El diputado Ernesto Villarreal Cantú, coordinador del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo (PT), presentó una iniciativa ante el pleno de la Comisión Permanente del Congreso de la Ciudad de México para que dos salones del recinto legislativo lleven los nombres de “Ernesto ‘Che’ Guevara” y “Fidel Castro Ruz”, respectivamente.
La propuesta contempla denominar con estos nombres los salones dos y tres del segundo piso del edificio ubicado en la calle Fray Pedro de Gante número 15, sede del Congreso capitalino.
La iniciativa fue suscrita también por la diputada Xóchitl Bravo Espinosa, coordinadora del Grupo Parlamentario de Morena.
Un acto de “justicia histórica”
En el documento presentado, Villarreal argumenta que la iniciativa busca reconocer el papel histórico que jugó la Ciudad de México en la gestación de la Revolución Cubana, movimiento en el que participaron figuras como Fidel Castro, Ernesto Guevara y Camilo Cienfuegos, quienes se conocieron y coordinaron su lucha revolucionaria precisamente en la capital mexicana.
El legislador destacó que, más allá de visiones ideológicas o posturas políticas actuales, se trata de un reconocimiento objetivo a un hecho histórico que marcó la geopolítica mundial en el siglo XX.
“El Congreso debe ser garante de la memoria histórica y la cultura cívica”, señala la iniciativa. “Nombrar estos salones no representa una adhesión a una ideología específica, sino un homenaje a una etapa significativa de la historia”.
La propuesta surge tras la decisión reciente de la alcaldesa de Cuauhtémoc de retirar las estatuas de Fidel Castro y Che Guevara en la Colonia Tabacalera, lo que generó polémica y debate público sobre el papel de estos personajes en el espacio público.
Villarreal Cantú señaló que su iniciativa no pretende alimentar una disputa política o moral, sino “preservar un capítulo esencial de la historia de la Ciudad de México” y reafirmar su carácter como ciudad de “refugio, libertad y vanguardia social”.
La propuesta será discutida en las próximas sesiones del Congreso capitalino, donde se espera abra nuevamente el debate sobre los símbolos históricos y la memoria colectiva en el espacio público.



