A las 10 de la mañana, el presidente Andrés Manuel López Obrador rendirá su enésimo informe de gobierno. El tercero constitucional. Habrá de todo, menos autocrítica.
Ningún gobernante ha tenido la altura de reconocer errores. Los informes están llenos de lugares comunes, avances imperceptibles y es el ego presidencial el que predomina.
A la vista del actual mandatario “vamos muy bien”. Pero hay tres crisis: economía, salud y seguridad con las cuales el gobierno no ha sabido lidiar.
López Obrador dirá que económicamente todo está bien, que se está superando la crisis económica.
Recordará, como lo hace en cada informe, que se entrega dinero en efectivo a adultos mayores, madres solteras y becas a jóvenes.
Sin embargo, la economía familiar no se arregla con discursos. Lo cierto es que hay cuatro millones más de pobres en el país.
Gracias a la política económica del gobierno de la autollamada 4T ese número continuará incrementándose en los próximos años.
La narrativa de “primero los pobres” quedó solo en frases de campaña. En los hechos, hay más pobres que cuando inició el gobierno.
El pésimo manejo de la pandemia tampoco es un logro que pudiera presumirse, pero se hará.
Aproximadamente 260 mil fallecidos reconocidos oficialmente. En realidad, son casi 400 mil por la negligencia del gobierno.
La necedad para pedir el uso de cubrebocas y las mentiras de Hugo López-Gatell, quien suspiró por suceder a López Obrador, ocasionaron un relajamiento de las medidas sanitarias.
En materia de seguridad, las cosas no mejoran. En lo que va del gobierno del tabasqueño hay casi 100 mil homicidios.
Esa cifra es superior a la que se presentó en el mismo periodo de los dos sexenios anteriores.
López Obrador creó la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, un elefante blanco que solo chupa recursos.
Su única función es presentar cada mes los números de los delitos en el país. A eso se dedica, a las estadísticas, pero no combate nada.
No hay estrategia de seguridad y es la Secretaría de la Defensa la que manda sobre la Guardia Nacional y la que combate (es un decir) a la delincuencia.
Pero hoy, en el enésimo informe presidencial del sexenio, hablará de avances, avances y más avances.
El mandatario dirá que todo va muy bien y presumirá sus altos índices de popularidad.
Con esos logros, dice López Obrador, se puede ir con la conciencia tranquila.
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