La presión vecinal funcionó. Luego de una protesta de habitantes de la colonia Hipódromo, personal del Instituto de Verificación Administrativa (Invea) colocó sellos de suspensión de actividades en una obra donde se edifican departamentos de lujo, sobre la calle de Amsterdam 232.
Se trata de una primera victoria vecinal en torno a un proyecto inmobiliario que contempla la construcción de un torre de 14 niveles de viviendas y dos de estacionamientos, a pesar de que el Plan Parcial de la zona solo permite cinco niveles.
El pasado jueves 11 de julio, los colonos realizaron una protesta e hicieron una clausura simbólica de la obra, acusando que además la constructora no cumplió con la Publicitación Vecinal.
Para el sábado 13 de julio, personal del Invea se presentó en el sitio y colocó los sellos de suspensión de actividades.
Durante la protesta, los vecinos explicaron que en Ámsterdam 232 debió levantarse un proyecto de reconstrucción, pues ahí existía un edificio de siete pisos que resultó dañado por el sismo de 2017.
TE PUEDE INTERESAR: Acusan vecinos obra ilegal en calle Ámsterdam 232
Sin embargo, lamentaron, hoy en el sitio se levanta un negocio a cargo de la empresa CDMX Homes Desarrollo Inmobiliario que ya tiene vendidos 48 por cientos de los departamentos.
La protesta del pasado jueves funcionó, pues hasta antes de eso ninguna autoridad les había hecho caso, según denunciaron, pues habían ingresado escritos al propio Invea, a Seduvi, Sedema, Sacmex y la alcaldía Cuauhtémoc, sin resultado alguno.
Hasta acudieron a la Comisión de la Reconstrucción para pedir informes sobre por qué se facilitó el desarrollo inmobiliario para ese predio en el que, hasta donde los colonos saben, había tres dueños integrantes de la familia Raitarsky.
Entre los cuestionamientos de los vecinos está el de si la obra cuenta con los permisos de impacto ambiental, pues hasta el momento los constructores ya talaron tres árboles que estaban dentro del predio.
A decir de los vecinos, las autoridades debieron hacer una clausura definitiva pues están acreditadas y son evidentes las ilegalidades en torno a la construcción, como los pisos de más.
El problema, consideraron, es que en las diferentes instancias los desarrolladores digan que sí contaban con documentos como la manifestación de obra o el impacto ambiental y reanuden la edificación.



