Hoy la sociedad civil organizada de la Ciudad de México, los colectivos vecinales y pueblos y barrios lograron salvar a la capital del país del desastre urbano.
Es un día para celebrar porque con su lucha detuvieron la intentona de la Claudia Sheinbaum y Martí Batres de convertir la CDMX en una ciudad mercancía.
La 4T buscaba dar un albazo a los capitalinos y entregar a los inmobiliarios el suelo de conservación de la CDMX con la aprobación del Programa General de Ordenaniento Territorial y el Plan de Desarrollo Urbano.
Esos planes iban a condenar a la CDMX los próximos 15 años a su depredación por parte del cártel inmobiliario al que se debe la izquierda y Morena.
Batres y la 4T cayeron en cuenta del repudio vecinal a sus planes urbanos que dos veces intentaron meter por debajo del agua.
Ha sido vital la resistencia de los vecinos que exigen se cuide la poca agua que llega a la CDMX y que se deje explotar el suelo, que ya es inalcanzable para las familias capitalinas.
Sin embargo, la lucha no ha terminado porque hoy sólo estamos ante una pausa por cálculo electoral de Morena, que por seguir adelante sin escuchar a la ciudadanía e imponer su voluntad están enfilándose a perder la CDMX.
Además, mientas la CDMX siga sin leyes efectivas que frenen la voracidad inmobiliaria, esos grupos siguen depredando la Ciudad de manera silenciosa aprovechándose de las lagunas legales y los gobiernos que traicionan a la ciudadanía.



