Con una inversión cercana a los 200 millones de pesos, el Gobierno de la Ciudad de México encabezado por Clara Brugada Molina entregó 50 camiones recolectores de residuos, como parte de una estrategia que promete reciclar 50 por ciento de la basura capitalina para 2030. El anuncio fue presentado como un hito ambiental, pero deja abiertas varias preguntas clave para la ciudadanía.
La entrega de las unidades —realizada en el Zócalo capitalino— forma parte de un esquema en el que, por cada camión adquirido por las alcaldías, el gobierno central entrega otro. En el caso de Álvaro Obregón, la demarcación que más vehículos adquirió, el parque vehicular se incrementó en 20 unidades nuevas. Sin embargo, especialistas y trabajadores de limpia advierten que la crisis de residuos en la CDMX va mucho más allá del número de camiones.
Una ciudad que genera basura a un ritmo mayor que sus soluciones
La Ciudad de México produce más de 13 mil toneladas de residuos diarios, de los cuales solo una fracción mínima se recicla de forma efectiva. Aunque la administración capitalina plantea llegar al 50 por ciento de aprovechamiento en seis años, no existen aún metas intermedias claras, calendarios públicos ni evaluaciones independientes que permitan medir el avance real.
La mandataria subrayó que el programa incluye la chatarrización de unidades antiguas para reducir emisiones contaminantes. No obstante, en varias alcaldías continúan operando camiones obsoletos, rutas saturadas y recolecciones irregulares, lo que se traduce en basura acumulada, tiraderos clandestinos y riesgos sanitarios.
Separar residuos: la tarea que sigue recayendo en la ciudadanía
El gobierno apuesta a que la separación de residuos desde el hogar será la clave del modelo. Desde enero se impulsa una campaña para que la población clasifique correctamente la basura, pero sin sanciones claras, incentivos ni infraestructura suficiente, el éxito depende casi exclusivamente de la voluntad ciudadana.
Incluso la propia autoridad reconoció que la composta y el reciclaje solo funcionarán si los residuos llegan separados, una condición que hoy no se cumple de manera generalizada.
Inversiones verdes, pero con prioridades discutibles
Además de los camiones, se anunciaron inversiones en plantas de composta, adoquineras con cascajo, asfalto reciclado y reutilización de neumáticos. Todo ello financiado en parte con Bonos Verdes y recursos de un fideicomiso que recauda cerca de 10 mil millones de pesos anuales.
Sin embargo, organizaciones civiles han cuestionado que mientras se anuncian proyectos de economía circular, colonias enteras siguen padeciendo fallas básicas en la recolección y condiciones precarias para el personal de limpia.
¿Transformación sustentable o discurso en construcción?
La entrega de los 50 camiones representa un avance puntual, pero insuficiente frente a la magnitud del problema. Sin transparencia en resultados, sin indicadores públicos y sin una mejora visible en las calles, el riesgo es que la política de residuos se quede en propaganda verde, mientras la basura sigue creciendo más rápido que las soluciones.
Para la ciudadanía, la pregunta sigue abierta:
¿veremos una ciudad más limpia y sustentable o solo más anuncios desde el templete?


