Ciudad de México.- Mardonio Carballo abunda en entrevista con Capital CDMX sobre las razones que lo llevaron a renunciar a la Asamblea Constituyente.
Lamenta que la construcción del dictamen elaborado por la Comisión de Pueblos y Barrios, que él presidía, se redujera a un simple acuerdo politico, en vez de realizarse un ejercicio intelectual que propiciara un texto donde se plasmaran derechos amplios y alejados de paternalismos para las comunidades indígenas de esta ciudad.
Sin decir nombres habla de una discriminación sutil que sufrió de parte de diputados de la Comisión de Pueblos, quienes además de manoteos y gritos dirigidos a él, lo veían más como un sujeto de estudio que como un compañero legislador.
Indígena, poeta, Carballo dice que quien ocupe la Presidencia de la Comisión de Pueblos tendrá el gran reto de impulsar la consulta a las comunidades originarias e indígenas de la ciudad, respecto a los artículos 63, 64 y 65 del dictamen, en donde se plasman los derechos de esos habitantes, mismos que quedarán consagrados en la futura Constitución local.
Sentado a la mesa de un café en la colonia Roma, Mardonio dice que su decisión de dejar la Asamblea Constituyente es irrevocable, con todo y que hubo una labor de convencimiento de dirigentes del partido Morena, que lo postularon como constituyente.
"Es irrevocable (la renuncia), además, ya está metido el escrito, como lo circulamos ayer y me parece que es importante que en aras de destrabar, porque parecía que mi presencia en la Comisión más bien trababa porque parecía que no había la posibilidad de llegar a acuerdos o había mucho impedimento para poder realizar mi trabajo. Quizás la llegada de alguien más puede hacer que este trabajo logre caminar porque es importante.
Yo hice lo que tuve que hacer hasta la primera etapa que es un dictamen, ahora vendrá otra persona que pueda ser importante para el logro superior que estamos buscando. Habrá que tener mucho cuidado, la consulta tiene estándares internacionales muy específicos y entonces, bajo esa lógica, tendrá que haber mucho cuidado, no instituciones, no partidos, y todas esas cosas que hemos estado hablando en las discusiones respecto al tema".
— ¿Qué riesgos puedes ver de que no se haga bien y que al final se judicialice y se caiga la Constitución en la parte qe tiene que ver con pueblos? ¿Qué puntos flacos le ves al proceso y que pudiera derivar en la judicialización de la Constitución?
— El punto flaco es el tiempo. Me parece que es ahí, porque se puede organizar una muy buena consulta. Si ahora todo parece indicar que hay una coadyuvancia institucional, que entre dimes y diretes se ha ido construyendo la posibilidad de construir convenios, eso va a lograr que esto camine bien porque como ya se dijo en la Comisión, hay gente que tiene padrones, hay gente que tiene la infraestructura; en fin, cada quien puede poner algo y eso puede ser importante, una cosa colectividad que pueda dar pie a que esto se construya bien.
Yo lo que veo es el tiempo, me parece que es lo que estamos jugando en contra aunque también otra cosa. Ya me han llegado rumores de que la gente está estudiando el dictamen y que cuando lleguen a los pueblos, estarán preparados, lo cual me parece importante y da una estatura importante a los pueblos, porque todos estamos pensando en un documento consultable, cuando ellos ya están en el dictamen.
Me parece que también la voluntad de los pueblos puede ser importante para que en coadyuvancia con las instituciones y la Comisión que presidía hasta ayer pudiera salir avante.
— ¿Cuál ha sido el papel de la ciudadanía? ¿Crees que esto se está respetando por parte de los partidos o se ha vulnerado?
— Yo lo dejé muy claro en mi carta de licencia. A mí lo que me parece terrible es que un acto intelectual de gran envergadura sea un punto de negociación entre partidos políticos, donde los ciudadanos al final de cuentas estamos siendo, no sé si rehenes de un proceso, porque el final de la historia, una cosa que cuestionaba muchísimo y que cuestiono en mi carta, es la falta de asesores expertos en los temas por lo menos de las ocho comisiones.
Me parece que en la Comisión de Pueblos y Barrios hay poca expertise de asesores con respecto al tema y me preocupa que ocurre en las otras mesas de la Constituyente. Me parece que la encomienda es de un calado mayor y si ocurre lo que ocurre en la Comisión de Pueblos y Barrios, donde pocos expertos están detrás de los diputados que al final hacen redacciones, quitan palabras, lo veo difícil, lo veo peligroso incluso.
— ¿Peligroso?
— Peligroso porque el peligro es que estés haciendo un articulado que violente la Constitución o que violente los tratados internacionales signados por México. Me parece que ahí es donde uno tiene que tener mucho cuidado y de repente no lo estamos teniendo, en aras de los consensos, dado que el disenso es una planta común en ese jardín que se llama la Constituyente.
— ¿Esa falta de expertise está plasmada en el dictamen?
