas, también sabe cómo castigar a quienes los agreden (van 19 ejecutados en este año, un récord).



?Entre el 6 y el 7 de diciembre diversos medios –El País, Le Monde, The Guardian, Proceso y The Washington Post, entre otros– recuperaron la historia de Regina Martínez, la corresponsal de Proceso en Veracruz, ultimada a golpes en 2012.



Según las investigaciones, lo más probable es que a Regina la mataran por investigar la responsabilidad gubernamental en la tragedia de los desaparecidos.



Las conclusiones de la investigación judicial (un crimen pasional) estuvieron viciadas para proteger la presunta responsabilidad de dos exgobernadores priistas (Fidel Herrera y Javier Duarte).



?Este y otros cinco reportajes sobre México, de próxima aparición, son impulsados por la organización “Historias prohibidas”.



El presidente reaccionó anunciando la reapertura de la investigación. Hace falta mucho más; estamos ante uno de los grandes problemas nacionales: la complicidad entre narcotraficantes y gobernantes.



?Uno de los primeros periodistas asesinados por denunciarla, fue Vicente Villasana, director de El Mundo de Tampico.



El 21 de marzo de 1947 publicó, en la primera plana de su diario, un reportaje acusando al jefe de la policía estatal de haber protegido a uno de los principales narcotraficantes de Nuevo Laredo.



?Según las crónicas de la época, el policía denunciado decidió eliminarlo. “Tocó la puerta del cuarto” del hotel de Ciudad Victoria donde se hospedaba el periodista, “abrió la puerta valiéndose de la llave maestra del hotel” y le “disparó un tiro en la cabeza”.



Se hizo un escándalo que fue aprovechado por el presidente Miguel Alemán para encarcelar al asesino y sustituir al gobernador con alguien de los suyos. Nadie se interesó en investigar y desmantelar las complicidades que transformaron al estado en una zona de silencio.



?En 1984, unos pistoleros enviados por el titular de la Dirección Federal de Seguridad le metieron cinco balazos por la espalda a Manuel Buendía, un famoso periodista.



Miguel Ángel Granados Chapa estableció, años después, que una de las causas fue por las investigaciones que hacía sobre el “involucramiento de funcionarios públicos en el negocio de los estupefacientes”.



Para apaciguar el escándalo, encarcelaron al titular de la DFS, José Antonio Zorrilla Pérez, y a cuatro agentes de la misma dependencia. Jamás investigaron las redes de connivencia que al parecer involucraban a varios secretarios de Estado.



?El patrón es evidente: cuando un periodista investiga y señala la complicidad entre criminales y gobernantes vienen las amenazas, los golpes y las ejecuciones.



Los periodistas siguen denunciándola porque es inevitable hacerlo cuando se estudia al crimen organizado y por la pasividad de otros actores públicos.



No conozco un sólo caso en el que alguna comisión del Congreso haya organizado una investigación sobre los nexos entre la delincuencia y los altos mandos gubernamentales.



?Por eso México es el país más peligroso para ejercer el periodismo independiente.



El Presidente reaccionó a los reportajes sobre Regina, anunciando en la mañanera, que buscaría la forma de reabrir la investigación.



Seguramente pensaba en la Fiscalía General de la República. Es necesario, por supuesto, desmontar la verdad jurídica armada por el gobierno veracruzano y secundada por la Federación.



?La muerte de Regina Martínez da para mucho más. Fue una periodista incorruptible y profesional y, esclarecer su historia, permitiría identificar y cercenar una arteriaalimentando la violencia.



Podríamos entender la complejidad de la operación urdida por los gobiernos de Veracruz para silenciar a la prensa independiente.



Reconstruir esa ofensiva gubernamental es un requisito indispensable para fertilizar el renacimiento del periodismo crítico en aquella entidad.



?El Presidente es muy dado a descalificar periodistas y se justifica invocando su libertad de expresión. Le falta poner una energía similar a la protección de los periodistas independientes, que siguen siendo silenciados por señalar una amenaza a la seguridad nacional. Regina Martínez le ofrece la oportunidad.



@sergioaguayo



Colaboró: Anuar Israel Ortega Galindo.



  • Sergio Aguayo

    Sergio Aguayo

    Académico y analista. Nació en Jalisco y creció en Guadalajara. En 1971 llegó a la ciudad de México a estudiar la licenciatura en Relaciones Internacionales en El Colegio de México. Realizó la Maestría (1971), doctorado y post-doctorado (1977-1984) en la Universidad Johns Hopkins. Desde 1977 es profesor investigador del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México y tiene el Nivel III en el Sistema de Investigadores. Actualmente coordina el Seminario sobre Violencia y Paz en esa institución.

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