Terrorismo, el camino a un Estado fallido

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Terrorismo, el camino a un Estado fallido. El ataque a un restaurante-bar el domingo en Salamanca, Guanajuato, es un acto terrorista. Se trató de un paquete-bomba que mató a dos civiles. 

Si la autoridad federal no lo reconoce así y continúa con su pasividad frente a los criminales, será cómplice y México será un Estado fallido.

En marzo, el jefe del Comando Norte de Estados Unidos, el general Glen VanHerck, señaló que 35 por ciento del territorio mexicano está dominado por el narcotráfico.

La reacción del gobierno fue de rechazo. La secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez, dijo: «esa afirmación no es real. Tajantemente la negamos».

Andrés Manuel López Obrador llegó a la Presidencia con la promesa de pacificar al país. Ha fracasado. 

En casi tres años de gobierno han ocurrido masacres en varios estados del país que han sido minimizadas en Palacio Nacional.

Terrorismo, el camino a un Estado fallido

El domingo, a las 19:30 horas, el ataque en Salamanca evidenció que la “estrategia de seguridad” va por camino equivocado. 

Son civiles las víctimas de la inactividad del gobierno y de la violencia de los criminales. No hay voluntad para contrarrestar a los grupos criminales que dominan el país.

El gobernador de Guanajuato, Diego Sihue, calificó el ataque en Salamanca como “un acto terrorista sin precedente”.

La violencia en el país no tiene límite y no hay autoridad capaz de enfrentar a los grupos criminales que actúan con libertad e impunidad.

Michoacán asediado por el CJNG

El dominio del narcotráfico, a través del Cartel Jalisco Nueva Generación, también está en Michoacán, donde tiene sitiado Aguililla.

En la tierra de Rubén Oseguera Cervantes, “el Mencho”, que ahora pretende dominar, todos los días hay enfrentamientos. 

La semana pasada, los criminales secuestraron a cinco autodefensas, a quienes mataron y decapitaron.

El dominio de los grupos criminales en la mayor parte del país es evidente, como también lo es la pasividad del gobierno para enfrentarlos. 

Deja actuar con libertad a los criminales y les garantiza impunidad. Cree que así reducirá la violencia, pero los hechos muestran lo contrario.

La estrategia de seguridad seguirá siendo de “abrazos, no balazos”. La mayor parte del país continuará dominada por el narcotráfico, aunque lo niegue el gobierno.

Seguirán siendo los mexicanos quienes sufran la violencia y los ataques de los criminales. 

Seguirán siendo civiles quienes mueran, mientras el gobierno se divierte en “las mañaneras”.


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