— Yo creo que sí, yo creo que sí. En aras de lograr consensos se hicieron acuerdos que me parece pueden violentar los derechos. Lo que hay que hacer es asegurar que los sujetos, que las personas del lugar que sean o que pertenezcan a cualquier pueblo indígena o no, tengan garantizados sus derechos plenos. Me parece grave que podamos tener retrocesos cuando en realidad está es una ciudad progresista, una ciudad que marca el derrotero de los destinos nacionales. Me parecería tristísimo que en aras de los consensos, en aras de darnos juego político pudiéramos violentar los derechos plenos conquistados en una ciudad que se presume plural, diversa, progresista.
— En tu carta decías que votaste a favor del dictamen en el ánimo de transitar, pero eso sonaba con poco convencimiento del propio dictamen. ¿Si pudieras modificarle cosas que le cambiarías?
— Si pudiera modificarle cosas lo dejaría como lo habíamos hecho, con tres puntos muy específicos; el artículo 63 definiendo la ciudad plural, diversa, multilingüe, con pueblos indígenas; el 64 describiendo los sujetos de derecho y en el 65 un desglose puntual de derechos políticos, territoriales, medios de comunicación, con acceso al desarrollo, al buen vivir, el acceso a la justicia, los derechos culturales.
A mí me parece y lo que creo es que después de 3 meses de estar en esta brega y en el desgaste inherente a una comisión en conflicto permanente, no hay muchas cosas que buscarle. El coche tiene cuatro ruedas y se acabó, y me parece que es donde queremos inventar un tráiler y no, es un coche y tiene 4 ruedas, y estos puntos que estoy enumerando me parece que son los esenciales.
— ¿Cómo crees que el trato que comentabas en la carta hacia ti podría reflejar la visión que tiene esta comisión hacia los propios pueblos y hacia las propias comunidades?
— Yo lo que creo, más allá de esta Comisión, es el mensaje de la Asamblea Constituyente. El único indígena hablante de una lengua indígena en la Asamblea, ha tenido que enfrentarse a distintos obstáculos que si bien hemos podido librar hasta este punto, también son los puntos que me obligan a renunciar.
Me parece que el desgaste ha sido importante, ha sido fuerte, y me parece que la única forma de reconciliación con los ciudadanos pertenecientes a pueblos indígenas es que todo salga bien, que el articulado salga bien al final, porque todavía va la consulta y que la ciudad misma, a través de la Asamblea Constituyente, resarza los daños históricos de quienes fundaron esta Ciudad.
— ¿El mensaje de este constituyentes hacia los pueblos es de exclusión, tal y como está el dictamen?
— No, yo no creo que sea así. Yo lo que pienso del dictamen es que pudo haber estado mejor. Creo que cumple en algún sentido con la convicción de que podemos construir otra ciudad en donde los pueblos estén incluidos. Yo creo que sí cumple, pero hay que quitarle ciertas cosas y ponerle otras, sobre todo en aras de tener una ciudad que garantice los derechos de los ciudadanos que se adscriben a los pueblos y barrios y comunidades indígenas.
— En tu carta comentabas que la Constituyente está secuestrada por grupos partidistas ¿Ese será el mal de aquí a que termine está Asamblea?
— Es el mal del país. La Asamblea Constituyente es el reflejo de un país, es el reflejo de cómo se construyen los acuerdos, no es sino ejemplo de cómo se taclea a la gente. La Asamblea Constituyente es un reflejo del país, es todo lo que vemos. La Constituyente es el país entero, es decir, cómo se acuerda qué se acuerda, a quién conviene, a quién beneficia. Mi propia salida es el reflejo del país, donde los indígenas tienen un solo lugar, los indígenas necesitan tutelaje, los indígenas no son mayores de edad ´hay que decirles lo que tienen que hacer, cómo deben vivir y cómo se deben organizar´. Es el mensaje.
La realidad es que no es así, desde mi caso, el caso de los pueblos y muchos ejemplos que te podría poner. No necesitamos tutelaje, necesitamos pleno acceso a nuestros derechos y a la justicia, nada más.
— Si la Constituyente y lo que salga de ella es el reflejo del país seguirá entonces la deuda histórica ¿no? porque hay una deuda histórica del país con sus pueblos y comunidades indígenas. Entonces eso va a prevalecer en la Constitución local.
— Esperemos que por lo menos se ponga a la altura de la Constitución Federal que me parece que tiene cosas importantes o que le quitamos los candados que tiene la Constitución Federal respecto a los pueblos, que asegure la inclusión de la declaración de pueblos indígenas de la ONU. Me parece que ese sería un paso importantísimo, que lo declare obligatorio, no solo como lo dice la redacción actual del jefe de Gobierno, que la declaración de los pueblos indígenas será parte de esta Constitución. No, tiene que decir que va a ser obligatorio en la Ciudad, y yo creo que con eso tenemos.
