Espino y las OSC

El patogate

Espino y las OSC. Y Manuel Espino se afilió a Morena. El presidente sigue empeñado en recoger los desechos del viejo régimen sin ver cómo erosionan sus lecciones de ética pública.

Este fin de semana Manuel Espino fue bautizado en la militancia de Morena.

Siguieron un ritual propio del servilismo de la época dorada del presidencialismo.

Espino fue honesto al declarar que se hizo militante porque quiere ser candidato a gobernador de Durango.

Prometió, eso sí, “ser un militante disciplinado, respetuoso de mis compañeros y dirigentes».

Y para demostrarlo, acató los usos y costumbres de Morena: buscó al presidente para informarle que estaba siendo propuesto como candidato por compañeros y compañeras del partido, “yo le dije que lo iba a considerar, pero solamente si él estaba de acuerdo y me dijo que sí».

Es una aberración de fondo: Espino representa a la extrema derecha de este país y fue uno de los artífices del fraude de 2006 que documenté en mi libro Vuelta en U.

Espino era entonces presidente del PAN y en 2008 confesó, en una entrevista a Georgina Morett publicada por Milenioque él platicó con diez gobernadores priistas para convencerlos de negociar con Felipe Calderón y cerrarle el paso a López Obrador.

Le consta, dijo, que el día de la elección seis de esos gobernadores sacaron a votar acarreados.

Espino y las OSC

No estamos frente a un caso aislado, sino ante un patrón. A la 4T la carcomen sus incongruencias.

El fin de semana renunció Paola Félix Díaz, una funcionaria del gobierno de la CdMx, por subirse a un avión privado rentado por el director de El Universal, un diario acusado hace poco por el presidente de dedicarse “a mentir, a calumniar”.

Vino después la boda del jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera.

Para corregir las inconsistencias que rodearon dicha celebración el presidente aceptó la renuncia de Santiago Nieto, uno de los funcionarios más productivos de la 4T.

Imposible ignorar al diputado de Morena Óscar Cantón Zetina, quien el viernes pasado se hizo célebre por sus majaderías hacia el presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova.

Cuando era diputado priista, el diputado Cantón Zetina celebró la “roqueseñal” con la cual el PRI festejó, en 1995, haber subido el IVA de 10 a 15 por ciento.

Cantón se hizo luego perredista, después brincó al Verde y ahora es porro de Morena. ¿Y con estos personajes imparten lecciones de congruencia y ética?

Las OSC

Tengo décadas dedicando parte de mi tiempo a participar en OSC defensoras de diversos derechos.

Conozco sus fortalezas y debilidades y me parece absurdo el rencor que Andrés Manuel López Obrador tiene hacia ellas.

Es cierto que algunas se han degradado y corrompido, pero muchas más se han mantenido leales a sus causas y principios.

Hace días acusó, sin evidencias ni asidero histórico, a feministas, ambientalistas y, en general, a quienes defienden los derechos humanos, de “mercenarios” y “neoliberales”.

Es una fobia irracional nacida, tal vez, de algún desencuentro o de su adoración por los partidos; los considera el principal si no es que el único— sujeto del cambio histórico.

Desde el primer día de su gobierno lanzó una ofensiva contra las OSC.

Ha ordenado que se modifiquen las leyes, ha vetado el financiamiento federal y ha aprovechado sus conferencias mañaneras para enlodarlas.

Ha hecho daño, sin duda, pero no las ha logrado destruir por dos razones interrelacionadas: por un lado, las OSC se ganaron sus galones luchando por alguna de las causas que tejieron la transición; por otro, las enormes incongruencias de la 4T.

Cuando el presidente apenas se iniciaba en política, las OSC ya tenían años enarbolando la causa de los desaparecidos y de los derechos de las mujeres.

Durante un tiempo el presidente coincidió con ellas en la defensa de elecciones confiables y en la búsqueda de una solución pacífica a la rebelión zapatista, hasta podría enumerar las veces que OSC en las que yo participé dieron apoyos concretos a López Obrador y a sus causas.

Por razones que ignoro, siempre ha puesto distancia con ambientalistas y activistas de la diversidad sexual.

Espino y las OSC, Morena, los medios críticos, las feministas y Andrés Manuel López Obrador seguiremos por muchos años opinando y participando en la vida pública.

Pese a las distancias y al encono, coexistimos porque así se construyen los andamiajes institucionales que hacen posible la diversidad.

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