La paradoja de la CdMx

Ciudad de México.- Al analizar la Ciudad de México, gobernada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) desde 1997, Eduardo Bohórquez, director de Transparencia Mexicana, es contundente: a nivel nacional, tiene la posición número uno en transparencia, pero el lugar 32 de 32 en corrupción. 

"Es la paradoja capitalina", dice con resignación y asegura que las víctimas de corrupción en la capital del país son muchas y un caso emblemático lo fue la Línea 12 del Metro, aunque advierte que los casos más frecuentes de corrupción se dan en el sector inmobiliario. 

"Las delegaciones son una fuente de extorsión y la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) toma decisiones en favor de los políticos y no en pro de los ciudadanos", dice Bohórquez, quien lo mismo ha presionado a todo tipo de políticos en temas de transparencia, rendición de cuentas y anticorrupción, como evidenciado a los que no se atienen a esos principios. 

Unas horas después de llevar su lucha al Senado para que sea ley la iniciativa ciudadana 3 de 3, asegura a Capital CDMX, con su tono enérgico, que insistirá en que la Constitución de la CdMx deje claro el modelo de “capital abierta”, donde la ciudad es liderada por las comunidades y no por los gobernantes.

— ¿En qué niveles está la Ciudad de México en percepción y pagos por la corrupción?

— La Ciudad de México tiene una paradoja, yo le he llamado la paradoja capitalina porque durante los gobiernos anteriores se impulsó mucho el tema de transparencia, pero el hecho de que esté muy bien ubicada en los rankings en materia de transparencia, no significa que esté bien ubicada en los rankings de corrupción.

La Ciudad de México tiene la posición número uno en términos de las métricas de transparencia a nivel nacional y la posición 32 de 32, es decir, es la peor, en términos de frecuencia de corrupción.

¿Por qué es esto? Primero porque ser transparente no significa ser honesto. Puedes tener información en la página web pero eso no significa que los actos de autoridad o de gobierno se hayan hecho correctamente. Y segundo, los gobiernos de la ciudad perdieron mucho tiempo discutiendo si los instrumentos de medición de corrupción eran o no instrumentos de experiencia y  victimización y los calificaban diciendo que eran de percepción.

Pero los índices de los que hablo ahora son de experiencias concretas de hogares que tuvieron que pagar un soborno, trámite o servicio público y no sólo son datos de Transparencia Mexicana, también del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI).

El reto de la Ciudad de México es mantener su posición en transparencia pero empezar a mejorar en corrupción, que es donde hay mayor frecuencia de casos concretos de los hogares que reportan los que han sido víctimas de la corrupción.

— ¿Cuáles son los casos más comunes de corrupción?

— Unos son los que tienen que ver con permisos, autorizaciones para construcción o abrir un nuevo negocio y estas son las que tiene gran volumen en términos de recursos involucrados.

La otra parte de la corrupción es la que tiene que ver con los hogares, con las familias, que es la que podría parecer pequeña en términos de una licitación como la Línea 12 del Metro, pero sigue siendo bastante considerable cuando ves cuántas personas son afectadas.

Hay casos de quienes si no le pagan una mordida al camión de la basura, no se lleva su basura o si van al tribunal y no pagan una mordida no se mueve el expediente judicial. Y el automóvil es el gran corruptor en términos de volumen de casos, no en términos de volumen de recursos invertidos. El automóvil no sólo son los agentes de tránsito sino licencias, altas y bajas vehiculares, regularización de la propiedad de los vehículos, la verificación… todo esto es pequeña corrupción que cuando se suma son grandes cantidades que tienen que pagar los capitalinos.

— ¿La Línea 12 del Metro será el caso emblemático de la corrupción que impera en la Ciudad?

— Yo creo que sí, ha despertado mucho interés en la comunidad nacional e internacional porque hay muchas víctimas. La corrupción tiene víctimas y nunca las registramos, nunca las reconocemos. Hablamos más de los muertos de la violencia del crimen pero hay víctimas de corrupción. La línea 12 tuvo diario 500,000 víctimas. Medio millón de personas que no pudieron transportarse y los costos son enormes para esas víctimas.