Insisto, el carro tiene cuatro ruedas, no hay que buscarle demasiadas llantas al coche, porque lo demás se construye. Lo que tendríamos que estar peleando es que tuviéramos una caja de herramientas como decía Jesús Ramírez (diputado constituyente de Morena), que nos permita construir la Ciudad que queremos habitar. Es eso, no más.
— En tu carta mencionas que tuviste un equipo con asesores especialistas y nos mencionas que en la Comisión no ocurría así ¿Quiénes fueron esas personas que te asesoraron? Y tocando el tema de cuotas partidistas quisiera preguntar, en la carta no lo mencionas, pero esto abarca a Morena, al PRD, al PAN, al Ejecutivo federal qué integran esa comisión ¿Todos están en ese tema de las cuotas o intereses partidistas?
— Veamos al país y veamos cómo se conforma la Asamblea Constituyente. Lo más fuerte y terrible es que estamos secuestrados por una clase política más que partidaria. Estamos secuestrados por una clase política que no nos permite hacer nada.
Los ciudadanos nos estamos yendo. Yo también sé de otros ciudadanos que dicen 'vámonos de aquí'. Horacio (Franco) se fue; Damián Alcázar dijo chiao; Carlos Payán dijo chiao; yo estoy diciendo chiao. Entonces más qué cuotas partidistas creo que estamos secuestrados por una clase política que poco le importa la ciudad.
— ¿Mantener sus privilegios?
— Mantener sus privilegios y por eso se acuerdan, porque entonces mantienen los privilegios y están los empresarios, están los cabilderos de todo lo demás. Me preocupa mucho que vayan a echar abajo el matrimonio igualitario, es lo más estúpido que podría sucederle a esta Ciudad.
— ¿Las iniciativas ciudadanas presentadas en el Constituyente es lo mismo? ¿Se les está dando un trato menor respecto a las iniciativas de los diputados? ¿Se están tomando en cuenta las mil iniciativas que llegaron?
— Yo te puedo hablar por nuestra comisión. Nosotros hicimos audiencias ciudadanas, muchas. No sé en las demás; creo que había quien se resistía a hacerlas, pero en nuestro caso las hicimos e intentamos que se viera reflejado en el dictamen y ya.
— ¿En qué consistió el racismo del que hablas en tu carta?
— Se llama discriminación racial. Es como cuando te pones frente a un muro y el muro no te deja pasar, cuando lo que tendríamos que hacer es en este país es el libre tránsito, el libre paso de las ideas, el libre paso del ejercicio parlamentario, no la descalificación per se.
La discriminación es muy sútil. No necesariamente lo puedes ver y no lo podemos ver porque en México lo tenemos totalmente, es estructural. No podemos ver que alguien, no podemos verlo cuando pides un café en un café porque está normalizado, pero entonces a lo que me enfrenté en la comisión es a la imposibilidad de transitar. Todo el tiempo tuve un muro frente a mí, bajo la lógica de casi decirme, es público, ahí están las versiones estenográficas, ahí están los videos, los audios. La agresión hacia mi persona era pública y la discriminación viene en el subtexto, entre líneas, 'usted es objeto de estudio, usted no piensa; aquí pensamos nosotros, usted no piensa'. Eso está entre líneas, en los gritos, en los manoteos. Ahí está, pero lo tenemos tan comúnmente que no lo podemos ver.
— Muy interiorizado.
— El racismo y la discriminación racial están muy interiorizados, no la podemos ver porque somos parte de ella, porque vivimos en ella.
— ¿En reuniones privadas, quienes te llegaron a hacer estos señalamientos, mensajes, muecas?¿lo llegaron a externa ya directo?
— No, siempre fue así. Da igual que sea en público o privado, no hay prurito, es una forma de conducirse en la vida, y contra el racismo hay que echar toda la leña al fuego. Hay que pelear contra el racismo, hay que pelear contra Trump, hay que pelear con la estulticia de la superioridad. No se puede vivir bajo esa lógica. Somos un país multilingüe le pese a quien le pese. Somos un país diverso y le pese a quien le pese. Estamos vivos y no nos vamos a dejar, le pese a quien le pese.
Esa es mi postura, a mí no me interesa en términos estrictos una Constitución, me interesa por sobre manera que los pueblos tengan la inclusión que se merecen, con justicia, con paz, con amor, con dignidad. No hay otra pretensión en mi, no quiero poder. No es una cuestión de poder, no es una cuestión de dinero, es una cuestión de imaginar que es esa Constitución o que tendría que haber sido un ejercicio de imaginación para concretarse en 50 o 100 años, no en el 2018.
Quienes estén viendo en esta Constitución un botín político para 2018 están siendo lo más mezquinos que se puede ser. Es imaginar una ciudad, qué ciudad quieren ustedes para sus hijos y sus nietos. Es un ejercicio intelectual grande, no está reducción al acuerdo político.



