El ecosistema fintech mexicano entró en una nueva fase de desarrollo. Después de años centrados en la digitalización y el crecimiento de usuarios, el desafío ahora consiste en construir un sistema financiero que combine innovación, rentabilidad e inclusión. Ese fue uno de los ejes que marcó el inicio de la octava edición de Open Finance 2050, foro que reunió a representantes de empresas tecnológicas, banca de desarrollo, Sofipos y autoridades para discutir el rumbo del sector.
Durante la inauguración, Mario Hernández, Co-Founder & Co-CEO de Open Finance 2050 y directivo de Finvero, sostuvo que México mantiene su atractivo para las inversiones financieras de gran escala. Como ejemplo, mencionó la inversión proyectada de Nu por 4 mil 200 millones de dólares hacia 2030, el plan de Mercado Libre para destinar 4 mil millones de dólares este año, las adquisiciones de burós de crédito por parte de TransUnion y Equifax, así como la llegada de Revolut al país.
El directivo afirmó que el mercado atraviesa un cambio estructural en el que prácticamente cualquier empresa incorpora servicios financieros a su modelo de negocio. Esta transformación, explicó, ocurre en un contexto donde el comercio electrónico supera los 77 millones de usuarios activos en México y acelera la integración de soluciones financieras digitales.
El crecimiento del sector también quedó reflejado en la evolución de la Asociación FinTech México. Su presidente, Felipe Vallejo, recordó que hace ocho años el organismo agrupaba cerca de 15 empresas y hoy reúne a más de 200 instituciones. A su juicio, esta expansión elevó la competencia, fortaleció el desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial y obligó a elevar los estándares en materia de regulación y mitigación de riesgos.
La discusión también se trasladó al terreno de la inclusión financiera. Marlene Garayzar, presidenta de la Asociación Mexicana de Sociedades Financieras Populares (AMSOFIPO), sostuvo que el éxito de la innovación ya no puede medirse únicamente por el volumen de adopción tecnológica, sino por la capacidad de los productos financieros para permanecer en la vida cotidiana de las personas. Además, señaló que las Sofipos enfrentan desafíos relacionados con capitalización, liquidez, ciberseguridad y prevención de fraudes, al tiempo que mantienen un papel relevante en el financiamiento de las micro, pequeñas y medianas empresas.
Desde la banca de desarrollo, Santiago Campos, titular de la Unidad de Crédito de Nacional Financiera (Nafin) y Bancomext, explicó que ambas instituciones impulsan el financiamiento productivo mediante un esquema de segundo piso que opera con más de 140 intermediarios financieros bancarios y no bancarios. El objetivo, dijo, consiste en ampliar el acceso al crédito para sectores estratégicos y empresas integradas a cadenas globales de valor.
Por su parte, Manola Zabalza, representante de la Secretaría de Desarrollo Económico de la Ciudad de México (SEDECO), afirmó que la coordinación entre autoridades, reguladores y empresas tecnológicas será determinante para construir un sistema financiero con mayor alcance para microempresarios y sectores productivos.
Con esta agenda, Open Finance 2050 busca posicionarse como un espacio para discutir temas relacionados con embedded finance, automatización del crédito y analítica avanzada de datos. La edición 2026 plantea una visión en la que el desarrollo tecnológico, la banca de desarrollo y las entidades financieras convergen con el propósito de ampliar el acceso al crédito y consolidar un sistema financiero más incluyente en México.


