Expulsan a religioso por pederasta

Los Jesuitas

Expulsan a religioso por pederasta. El religioso paulino Juan Huerta fue retirado del sacerdocio acusado de abuso sexual.

Él se encontraba en México desde el 2019 y vivía en la casa de la congregación de San Pablo en Iztapalapa.

El anuncio cimbró a la estructura clerical mexicana, porque es el primer caso en que un religioso acusado en otro país que se encontraba en México es expulsado del ministerio.

La víctima José Leonardo Araujo Araque, de Venezuela, denunció en 2019 que fue víctima de abusos sexuales por más de un año cuando él tenía 13 años de edad.

Desde el 2018, José Leonardo inició su lucha ante autoridades civiles en Venezuela, dónde aún no concluye la investigación y ante autoridades eclesiásticas de Venezuela y México.

A pesar de los años con depresión, ansiedad e intentos de suicidio que vivió la víctima, para el religioso responsable el castigo sólo es retirarlo del sacerdocio.

La pregunta aquí es y ¿Qué pasa con esos sacerdotes que son expulsados del ministerio a dónde se van, qué hacen, dónde trabajan?

Expulsan a religioso por pederasta 

Para la jerarquía católica al no pertenecer a su estructura se olvidan de ellos, son lanzados a la calle y representan un peligro para la sociedad.

Porque llegan a comunidades donde desconocen su pasado y ahí vuelven a delinquir, pero al parecer eso no les importa a los obispos y provinciales de las congregaciones.

Joaquín Aguilar, representante de SNAP (Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual por Sacerdotes por sus siglas en inglés) México y víctima de abuso sexual por un sacerdote, consideró que es necesario que la jerarquía católica se comprometa a darles seguimiento.

También que se dé una reparación del daño a las víctimas sobre todo en los casos en que ya prescribieron ante la autoridad civil.

Explicó “al momento de iniciar un proceso eclesiástico debe integrarse la reparación del daño para no revictimizar a los sobrevivientes de los abusos.

Al separarlos del sacerdocio, dijo, se debería exigir a las autoridades eclesiásticas les denseguimiento a los pederastas.

Porque al salir de la estructura de la iglesia ¿qué hacen?  ¿a dónde van? ¿en qué trabajan?

“La mayoría de ellos realizaron estudios para dar clases, entonces son en las escuelas donde buscan trabajo y es nuevamente el contacto con los niños y niñas”.

Identificar pederastas 

Por eso consideró Joaquín Aguilar es necesario que se tenga identificado en dónde laboran.

Y los que están en los centros de detención deben de recibir acompañamiento.

Es parte, dijo, de una responsabilidad de Estado-iglesia y sociedad, porque si fueron educados para algo, de que van a vivir es obvio que buscarán trabajo de lo que saben.

Se les expulsa por ser responsables de abusos sexuales según el proceso eclesiástico, pero en ocasiones ante la autoridad civil el delito ya prescribió.

Entonces salen a las calles y no por ser inocentes, sino porque el delito prescribió.

Para los que cumplen una condena y obtienen su libertad no hay un trabajo de reinserción y salen a seguir abusando de los niños y niñas.

Por eso, consideró Aguilar se debe encontrar el punto exacto de proteger los derechos de unos sin trastocar los derechos de otros, se deben romper los tabúes existentes.

SNAP propone que la jerarquía católica sea responsable de los pederastas que los monitoreen, porque sería una forma de proteger a los niños y niñas.

Es necesario saber en dónde están y qué actividades realizan para sobrevivir esos ex sacerdotes pederastas.

De dar este paso los obispos mexicanos serían los primero en el mundo en hacerlo ¿se comprometerían los obispos a dar ese paso por el bien de los niños, niñas y adolescentes?  

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