Entrega GobCDMX al Congreso local el Plan General de Desarrollo 2020-2040



Ciudad de México.-El gobierno de Claudia Sheinbaum entregó hoy al Congreso capitalino el Plan General de Desarrollo de la CDMX 2020-2040, con lo que inicia así el camino para someterlo a consulta ciudadana y a su posterior aprobación, lo que eventualmente ocurrirá hasta el próximo año.



Este documento contiene una diagnóstico sobre los diversos problemas que enfrenta la urbe, desde seguridad hasta servicios urbanos. Destaca el análisis que se hace en materia de desarrollo urbano, pues reconoce una deficiente regulación del mercado inmobiliario, el encarecimiento y la especulación del suelo y la vivienda, las presiones para realizar cambios de uso de suelo, así como la falta de fortaleza institucional de organismos como el Instituto de Vivienda (Invi).



La Constitución Política de la Ciudad de México define al Plan General de Desarrollo de la Ciudad de México 2020-2040 como el instrumento al que se sujetarán los planes, programas, políticas y proyectos públicos; la programación y ejecución presupuestal incorporará sus objetivos, estrategias y metas.



Además, contempla siete ejes fundamentales: Ciudad igualitaria y de derechos, educadora y de bienestar; Ciudad próspera y dinámica; Ciudad sustentable, sana y resiliente; Ciudad con equilibrio y orden territorial; Ciudad con paz y justicia; Ciudad innovadora y basada en conocimiento; Ciudad de gobierno honesto, cercano y buena administración; así como con un Mecanismo de seguimiento y evaluación.



Una vez que el Congreso local recibió el documento, éste debe remitirlo al nuevo Instituto de Planeación en donde será sometido a un proceso deliberativo entre los diversos sectores de la sociedad.



No obstante, el Instituto aún no está constituido. No cuenta con presupuesto ni instalaciones y apenas está en desarrollo el proceso para nombrar a su director.



Mientras tanto se abre un proceso de consulta y participación social el cual inicia a partir de hoy, de manera virtual, a través de la Agencia Digital de Innovación Pública en el sitio https://plazapublica.cdmx.gob.mx/processes/plan-general-desarrollo.



DIAGNÓSTICO URBANO



El plan reconoce que la política urbana y de regulación inmobiliaria, así como la recaudación del predial y la aplicación de otras herramientas fiscales que permitan financiar las necesarias obras públicas que se requieren en la ciudad, no han sido construidas con el objetivo de lograr una mejor redistribución del ingreso, tanto directa (instrumentos fiscales) como indirecta (instrumentos de gestión).



Además, la deficiente regulación del suelo ha estado acompañada de un abandono en la generación de la información que se requiere para contrarrestar los efectos de un marco regulatorio que no corresponde con la realidad que la ciudadanía observa en las distintas zonas de la Ciudad de México. Como ejemplo, baste mencionar que de acuerdo con información del Programa General de Desarrollo Urbano de 2003, la oferta de suelo susceptible para uso urbano dentro de la ciudad disminuyó del 9% al 3%, entre 1990 y 2000. A la fecha, a pesar de los esfuerzos recientes en materia digital, no se cuenta con un sistema de información que permita cuantificar y dar seguimiento a tan primordial aspecto para la regulación del suelo de la ciudad y para su ordenamiento territorial.



En la Ciudad de México, se reconoce, se gestaron procesos de encarecimiento y especulación de la vivienda y el suelo, con claras consecuencias en la desigualdad y la exclusión social.



Las áreas centrales han sido presionadas para cambiar los usos habitacionales por otros usos del suelo más rentables, como los orientados a centros comerciales y oficinas, acompañados con producción de viviendas en grandes alturas que no necesariamente promueven una redensificación equitativa e incluyente, sino que atienden a un sector de ingresos medios y altos.



“Se estrangula así la posibilidad de obtener una vivienda para la población de menores ingresos e incluso de ingresos medios, como la que en su mayoría trabaja en las alcaldías centrales”, detalla el Plan.



