Ciudad de México.- El 5 de febrero de este año se vivió distinto en la capital de México. No por ser el centenario de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, sino por la promulgación de la primera Carta Magna de la Ciudad de México, luego de 193 años de historia.
Desde el amanecer, el ambiente en la sede del Gobierno de la CdMx era festivo. En las calles se reunían ciudadanos, muchos de ellos simpatizantes del PRD, partido en el gobierno, que desde hace 22 años había luchado para que la capital del país contara con su Constitución y formara parte del pacto federal.
Al interior de la sede del Gobierno de la CdMx continuaba la fiesta, pero de manera más sobria. A las 8 de la mañana todo estaba listo para la promulgación de la Constitución de la Ciudad de México. En el patio del Antiguo Palacio de Ayuntamiento se dieron cita los constituyentes, que durante cuatro meses discutieron el proyecto de ley enviado por el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera. No llegaron los 100, faltaron los 20 de Morena, que un día antes alegó que no se les había invitado con formalidad.
Para cumplir el protocolo, Mancera firmó la orden de publicación del documento junto con Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación. Con una sonrisa enorme, el jefe de Gobierno alzó el decreto, que consta de 71 artículos y 40 transitorios, y lo mostró como un trofeo.
“En tanto que dure el mundo, no acabará, no perecerá, la fama, la gloria, de México-Tenochtitlan”, patafraseó Mancera el final del preámbulo de la Constitución y con la Mesa Directiva de la Asamblea Constituyente subió al salón de cabildos del Antiguo Palacio de Ayuntamiento para posar la foto histórica. Ahí quedó grabado el momento que anhelaron los ex jefes de Gobierno, emanados de la izquierda, pero no lograron.
Afuera, en la plaza pública más importante del país, los simpatizantes del PRD ya esperaban a Mancera para el festejo. El triunfo no lo hacía suyo. Ante la multitud advertía que no sería "pichicato" y reconocería la labor de sus antecesores Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Robles, Andrés Manuel López Obrador, Alejandro Encinas y Marcelo Ebrard, para lograr esta nueva fundación de la Ciudad.
"Ha quedado claro que vamos a defender la Ciudad de México, Ciudad de libertades, de lucha social", dijo Mancera y se llevó las palmas. Tras de él estuvo el consejero Jurídico de la CdMx, Manuel Granados, quien fue protagonista de la historia ala tener la tarea de conducir los trabajos del grupo de notables que redactó el proyecto de Constitución de la CdMx, que el jefe de Gobierno envió a la Asamblea Constituyente para su discusión y aprobación.
Como muestra de júbilo en el zócalo capitalino se lanzó un globo aerostático con las siglas de la CDMX. Fueron testigos Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, los ex perredistas que lucharon por democratizar la capital del país.
"Ganó un lugar en la República, en la soberanía nacional, en la Constitución federal; ha definido su nombre: Ciudad de México; ha definido su vocación: ciudad de derechos y de libertades”, celebró Mancera y siguió el festejo.
El presidente de la mesa directiva de la Asamblea Constituyente, Alejandro Encinas, recordó que el 17 de septiembre de 2018 la Constitución entrará en vigor, por lo que tocará a la Asamblea Legislativa elaborar las leyes secundarias."Viene ahora la parte más difícil, que es hacerla realidad, que se cumpla, que los derechos que ahí se establecieron sean derechos para todas las personas, porque esta ciudad debe ser para el goce, para el disfrute y para el progreso de todos los que habitamos en ella”.
Al lograr el objetivo de promulgarla en el centenario de la Constitución de 1917, Mancera pronunció: “Esa es la ciudad que queremos, es la ciudad que ha quedado marcada, una ciudad que defiende la libertad de expresión, que como ninguna otra defiende el trabajo del periodista, que como ninguna otra defiende a los indígenas, que como ninguna otra defiende el medio ambiente y el desarrollo sustentable".
Aún con la izquierda dividida, se logró la celebración. Contrario a todo pronóstico, el 5 de febrero de 2017 se inscribió en la historia de la Ciudad de México el capítulo de su Constitución.



