El desastre de Morena en la CDMX

Un Mecanismo que sirva en México

El desastre de Morena en la CDMX se vive desde que se confirmaron como partido político.

Sin embargo, ahora se ha hecho más evidente y eso no es buen augurio para la elección de 2024.

Al ser el partido de un solo hombre no tiene vida orgánica.

En los hechos es un vil membrete en el que lucen floreros como dirigentes.

La dirigencia nacional ha tenido más estructura, pero caen en la misma práctica por falta de oficio político.

En la CDMX, desde 2015 se ha optado por no elegir a sus dirigentes.

Actúan de forma similar a la del PRI, el partido más anquilosado del sistema de partidos mexicano.

La dirigencia nacional delega al encargado estatal sin pedir opinión a la militancia.

Al llegar Claudia Sheinbaum a la Jefatura de Gobierno el ritual se mantuvo, pero como en el priismo, dando el picaporte a la primera morena de la CDMX.

Ella designa al delegado y no se hace conforme al estatuto. Así llegó Tomás Pliego y su antecesor Héctor Ulises García Nieto.

El desastre de Morena en la CDMX 

Por eso el partido no tiene ni pies ni cabeza, no hay estructura ni vida propia de un partido político.

Eso sí, gozan muy bien de las millonarias prerrogativas que les da el Instituto Electoral de la CDMX, cuando hay dinero, claro.

Una muestra del desastre es que no lograron en diciembre juntar las firmas de la revocación del mandato de Andrés Manuel López Obrador.

La tarea se había encargado a Pliego y tuvo que entrar a ayudar Efrain Morales, quien opera en las sombras, sin cargo, aunque con la bendición de Sheinbaum.

No obstante, la prueba fidedigna del desastre se vivió hace unos días en la instalación de los representantes de las mesas receptoras de votos en la revocación de mandato, que organiza el Instituto Nacional Electoral.

En las 24 juntas locales de los distritos federales de la CDMX sólo asistieron cuatro representantes de Morena.

Del PVEM ni se diga, no llegó nadie. El PT, que es vilipendiado por Morena, llegó a todas.

Y mejor el PAN sí puso representante en todas las juntas.

Pareciera algo menor, pero refleja dos problemas: no hay liderazgo ni estructura en Morena CDMX y deja en la indefensión al partido y a López Obrador en caso de un fraude.

Desde ahora están advertidos de que no hay un representante legal de Morena y la pregunta es a qué se debe.

¿Será simple desorganización y falta de conocimiento de la política-electoral o más bien que ya ni las bases confían en un partido oscuro y acéfalo?

NOCAUT. El desastre de Morena se refleja en la Jefatura de Gobierno.

En la cuarta ola de Covid-19 no hay estrategia y Sheinbaum deja a la deriva a los ciudadanos.

Incluso ya es factor de contagio de la prensa por sus descuidos.

Lo más mezquino es que se indignen porque los alcaldes del PAN Santiago Taboada y Mauricio Tabe faciliten pruebas certificadas y a bajo costo.

Sheinbaum ha decidió regatear las pruebas a los capitalinos y hasta Hugo López-Gatell se indigna.

Antes de respingar, deberían de darse cuenta que lamentablemente han perdido credibilidad y la ciudadanía decide apoyar a quien ofrece soluciones en medio de la catástrofe. ¡Abrazos, no periodicazos!

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