También reconoce que durante décadas se favoreció la producción de vivienda dirigida a clases medias y altas, con un modelo que soslayó el derecho a la vivienda adecuada e incluyente para sectores de bajos recursos. Por ello, uno de los retos más grandes de todo gobierno está en promover la construcción y mantenimiento de viviendas adecuadas para la población que no cuenta con ella o requiere mejorarla, al procurar la inclusión social y soluciones sustentables, y atender a los grupos prioritarios y sociales que pueden encontrarse en situaciones de vulnerabilidad, como parejas jóvenes de reciente creación, jefas de hogar, personas con discapacidad y adultos mayores.



Se señala que para la atención de vivienda dirigida a sectores de menores ingresos, sólo se cuenta con el Instituto de Vivienda de la Ciudad de México (INVI), el cual, a pesar de los avances que ha logrado, no cuenta con la fortaleza institucional ni con los instrumentos normativos, fiscales, financieros y de gestión que permitan atender y conducir de mejor manera la producción de vivienda en la ciudad, que favorezca la inclusión y disminuya la desigualdad prevaleciente.



En el año 2019 el INVI atendió 16,147 solicitudes de vivienda nueva y mejoramiento.



Se estima que la demanda anual de nuevas viviendas es de 45,000 a 48,000 unidades, más del doble de lo que se produce actualmente.



Otra opción para habitar en la Ciudad de México es a través de la renta de una vivienda. En la actualidad, el 56% de los hogares residen en viviendas que no son de su propiedad, declaran rentarla y es la vivienda tradicional la que concentra el mayor porcentaje de la vivienda en renta. En promedio, un trabajador invierte el 25.4% de su salario en el pago de un alquiler (INEGI, 2015).



La oferta de vivienda existente en la Ciudad de México se concentra en proyectos localizados principalmente en demarcaciones como Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Álvaro Obregón y Cuajimalpa, con un rango de precios por metro cuadrado promedio superior a los $25,000.00 pesos (SEDUVI, 2020), situación que no promueve la inclusión social.



De acuerdo con EVALÚA (2019), el 49.2% de la población habita en viviendas precarias o hacinadas, en promedio con más de dos personas por dormitorio, lo que eleva a 3.3 entre la población con pobreza muy alta en la ciudad, lo que merma sensiblemente la calidad de vida.



Por otra parte, existe la necesidad de tener que aportar varios ingresos para rentar una vivienda mínima; situación muy común en este segmento de población.



Además, se identifica una elevada carencia de los servicios sanitarios (agua, drenaje y excusado) en las viviendas de la Ciudad de México, debido, particularmente, a inadecuadas formas de dotación de agua y porque en un importante número de hogares no llega diariamente. Con base en la encuesta ENIGH2018, EVALÚ calculó que, por cada cien personas, 40 habitaban en viviendas con condiciones sanitarias deficientes.



Por otra parte, y con base en el Atlas de Riesgos de la Ciudad de México, existen 207,953 viviendas (8%) que se localizan en zonas con fracturas, 57,126 viviendas (2.2%) en zonas con muy alto grado de riegos por ladera y 350,335 viviendas (13%) en zonas de muy alto riesgo por precipitación; al respecto, todavía no existen los reglamentos que permitan generar los mecanismos de atención para este tipo de viviendas.



La población asiste cada vez más a los centros comerciales como espacios de convivencia y entretenimiento, lo que acentúa la segregación urbana al promoverse como espacios de consumo seguros.



En la Ciudad de México en 2019, según el International Council of Shopping Centers (ICSC, 2019), había 23.5 millones de metros cuadrados de centros comerciales, mientras que 67.3 millones de metros cuadrados corresponden a áreas verdes y centros deportivos en suelo urbano; es decir, 7.55 metros cuadrados por habitante.



Mientras que los centros comerciales crecen a un ritmo vertiginoso, la superficie de espacio público se mantiene estable, señala el Plan.