«Los derechos no sirven sino se ejercen»

Ciudad de México.- El ex dirigente del Partido del Trabajo en la Ciudad de México,  quien renunció por criticar las políticas aliancistas con el PRD en el 2015, Adolfo Orive Bellinger, ahora, encabeza la lista de 60 candidatos de ese partido para la Asamblea Constituyente. Su objetivo es: empoderar al ciudadano.

El Ingeniero Civil por la UNAM, con doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad Cornell y cursos de posgrado en Economía-Política Marxista y Planeación en la República Popular de China, quiere redactar la Constitución de la CdMx.

Afirma que se trata de una ley fundamental que debe obligar a los gobernantes a que cumplan en el futuro. “La ciudad no puede ser inventada cada seis años cuando llega un nuevo gobernante porque las grandes urbes se planean a 20 y 30 años plazo», sostiene.

Para Orive, existe un mal entendido entre muchos constituyentes, si bien hay que luchar por los derechos de nada sirve si no se ejercen. “Los derechos no sirven de nada si uno no tiene la capacidad para ejercerlos”.

Al señalar que su nominación no fue del agrado del jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, el ex diputado federal espera que pese a sus críticas a la izquierda los demás constituyente hablen con él.

“Durante muchos años fui muy cercano a Obrador, soy muy cercano a Anaya. Conozco a varios que ya son constituyentes y me permitirían platicar con ellos para decirles que tiene que haber un artículo que diga que no se vale que haya escasez de agua, mal transporte público, educación, autonomía, desempleo, inseguridad; no creo que tendré la capacidad para influir en toda la constitución, pero sí espero influir en lo suficientes artículos para que se haga la diferencia”.

El candidato se vale de sus redes sociales personales como Facebook y twitter con el objetivo, menciona, que la gente lo identifique como instrumento del pensamiento ciudadano para atender sus principales necesidades.

“En la campaña estamos viendo un proceso de desempoderamiento de los ciudadanos. No hay una campaña verdadera para decirle a los ciudadanos  que ésta es su constitución, que ustedes deben decirle a los constituyentes lo que quieren. Una constitución es el contrato social original de un sistema político.”

Asimismo, sentencia no ver a ningún político, diputado federal ni diputado local recorriendo la ciudad, haciendo asambleas en las colonias. “Los políticos lo que menos quieren es que los ciudadanos opinen. Lo que quieren es controlar la opinión de la ciudadanía. Los políticos mexicanos sólo piensan en el hoy y no en el futuro y la ciudadanía está harta de eso”.

Al cuestionarlo sobre las necesidades de la gente, mira detalladamente, piensa la respuesta que dará y sentencia que entre los principales destacan el pésimo transporte público, escasez de agua, desempleo, el nivel educativo y desigualdad en el ámbito urbanístico. “Es algo justo que una obra pública como el segundo y tercer piso sea para la mayoría de la gente, no para la minoría que tenemos coche particular. La Constitución debe ser un proyecto de ciudad”, señala.

Señala que hay promesas que no se cumplen. No se pueden seguir haciendo edificios tan grandes sin ampliar las vías de comunicación, mejorar el transporte público y abastecer de agua a todas las comunidades. “La Constitución es la ley fundamental del país y debemos poner en ella lo que nos permita a los ciudadanos obligar a los gobernantes a que cumplan en el futuro. La ciudad no puede ser inventada cada seis años cuando llega un nuevo gobernante porque las grandes urbes se planean a 20 y 30 años plazo”.

Para Orive, existe un mal entendido entre muchos constituyentes, ya que, según su concepción, por lo que hay que luchar es por los derechos, pero “los derechos no sirven de nada si uno no tiene la capacidad para ejercerlos. De nada sirve tener el derecho de ser votado si los que deciden sobre las candidaturas son los dirigentes de los partidos».

Ya fuera del PT, el dirigente nacional, Alberto Anaya, con quien lleva una amistad de 48 años, le habló tres días antes de culminar la fecha de registro para invitarlo a ser el número uno de la lista de quienes serían candidatos para constituyente, porque considera que Orive conoce suficiente la ciudad y tiene suficientes ideas para poder representar una posición de izquierda, verdaderamente de izquierda, de ciudadanos. La línea de masas dice el ex diputado local y federal.

“Acepté pensando que sí me gustaría insertar esta concepción del mundo cívico y político en la Constitución, la necesidad que los constituyentes seamos instrumento de los ciudadanos […] Creo que no soy un candidato externo ni candidato interno, soy un candidato muy heterodoxo porque externo pareciera como si estuviera flotando en el aire y eso nunca, siempre he tratado de ser un luchador social”.

Las cosas dentro del PT no han sido sencillas. Orive cuestiona las ambiciones personales que privan sobre los intereses de la gente, sin embargo, señala que afortunadamente Alberto Anaya sabe que el origen del partido fue un origen de línea de masas y que deben tratar de poner a la gente por arriba de los intereses personales. Según Orive, el jefe de Gobierno mandó a decir que cómo era posible que el PT tomara una decisión de esa naturaleza.

En noviembre del 2011, Adolfo Orive señaló que el actual jefe de Gobierno no era de izquierda, no era político y no le gustaba la política.

“Creo que tres años y meses de gobierno han demostrado que fui el único que tuvo y razón y desgraciadamente los dirigentes de los partidos de izquierda no lo pensaron así y lo llevaron a ganar la jefatura de gobierno y los ciudadanos del Distrito Federal han sido los que han pagado los platos rotos y por eso insisto que debe haber una autocrítica de izquierda sobre los errores que cometemos, sobre las cosas incorrectas que hacemos”, sentenció.

Sobre lo que quiere hacer en el Constituyente: “No sé si los constituyentes saben la importancia de lo que significa esta región y saben la responsabilidad histórica que tenemos de plasmar en una constitución algo que refleje esa importancia y algo que proyecte a este país a un futuro decente para la ciudadanía mexicana a 20, 30, 40, 50 años plazo como lo hizo la constitución de 1917”.

“Yo le pediría a los constituyentes que ya son, que recuerden lo que sucedió del primero de diciembre de 1916 al cinco de febrero de 1917”, exhortó.

Asegura que si la ciudadanía da los votos suficientes para que pueda ser legislador constituyente, todo lo anterior pretende plantear a los otros 99 constituyentes para que juntos hagan una Constitución a la altura de los ciudadanos, de sus deseos y necesidades.

 

 

 

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