Ciudad de México.-La primera sesión ordinaria de la Asamblea Constituyente devino en desorden. Gritos y descalificaciones predominaron durante las casi tres horas de sesión.
Todo inició con algo que parecía tan de rutina a nivel legislativo como la lectura del orden del día, pero derivó en interpelaciones y acusaciones que encontraron su mayor punto de conflicto con el pleito verbal entre el diputado de Morena, Javier Quijano y el pevemista Carlos Puente.
“¡Mentiroso!”, le grito Quijano a Puente, cuando este último hablaba desde su curul y acusaba a los diputados de Morena de realizar prácticas dilatorias para alargar un debate artificial.
“¡Le pido respeto! ¡Usted es el que miente!”, le reviró el pevemista, con el rostro enrojecido.
Ambos de pie, de curul a curul, se gritaban e interrumpían. Escasos 10 metros de distancia y dos hileras de asientos los separaban; mientras, el presidente de la Junta Instaladora, Augusto Gómez Villanueva, hacía un infructuoso llamado al orden.
A las 11:38 de la mañana daba inició la sesión, la primera con carácter ordinario porque la anterior, la del jueves 15 de septiembre, fue solo de instalación. Este martes ya debían impulsarse acuerdos, uno de ellos tan importante y urgente como aprobar la creación de la Comisión redactora del proyecto de reglamento interior y a sus integrantes. El reglamento servirá para darle orden a los debates en el pleno y en las comisiones de trabajo.
La creación de la Comisión de Reglamento estaba en el orden del día, en el que Morena no estuvo de acuerdo, y el primero en interpelar fue Jaime Cárdenas, quien desde su curul pidió una moción de procedimiento. Exigió que el orden del día se aprobara en el pleno de la Asamblea Constituyente y no que se impusiera como acuerdo cupular de la Junta Instaladora de decanos.
Augusto Gómez Villanueva atinaba a señalar que el coordinador de Morena, Bernardo Bátiz, estuvo de acuerdo desde un día antes en los temas que se incluyeron para aprobación.
La estrategia de Morena era incorporar en el orden del día la discusión sobre la legalidad de los 14 constituyentes designados por la Cámara de Diputados y los otros 14 nombrados por el Senado de la República. Querían que esos 28 personajes dejaran de formar parte de la Asamblea Constituyente.
Al igual que lo hizo en la sesión del 15 de septiembre, Javier Quijano acusó que esos 28 legisladores violan el artículo 125 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual establece que ninguna persona puede ocupar al mismo tiempo dos cargos de elección popular.
A partir de ese momento el desarrollo de la sesión se entrampó. Augusto Gómez Villanueva decía que el tema se incorporaba a la orden del día y buscó así darle trámite lo más pronto posible, sabedor de que PRI, PAN, PRD y el resto de los partidos lo rechazarían.
Pero eso también lo sabían los legisladores de Morena y por ello se aferraron al uso de la palabra aunque fuera a gritos.
Una andanada de oradores se sucedieron, 22 en total. Hubo réplicas, contrarréplicas y alusiones personales. Los constituyentes afines a Andrés Manuel López Obrador exigían que los 28 representantes del Congreso de la Unión se definieran.
La morenista Irma Sandoval lo ponía en los siguientes términos: "No los estamos corriendo, (a esos 28) pero deben elegir, irse a la Cámara de Diputados, al Senado o quedarse aquí. Quédense a tomar un café con nosotros, pero opten".
Armando Ríos Piter, del PRD, y el coordinador de los constituyentes del PRI, César Camacho, argumentaban que el tema planteado por Morena no era competencia de estos diputados constituyentes, pues lo que los obradoristas señalaban era tanto como querer modificar la Constitución del país, en donde se incluye la reforma política de la Ciudad de México y la forma en la que se integraría la Asamblea Constituyente.
Alejandro Bustos, del PVEM, recordaba que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ya resolvió sobre la legalidad del tema, luego de pronunciarse y desechar una controversia que interpusieron los obradoristas.
Armando Ríos Piter hizo mención de una frase sensible para los de Morena, cuando al replicar un argumento previo de Jaime Cárdenas, en el sentido de que no existe Estado de Derecho, le recordó lo peligroso que es decir "al diablo con las instituciones".
El obradorista Jaime Cárdenas contestó. Dijo que los ciudadanos están indefensos de presentar amparos cuando se hacen reformas a la Constitución. "Ustedes mandaron al diablo a las instituciones cuando aprobaron reformas a la ley de amparo en el año 2013", replicó.
Hasta el diputado independiente Ismael Figueroa le entró al quite para interpelar a los de Morena. Sentado ya entre los perredistas, el también líder de los bomberos le recordó a Javier Quijano que son pocos los meses que tendrán para aprobar la Constitución de la Ciudad de México y lo invitó a ponerse a trabajar. Los legisladores del PRI, PAN y PRD le aplaudieron. El legislador independiente ha hecho alianzas; hoy ya es parte de la comisión redactora del reglamento.
Mientras en Xicoténcatl el debate se empantanaba, en la nueva sede de la Cámara alta los senadores aprobaban un punto de acuerdo, a través del cual blindaban a sus 14 compañeros permitiéndoles ausentarse de las sesiones en el Senado para poder cumplir con sus obligaciones en la Asamblea Constituyente.
En Xicoténcatl lo que se esperaba ocurrió. Después de una hora y media de debate el PRI, PAN, PRD, PVEM y Nueva Alianza votaban a mano alzada para rechazar el pronunciamiento de Morena.
Vino después un acuerdo que presentó la legisladora del Movimiento Ciudadano, Esthela Damián, para proponer un método de trabajo que permita aprobar el reglamento interior de la Asamblea Constituyente. También se dio lectura a los nombres de quienes integrarán la Comisión redactora de ese reglamento y se acordó que al término de la sesión del pleno, esos diputados y la junta de decanos se reunirían para detallar un mecanismo de trabajo.
Hubo un minuto de silencio en memoria de los fallecidos durante el sismo de 1985, aunque en los hechos fueron sólo 30 segundos de silencio, porque la constituyente de Morena, Clara Brugada alzaba la voz desde su curul exigiendo que la reunión de la junta de decanos con la Comisión de Reglamento fuera pública.
Con evidente muestra de fastidio, Augusto Gómez Villanueva ignoró a Clara Brugada. El octagenario legislador dio un breve discurso sobre los sismos de 1985 y anunció que la próxima sesión de la Asamblea Constituyente tendrá lugar en la fecha y hora que se anuncie durante los próximos días a través de la Gaceta Parlamentaria de ese órgano legislativo.



