La guerra comercial



Ciudad de México.- La guerra comercial entre China y Estados Unidos se profundiza y promete alargarse, sin tener un fin claro en el horizonte de corto o mediano plazo. La dinámica iniciada por el Presidente Trump de los Estados Unidos tiene objetivos más políticos que económicos. A partir de ayer lunes, 24 de septiembre, la administración de Trump aplicó aranceles del 10% a productos chinos valorados en unos 200mmdd. El gobierno chino, en respuesta, aplicará aranceles sobre productos estadounidenses importados a su país por un valor aproximado de 60mmdd.



Estos aranceles son la segunda etapa de su guerra comercial. Anteriormente se aplicaron aranceles y luego se sentaron a dialogar. El dialogo no fructificó. Esta vez, luego de aplicar sus respectivos aranceles, las partes cancelaron el diálogo. Esta vez destacan nuevos aspectos importantes. Uno es el enorme tamaño de los productos afectados. En segundo lugar destaca la diversidad y amplitud de los miles productos afectados, que ahora son principalmente artículos de consumo populares, desde computadoras hasta focos para iluminar, cuando anteriormente fueron productos intermedios y de bienes de capital. Por otro lado, es señaladamente preocupante que no se ve una ruta para resolver el diferendo comercial entre los países. Habrá más guerra antes de que haya paz.



Aparte de los contendientes directos, la guerra provocará efectos colaterales gravísimos en las economías de gran parte del mundo. En primer lugar porque la ralentización de la economía mundial impactará los flujos comerciales de lado a lado. El FMI calcula que reducirá el crecimiento en 2% a escala mundial, en principio, y posiblemente más si no se soluciona el diferendo entre esos dos países. Las presiones inflacionarias crecerán al igual que la reducción de la inversión en sectores estratégicos de la economía mundial, como la industria automotriz y la construcción entre otros. Crecerá el desempleo y el descontento social, mientras los gobiernos tratan de administrar menos recursos fiscales producto de menos ingresos por la ralentización económica. El círculo vicioso de crisis económica será consecuencia de la guerra comercial.



México no podrá abstraerse de ésta situación. Tendrá consecuencias económicas y políticas para el país. Debido a que se firmó el convenio comercial bilateral con Estados Unidos, México queda más atado que nunca a los destinos del vecino norteño, y atrapado en la telaraña de sus amores y odios. China y Canadá van a quedar como oponentes comerciales de nuestro país, debido a la guerra comercial con China y el conflicto del TLCAN con Canadá. Involuntariamente, sin duda, pero realistamente, México está quedando atrapado en la sombra de las estrategias de Trump.



Mala hora para nuestro país, inmerso en una transición entre gobiernos. El nuevo gobierno está asumiendo sus funciones con un ambicioso plan de proyectos de infraestructura, como refinerías, aeropuertos, trenes y redes carreteros, además de una vasta red de apoyos sociales a millones de mexicanos de todas las edades. Suponía que iba a contar con suficientes recursos presupuestales para cubrir toda su oferta, sin recurrir al incremento de impuestos ni al endeudamiento. Afirmó que el combate a la corrupción aportaría esos fondos que requería. Ha descubierto que no es así.



Y menos habrá recursos suficientes cuando empiezan a sentirse la ralentización económica en un plazo breve. Los ingresos fiscales se reducirán significativamente. La guerra afectará a todos.



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@rpascoep

  • Ricardo Pascoe Pierce

    Ricardo Pascoe Pierce

    Estudió la licenciatura en filosofía en New York State University y una maestría en sociología en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en Santiago de Chile, durante el periodo 1971- 1973. Fue distinguido con un doctorado honoris causa en leyes por la Senior University International, de Vancouver, Canadá, en 1997. Actualmente es profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM siendo profesor de la asignatura de Seguridad Nacional y ha sido profesor en ciencias políticas y relaciones internacionales en la Universidad Iberoamericana, en la Ciudad de México y el Tecnológico de Monterrey, campus DF, además de catedrático en la JFK School of Government de Harvard University. A partir de diciembre de 1997 fue Delegado Político en la Delegación Benito Juárez, Ciudad de México, y en 2000 fue el Oficial Mayor del Gobierno del Distrito Federal. En diciembre de 2000 fue designado, por el Presidente Fox, embajador de México ante la República de Cuba, cargo que ocupó hasta octubre de 2002. Fue editorialista en el periódico El Universal de 1981 a 1995, en La Crónica de 1996 a 1997, en el periódico Reforma de 1998 a 2004 y actualmente escribe en la página editorial de Excélsior, desde junio del 2004. Es comentarista y analista de radio, con los noticieros de Radio Trece, Radio Imagen, Radio Fórmula y Radio ABC, además de la cadena nacional RASA y CNN en Español con Carmen Aristegui. Participó como candidato independiente en las elecciones de 2016 para la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México.