Hace pocas semanas tuvimos en el Tecnológico de Monterrey una charla muy interesante con Nahuel Oddone de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe(CEPAL) e Iván Stola, quien es consultor de CEPAL y de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en donde analizaron de manera cuidadosa la evolución del financiamiento hacia micro, pequeñas y medianas empresas en México y destacaron los retos que este enfrenta para poder ser un vehículo que impulse el crecimiento económico nacional. También señalaron la necesidad de transitar hacia nuevos modelos de evaluación de los riesgos de este tipo de organizaciones, que consideren sus propias limitaciones, pero también sus fortalezas, más cuando en el país existe una abrumadora mayoría de empresas de esta categoría.
Cuando pensamos en empresas de este tamaño, inmediatamente saltan a la mente empresas de las cuales somos usuarios regulares, en nuestro día a día, tanto para el abasto de alimentos y abarrotes, como para servicios de cuidado personal, arreglo de viajes, educación, salud, servicios de transporte y un largo etcétera. Prácticamente todos tenemos algún amigo, conocido o familiar que ha emprendido un negocio y su empresa tiene las características de tamaño, ventas y actividad que la categorizan dentro de las PyMEs.
La propuesta principal de los conferencistas es la de la creación de un fondo nacional de financiamiento PYME, pero con nuevas consideraciones a las iniciativas que hasta ahora han existido y que han dejado siempre muchos retos por resolver. Este nuevo fondo estaría definido por 4 criterios principales:
a) Fondeo mixto (Blended Finance): Combina recursos públicos, banca comercial, fondos de inversión, préstamos concesionales de banca multilateral y filantropía. Así se puede tener mayor certeza de la existencia del financiamiento, pues no solo depende deuna institución que aporte los recursos sino de un conjunto de ellas, organizadas y comprometidas con la provisión de recursos a empresas.
b) Instrumentos innovadores: Incluye créditos a tasas preferenciales, garantías parciales de primera pérdida (first loss), fondos no reembolsables para asistencia técnica y bonificaciones temporales. Claramente no es posible obtener resultados diferentes si se ofrecen las mismas soluciones financieras a las pequeñas y medianas empresas; por ello, la importancia de desarrollar diferentes alternativas de tal manera que haya alguna que ajuste a sus condiciones.
c) Gobernanza multisectorial: Propone que sea un órgano gobernado por el gobierno federal, actores estatales, bancas empresariales y expertos, operado por Nacional Financiera (Nafin). Esto tiene como argumento que el sector público debe tener un rol fundamental en la iniciativa para impulsar la participación privada, pero la autoridad no debe ser exclusivamente suya, sino estar delimitada y permitir la participación del resto de actores públicos y privados en el ecosistema financiero.
d) Enfoque territorial y sectorial: El objetivo es que el financiamiento llegue a regiones y sectores estratégicos donde el mercado no llega por sí solo, facilitando la integración de las PyMEs en las cadenas globales de valor. Claramente el enfoque clásico ha sido sectorial, pero no ha sido suficiente pues no ha podido aminorar las necesidades de estas empresas. Por ello, cuando se piensa territorialmente, se propone un nuevo criterio de decisión, basado en las particularidades del lugar donde se desarrollan las actividades económicas, sus potencialidades y sus límites.
Ciertamente se trata de esfuerzos que han tenido resultados alentadores en diferentes partes del mundo, no son soluciones que no tengan fundamentos empíricos previos. Ello permite tener antecedentes de los resultados parciales que tendrían estas iniciativas, así como indicadores de cuándo los resultados no evolucionan favorablemente y es necesario cambiarlos. Así, aunque no hay éxito garantizado, hay aprendizajes de las mejores prácticas mundiales en este tipo de experiencias que hoy se recomiendan a nuestro país ante las necesidades apremiantes de impulsar el empleo formal en el país y mejorar la calidad de vida de los mexicanos.
Ojalá puedan llevarse a cabo de manera profesional, sin sesgos partidistas ni de ningún tipo y permitan a las empresas crecer de manera sana, enfrentando con más herramientas los retos que implica su crecimiento en los mercados que hoy son muy competitivos y que se complejizan ante un contexto geopolítico cambiante.


