Ciudad de México.- Una de las primeras grandes tormentas que azotará a la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México se aproxima.
Los pronósticos apuntan a que la creación y distribución de las comisiones de trabajo en las que se dividirá el Constituyente, para analizar y construir el dictamen general, provocarán un clima borrascoso que tenderá a empeorar.
Hoy hubo calma chicha en la Comisión de Reglamento, que se reunió desde el mediodía en la antigua sede del Senado, y donde los primeros acuerdos apuntan a que Porfirio Muñoz Ledo será el coordinador de ese grupo de trabajo.
Otro consenso incluye que cada uno de los diputados constituyentes tendrá derecho a pertenecer a dos comisiones, como máximo.
Hubo un debate mesurado este miércoles sobre el número total de comisiones. El PRD y Morena coinciden en que sean 12, Porfirio Muñoz Ledo ha planteado que sean nueve, mientras que el PAN sugiere entre cuatro y siete, y que cada una de ellas aborde un tema específico de la iniciativa de Constitución remitido por el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera.
El consenso general es que debe haber el número de comisiones suficientes para que asambleístas de todos los grupos políticos puedan tener representación en cada una, incluso los partidos pequeños.
Hasta ahí todo bien, sin embargo, para mañana y en los siguientes días empezará la batalla real, pues los constituyentes entrarán al debate de la distribución de esas comisiones y sus presidencias.
El partido Morena, en voz de Patricia Ruiz Anchondo, ya dejaba entrever que ellos le apuestan a presidir el mayor número de comisiones.
“Vamos a participar en todas las comisiones, ya dijimos, y nos corresponde presidir varias. Somos la mayoría, la gente de la ciudad de México votó por Morena; entonces no podemos estar excluidos”, dijo Ruiz Anchondo durante un receso decretado a la hora de la comida y que sirvió para que los legisladores integrantes de la Comisión de Reglamento fueran a reunirse con el resto de sus compañeros de bancada para informarles cómo iba la negociación.
En el ambiente ronda un clima de suspicacia hacia el PRI, pues esos diputados constituyentes, a los que se sumarán los seis designados del presidente Enrique Peña Nieto, los tres integrantes de su permanente aliado el PVEM, más sus amigos coyunturales de Encuentro Social y Nueva Alianza, le dan al priismo una posición de fuerza de casi 30 de 100 asambleístas, lo que podría incidir en el número de comisiones que presidan y de las que formen parte.
Durante el receso, Porfirio Muñoz Ledo daba a conocer que existen 11 propuestas de reglamento interior de la Asamblea, presentados por partidos políticos y por algunos diputados a título personal. El reto es integrar todos esos proyectos en un solo documento.
Tienen el tiempo encima, porque en los artículos transitorios de la Reforma Política de la Ciudad de México se señala que 10 días después de haberse instalado la Asamblea Constituyente debe tenerse el reglamento de ese órgano legislativo. Los 10 días se cumplen el próximo domingo 25 de septiembre.
Patricia Ruiz Anchondo hacía notar que puede haber sesión ordinaria del pleno del Constituyente este sábado y domingo. Los legisladores no quieren repetir la mala práctica que se ha adoptado en el Congreso de la Unión y en congresos locales, de detener el reloj parlamentario antes de la medianoche y continuar la discusión aunque se haya vencido el plazo legal para ello.
Una poderosa comisión
Si bien las comisiones que se crearán serán temáticas, sobre la mesa de negociación se puso ayer a debate la necesidad de crear una comisión que tendría un poderoso papel a la hora de construir el dictamen general de la Constitución.
Se trata de una Comisión de Armonización que, como su nombre lo indica, ajustaría y avalaría los proyectos de dictamen que cada una de las otras comisiones vayan generando, para evitar que lo que resuelva un grupo de trabajo contradiga lo que otra comisión aprobó. La idea también es que el proyecto de dictamen no se contraponga con la Constitución General de los Estados Unidos Mexicanos y derive en el futuro en una controversia ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Por obvias razones, los grupos políticos quieren que exista una Comisión de Alcaldías en la que se analicen y aprueben esas nuevas formas de gobierno que sustituirán a las actuales jefaturas delegacionales. Por supuesto que a los partidos les interesa el tema, pues tiene que ver directamente con la forma de ejercer y administrar el poder en cada demarcación.
En la reunión de este miércoles los de Morena insistieron en que no negociarán con constituyentes “cachirules, es decir, los seis designados por el Presidente, los otros seis nombrados por el jefe de Gobierno y los 28 que representan al Congreso de la Unión.
Así, plantearon que ninguno de esos designados presida alguna de las comisiones legislativas; pero no conformes con ello, los de Morena buscan que las sesiones de la Asamblea Constituyente se realicen los días martes y jueves, lo que complicaría la agenda de los 14 legisladores designados por la Cámara de Diputados y de los otros 14 nombrados por el Senado de la República, pues esos días también son de sesión ordinaria en el Congreso de la Unión.
Todo tipo de estrategias se verán en las batallas legislativas que están por venir. Las tormentas subirán y bajarán de intensidad y, como todo temporal, siempre hay el riesgo de que alguna derive en tempestad.