Pero si me preguntas qué tipo de corrupción describe más a la ciudad tiene que ver con los desarrollos inmobiliarios, con los edificios de seis pisos que debieron haber sido de cuatro, con los amparos que se les otorgan a las constructoras, la verificación de los trámites y sobre todo con la corrupción en las delegaciones que a uno luego se le olvida que son una fuente sistemática de extorsión.

— Con el pasado proceso electoral se destaparon muchos casos de corrupción en las delegaciones ¿Qué pasa ahí?

— En las delegaciones pasa algo muy parecido con los estados que tienen muchos municipios. Cuando uno habla del Estado de México pues se acuerda de los municipios conurbados, tal vez Toluca, Metepec, Valle de Bravo, pero hay otros 100 que uno no registra y que forman una zona gris que hace que no haya vigilancia ciudadana, mayor transparencia, mayor apertura.

Y a veces se piensa que las delegaciones son pobres por esta lógica centralista. Pero por ejemplo, el presupuesto de Iztapalapa es de 3,900 millones de pesos, es tan grande como el de un estado pequeño.

Nos concentramos mucho en las colonias que conocemos pero no hemos entendido cómo vigilar la calidad del gobierno en muchos otros lugares que son incluso semirurales o que tienen migración muy alta. Parte del asunto es que no hay una sociedad civil a nivel delegacional.

— ¿Cambiará en algo con los concejales?

— Eso depende del diseño que metamos en la nueva Constitución porque lo que me queda muy claro es que va a ocurrir exactamente aquello que nosotros metamos, como ciudadanos, a la Constitución.

Por eso es muy importante la Constitución de la capital. Uno pensaría que es más un asunto de política o un asunto simbólico, pero va mucho más allá, el cómo se gobierna, quién decide, cómo tienen voz los ciudadanos, quiénes van a ser las autoridades electas, qué mecanismos de control democrático hay para esas autoridades electas.

Porque si no lo que nos va a pasar es lo que nos ha pasado con la Asamblea Legislativa del DF. Sí será un congreso local, pero los ciudadanos no van a ver a sus asambleístas, de hecho tengo la impresión de que no sólo no los conocen sino que no tienen la impresión de que hay una Asamblea Legislativa. Y entonces se toman muchas decisiones sin que haya presión ciudadana.

—  Otra fuente de corrupción es la Asamblea Legislativa, vemos pagos de favores políticos, moches, comisiones onerosas…

— Yo creo que los diputados de la Asamblea Legislativa saben que los ciudadanos no los están viendo. Saben que son relevantes para las decisiones de la clase política, pero irrelevantes para los ciudadanos y en lugar de construir una mejor comunicación con los ciudadanos, están muy cómodos manteniéndose a espaldas de ellos.

Incluso, hasta hace muy poquito tiempo no había medios para la ciudad, la ciudad era una sección en los periódicos nacionales. Era muy difícil informarse de lo que pasaba en nuestra comunidad y es exactamente al revés de como ha funcionado la prensa liberal en Inglaterra o en Estados Unidos.

El periódico The New York Times es el periódico de una ciudad que entiende el mundo porque es una ciudad liberal, moderna, cosmopolita que quiere ver el mundo pero es un periódico local. El Washington Post, Los Ángeles Times y si lo ves en el Reino Unido es muy parecido.

Yo he estado insistiendo mucho con que sea una ciudad abierta, no sólo transparente. Las ciudades en el siglo XXI no son lideradas por gobernantes, las ciudades en el siglo XXI van a ser lideradas por las comunidades.

Por supuesto hay inversión pública pero el liderazgo de la ciudad no está en el gobierno. Lo que supo hacer muy bien el alcalde (Michel) Bloomberg en Nueva York es reconocer que hay fuerzas creativas en la ciudad y dejarlas correr y fomentarlas.

En las ciudades, el jefe de Gobierno o el gobernante es como un surfer: ve la ola de creatividad de la comunidad y la tiene que  tratar de alcanzar y aprender a montar. O sea, el movimiento ciclista no lo formó el jefe de Gobierno, el movimiento artístico, eso no lo hace el gobierno sólo lo reconoce y le da orden.

RELACIONADO

SCJN absuelve a Actinver de pagar mil 100 mdp

SCJN absuelve a Actinver de pagar mil 100 mdp...

El destinatario de la carta de Palenque

Las cartas suelen escribirse para convencer a alguien y...

NEWSLETTER

Loading

MÁS RECIENTE

spot_img