«Cedimos a la Derecha la Reforma Política de la CDMX»

Ciudad de México.- En 1985, Dolores Padierna Luna inició una lucha para sacar a la Ciudad de México de los escombros. Conseguir vivienda para miles de familias que quedaron en la ruina tras el terremoto le abrió las puertas a la política.

Ahora, consolidada en la como una legisladora de izquierda quiere ser de las que pongan la primera piedra de la construcción de la Ciudad de México, que nace de la Reforma Política aprobada por el Congreso de la Unión y vigente desde el pasado 29 de enero.

No le convence del todo la reforma porque, admite, la izquierda cedió ante la derecha, es decir, los partidos Acción Nacional y Revolucionario Institucional, que gobierna la República.

En privado, la senadora luce tímida, habla con voz baja, contrario a lo que se ve en sus constantes intervenciones en la tribuna de la Cámara de Senadores que le han valido el enfrentamiento con legisladores como el panista Javier Lozano y el priista David Penchyna.

En su oficina en el Senado tiene cuadros colocados de forma vertical, en primer lugar una foto de ella con su esposo, el líder de la corriente Izquierda Democrática Nacional (IDN), René Bejarano; en segundo lugar, ella con el expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, quien piso la cárcel en días pasados por supuestos malos manejos en su gobierno.

Sentada frente a un cuadro de la escritora novohispana Sor Juana Inés de la Cruz, Padierna se dice preocupada por que el PRI y el PAN quieran limitar el progresismo de la capital del país, que ha permitido a las mujeres decidir sobre su propio cuerpo e interrumpir embarazos no deseados o unirse en matrimonio a las parejas del mismo sexo.

Con esa agenda, se dice lista para ser elegida como parte de los 14 senadores que serán constituyentes.

-La Ciudad de México ha avanzado en algunos temas como es el caso del aborto o los matrimonios del mismo sexo ¿se tendrían que garantizar desde la Constitución capitalina todos estos derechos que ya se ganaron en otras leyes?

-Se tuvo que ceder a un armado de Constituyentes muy a modo, donde las derechas serán mayoría para decidir la Constitución de una entidad donde las derechas son absoluta minoría. Eso también es un gran reto, el preservar los avances de la ciudad.

Pero no estamos sólo para preservar el estatus quo, yo no me iría por eso, yo me iría para pensar en grande, en pensar que es una oportunidad para hacer un salto cualitativamente mayor. Entonces sí tendríamos que sortear entre las visiones conservadoras, un conservadurismo que va a llegar por arriba y no por elección ciudadana, porque una y otra vez la capital ha demostrado que es de gente progresista. Las derechas en la ciudad son muy pequeñas.

Pero sabiendo que la política también es el arte del acuerdo, vamos a tratar de convencerlos de la importancia que  tiene el desarrollo, el ver para adelante. Tendríamos que no solamente irnos por el sendero libertario, progresista, democrático que hoy tenemos sino avanzar, por ejemplo, en una nueva generación de derechos sociales.

Nosotros estamos pensando en una nueva generación de derechos sociales, en una economía solidaria que incluya aumento de salarios, empleos decentes, en una estructura fiscal progresiva y progresista al mismo tiempo, que incluya una seguridad digna y una seguridad humana. La seguridad humana es el concepto de seguridad pública ampliado y la Ciudad de México puede ser el ejemplo a nivel de todo el país de cómo, desde la seguridad humana, se puede resolver la violencia en México.

Los derechos ambientales tendrían que quedar muy claros en la Constitución, todos los ejes de defensa de la naturaleza.

-¿Hay preocupaciones por esta conformación de la Asamblea Constituyente, los designados serán obstáculos para la Constitución?

-Me preocupan dos aspectos de coexistir con la derecha. Yo espero que los constituyentes sean de muy alto perfil, de muy alto conocimiento de la Ciudad, que se conozca los problemas y las soluciones para la ciudad. Espero que todos los que entren a esa Asamblea tengan todo el conocimiento previo. Partiendo de eso entonces es fácil ponerse de acuerdo.

Sólo tengo dos preocupaciones, una que quieran limitar el avance progresista porque he escuchado a algunos que dicen que por qué tiene que ser progresista. Bueno pues porque aquí la mayoría de los ciudadanos es progresista, es de izquierda.

No me preocupa porque la propia Constitución marca que no va a haber regresiones, lo que me preocupa es que haya obstáculos a esa visión de altura y de progresismo, de libertades, de ejemplo de democracia.

La otra parte que me preocupa es que quieran plasmar algunas visiones que obstruyan la economía de la Ciudad con condicionamientos federales. Lo económico quedó supeditado a la Federación.

-¿Cuáles son los retos en la elaboración de la Constitución?

