Ciudad de México.- Ciclistas de la capital de México rodean la silueta de Monserrat, una cilcista más que murió arrollada por un camionero en Paseo de la Reforma, la avenida principal del Distrito Federal.
Los ciclistas se toman de las manos y a una de ellas se le entrecorta la voz al recordar que mientras en la Asamblea Legislativa se guardaba un minuto de silencio por Monserrat, un tráiler arrollaba a Felipe Torres Muñoz de 62 años en en el cruce de Canal de Tezontle y Canal San Juan, en la colonia Agrícola Oriental, delegación Iztacalco.
Montserrat y Felipe son sólo dos de las 22 víctimas mortales que la comunidad ciclista ha registrado en lo que va del 2015, según el conteo de las organizaciones de ciclcistas del DF.
Desde las 10 de la mañana, activistas y ciclistas se reunieron afuera de la Puerta 8 de Chapultepec para exigirle al gobierno de Miguel Ángel Mancera la infraestructura necesaria que garantice la seguridad no únicamente de ciclistas, sino también de peatones, usuarios de transporte público y automovilistas.
Tras leer la carta, los familiares de Monserrat pintaron con aerosol mariposas de colores en el asfalto. «Las mariposas representan la libertad y el vuelo que emprende Monserrat», explicó uno de los deudos.
Junto a las mariposas se colocaron veladoras y una fotografía de Monserrat sonriendo, una ofrenda para recordarle a los capitalinos que el recorrido de los ciclistas puede ser mortal.
El papá de Monserrat toma el micrófono y agradece el apoyo de todas las personas que asistieron a recordar a su hija. “A mí lo que me indigna es que no nada más es mi hija, estamos viendo la punta del iceberg. Pareciera que vivimos en un infierno”, dice con coraje Gabriel Paredes, enfundado en una playera blanca con la fotografía de su hija con la leyenda «un ángel demasiado grande para este mundo».
Luego del homenaje a Monserrat, los cientos de ciclistas rodaron sobre Paseo de la Reforma y se desviaron a Iztacalco para pintar un memorial por Felipe Torres Muñoz.


