CU, coexistir con el narco y las desapariciones

Ciudad de México.- En medio de un par de arbustos de la facultad de Filosofía y Letras, un hombre que frisa los 40 años, se enrosca para invisibilizarse. Su rostro lo cubre una gorra desgastada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).           

Mueve sus dedos como un molino de café y en un papel caen trozos de yerba. Al sentirse observado por un alumno de la Facultad de Derecho, alza la frente y detiene los dedos. Se incomoda y reta con la mirada al alumno, quien lo esquiva y sigue su camino.

En Ciudad Universitaria, los universitarios coexisten con la violencia y el narco.

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Un joven universitario da unos pasos para salir de la Biblioteca Central y pone su vista en los muros de la facultad de Filosofía y Letras que están colmados de pintas con aerosol: “#DóndeEstáMariela”, dice una leyenda que contrasta con el arte mural de Juan O’Gorman que plasmó a unos metros para resaltar consignas como “viva la Revolución”.

Se dirige hacia la rectoría y en el camino descubre un olor a yerba. En una banca hay un par de adolescentes que forjan su churro de mota. 

Más adelante, se forma una franja que conduce directo al mural de David Alfaro Siqueiros donde anotó fechas memorables como 1810 y dejó el libro abierto para nuevas fechas, quizá como este 2018, un año electoral y el más violento del siglo. En la hilera hay piquetes de personas que no tienen facha de universitarios, lucen desaliñados y muy intoxicados. En grupos comparten la cannabis e intercambian papeles sin ser molestados. Ahí se comercia un cigarro de mota desde los 20 pesos. Es una franja roja que parece pasar desapercibida para los vigilantes de la UNAM.

Es sábado al medio día y Jorge cubre su turno matutino de vigilante. No se inmuta con ver a presuntos estudiantes fumar yerba y beber bebidas alcohólicas, pero deja ver un poco de molestia. “No es la conducta adecuada de un universitario, se malinterpreta la autonomía universitaria y nosotros no podemos hacer nada”.

En CU el narcomenudeo se ha visibilizado en este año electoral. El pasado 23 de febrero dos hombres se enfrentaron en los frontones de CU y terminaron el pleito a balazos. El saldo fue de dos muertos de 20 y 29 años de edad.

La UNAM se deslindó de los hechos bajo el argumento de que no eran estudiantes. Tras estos hechos se reforzó la seguridad y en las Islas inició una campaña contra el narcomenudeo.

“Un narco no es tu amigo”, se lee en uno de los carteles que se pegaron en el jardín central, donde los fines de semana conviven familias con sus mascotas.

“Un Goya para quien da un abrazo y no un balazo”, reza otro cartel a unos pasos de las facultades de Derecho y Economía. 

“¡Pum! ¡Pum!, ¡Ya te mate!…” grita un hombre de unos 40 años, intoxicado con inhalables, y simula con sus manos portar una arma que apunta a un vigilante. El hombre que vigila la UNAM, cuenta entre risas que siempre lo recibe así ese señor que no es universitario, pero deambula en la zona. “No podemos hacer nada para sacarlos, no portamos armas ni nada, no queda de otra que tolerarlos”, afirma con resignación Javier.

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Casi todos los muros de la UNAM están pintarrajeados. Hace unos días hubo un ataque generalizado de grupos vandálicos que incluso pintaron el Águila emblemática de la facultad de Derecho. Las pintas llaman a no sufragar y reclaman la aparición con vida de Mariel, una chica que estudiaba en Filosofía y Letras y desapareció desde abril pasado.

“Te duele una pared pintada, pero no tu esclavitud”, se lee en el muro de la Biblioteca Alfonso Caso. Otro mensaje pide quemar una urna el próximo 1 de julio. Hay tensión en la UNAM.

Ataviada con unos jeans y una playera de algodón, Ilse corre a sus clases de leyes, su segunda carrera, porque actualmente estudia también Ciencias de la Comunicación en la facultad de Ciencias Políticas.

— ¿Te sientes segura al andar en CU? — se le pregunta.

— Sinceramente no, no confío en Vigilancia UNAM. Gente externa entra a los planteles y han asaltado a compañeros o acosado a chicas. De noche no hay ningún tipo de apoyo y cuando se les requiere, su número de atención está deshabilitado.

— ¿Hay narcomenudeo? 

— Sí, siempre.

Ilse asegura que si bien el narcomenudeo antes le parecía indiferente ahora ha notado una una invasión del espacio.

Investigaciones judiciales apuntan a que en CU hay una disputa por la plaza entre el Cártel de Tláhuac y su escisión denominada Los Rodolfos, que tienen sus sede de operaciones en Xochimilco.

De regreso a su casa, Ilse ha observado pintas en el suelo que dicen: “llegar a tu casa a salvo no debe ser un privilegio”.

Parece una simple obra de street art, pero el mensaje indirecto le genera miedo y coraje.

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Entre los arbustos de Filosofía y Letras, el presunto estudiante sigue fumando su porro a placer, enseguida se acercan a él tres tipos vestidos de cholo que portan sendas cajas con pastelitos y galletas, se reportan con él, lo saludan y se pierden en la franja roja de CU donde se consigue y consume drogas a granel.

Luis Eduardo Velázquez
Luis Eduardo Velázquez
Soy licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y licenciado en Derecho por la UNAM, con estudios de Maestría en Ciencias Jurídicas por la Universidad Panamericana (UP) y estudios en Filosofía. Soy analista político especializado en asuntos electorales, legislativos, democracia, derecho a la información, libertad de expresión y derechos humanos.Soy director y fundador de Capital CDMX, medio desde el que impulso el periodismo político y de investigación enfocado en el poder público, la rendición de cuentas y la vida institucional de la Ciudad de México.En el ámbito académico, mi línea de investigación se centra en el sistema de Derechos Humanos, con énfasis en libertad de expresión, derecho a la información, democracia y Estados constitucionales, así como en la ciencia y filosofía del periodismo.Soy autor del libro Diágoras, el prudente, una obra que explora la reflexión política, filosófica y jurídica desde una perspectiva crítica sobre el poder, la prudencia y la condición humana.Me desempeño como secretario de la Asociación Periodismo Nación MX, dedicada al fortalecimiento del gremio periodístico, la reivindicación del periodismo mexicano y la construcción de un marco jurídico que proteja los derechos de las y los periodistas.Escribo la columna Contragolpe y participo como analista en El Heraldo Televisión y en el canal de YouTube CDMX TV. He sido reportero en los diarios Milenio y 24 Horas, así como en radio para Enfoque Noticias de NRM Comunicaciones. También he colaborado en revistas como Obras, Chilango y Forbes México.Además de mi labor periodística, soy amante de la buena letra: escribo poesía y desarrollo trabajo plástico en distintos formatos.

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