-Los retos son muy altos, no sólo porque ahora ya se estará en posibilidades de plasmar todos esos anhelos, todas esas luchas, toda esa historia, plasmarla en un documento, sino también los retos de la gente.

Los retos son mayúsculos porque además la Ciudad de México es la más avanzada de todo el país y yo creo que construir una nueva Constitución, la primera de la Ciudad de México, será un hecho histórico porque este documento tiene que ser el más avanzado ahora de América Latina.

-En la capital, la percepción ciudadana es de corrupción en las delegaciones ¿habrá adelantos con esta transformación en alcaldías y con esto y los concejales se podría atacar la corrupción?

-El tema de las demarcaciones puede verse desde dos ángulos. Lo veo desde el ámbito democrático. Nosotros hemos pugnado siempre para que hubiera en las delegaciones gobiernos colegiados, no unipersonales. El hecho de haberlo escrito así en la reforma del 97 fue un error porque creo entonces gobiernos unipersonales que no le rinden cuentas a nadie y aquí están los resultados.

Qué bueno que ahora tendremos gobiernos colegiados porque pueden dar pauta a que haya más transparencia, rendición de cuentas, toma de decisiones colegiadas, que se vele por el interés en general y no a lo que se le ocurra al gobernante en turno.

Pero puede ser la otra, que le quieran copiar a los malos cabildos en los municipios, porque los cabildos a veces se conforman para bloquear el trabajo de un presidente o presidenta municipal. Yo creo que aquí no habría forma de que los concejales intentaran bloquear el avance de X o Z persona.

Pero las derechas no tienen posibilidades de ganar delegaciones, entonces se quieren meter vía concejales cuando son minoría.

-¿La reforma política fue producto de la izquierda, de la sociedad o del Pacto por México?

-Yo rechazo tajantemente eso del Pacto por México, tal vez Enrique Peña Nieto no haya sido protagonista de esta historia, no lo fue, él es muy joven, no pudo haber estado. Pero los que ya tenemos muchos años en esto sabemos que esta gran transformación viene de abajo. Los grandes cambios como la reforma política del Distrito Federal los hacen los capitalinos, no los hacen las élites y no nace en horno de microondas como se hizo el Pacto por México.

Las mentes progresistas estuvieron en contra del Pacto por México. Cómo se atreve Peña Nieto a decir que es producto del Pacto si aquí hubo una enorme oposición para ese pacto que sólo sirvió para la publicidad de Peña Nieto y para sentar las bases de las reformas estructurales, entre otras la energética, que el progresismo no apoyaría; la laboral, que claramente el progresismo no apoyaría.

Este cambio político data, yo diría desde el 68, que sentó los aires de libertad y luego en el 85 con el sismo. La historia misma abrió el proceso. Es una reforma desde la ciudadanía. Nos han pichicateado a los capitalinos estos avances.

-¿Le gustaría ser parte de este Constituyente?

-Por supuesto, sería como el corolario de una larga lucha que yo tengo en la ciudad. Se me ubica en los sismos de 1985 y si algo trajeron los sismos de 1985, primero pues fue la emergencia pero después fue el decir “no tenemos gobierno”. Y esas es la causa de un montón de problemas y fue el gran clamor ciudadano, ya en 1986, de tener un gobierno propio, eso significa, electo por las y los ciudadanos del Distrito Federal.

De ahí se vino mi participación política, la alianza del movimiento social con la lucha cardenista que nos dio el primer escaño en el Senado de la República con Porfirio Muñoz Ledo, se vino una gran experiencia, una lucha muy importante por la ciudad, por los derechos políticos, sociales y económicos de la ciudad.

Participamos de lleno en el plebiscito de 1993 que arrojó luces de una reforma política que arrojó como consecuencia la vigencia de una asamblea de representantes.

Fui la primera legisladora de la Asamblea de Representantes Primera Legislatura, que fue el antecedente a la del 97 que se llamó Asamblea Legislativa del DF. Pero del 94 al 97, donde yo participé, nos correspondió hacer el primer marco jurídico del DF e hicimos 56 ordenamientos en todos los órdenes y las bases que hoy tiene el DF prácticamente las hicimos nosotros.

Yo fui la primera jefa delegacional electa. Éramos pocas mujeres en un ambiente muy adverso porque era el efecto (Vicente) Fox, la democracia no estaba en sus mejores tiempos. Pero me precio de ir abriendo brecha, no estuve atrás, fui hasta adelante.

-¿La va a impulsar el PRD en el Senado como una de sus designadas o va a solicitar licencia para irse a elección?

-Tendría que ser por el Senado. A los dirigentes políticos les toca estar en la lista del partido. Más bien aspiraría a que se reconozca mi lucha aquí en el Senado.

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