«En la CdMx habrá neoconstitucionalismo»

Ciudad de México.- Si alguien sabe de puntos constitucionales en el Senado es Raúl Cervantes Andrade. Aunque la presión social frustró su aspiración de convertirse en ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se perfila a ocupar un lugar en la Asamblea Constituyente.

El ex presidente del Senado creció en la colonia Santa María la Ribera y afirma que conoce perfectamente la Ciudad. No sólo eso, presume: “dicen que soy constitucionalista”.

Sentado en su oficina del Senado, donde tiene cuadros de cartones políticos de su persona, el priista asegura que va por una Constitución capitalina basada en el neoconstitucionalismo, es decir, por una red que de manera transversal articula todo el contenido de facultades del poder y pone en el centro al ser humano.

Considera que no es casualidad que este debate se dé justo un año antes de que se cumpla el centenario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la cual, dicho sea de paso, se analizará a través de una consulta nacional encabezada por Cervantes.

El priista destaca que un buen constituyente sería el ex jefe de Gobierno del DF, Alejandro Encinas, pero evita hablar de los designados del Presidente de la República.

Defiende los lugares por designación que le corresponden al PRI pues advierte que a pesar de ser la cuarta fuerza política en la Ciudad es la primera a nivel nacional y en la capital se anidan los Poderes de la Unión.

-¿Los constituyentes de la CDMX deben tomar en cuenta la experiencia de la Constitución general, sobre todo cuando hay propuestas para quitarle errores y pifias a sus 100 años?

-Nosotros tenemos un sistema constitucional que en algunas partes está hiper reglado y en otros tiene las mejores técnicas de principios, por ejemplo la parte de derechos humanos que está muy bien hecha desde el punto de vista de técnica constitucional.

No porque se haya modificado mucho ha estado mal, para mí no es un análisis cuantitativo sino cualitativo.

Yo estoy convencido de que debemos tener en la Constitución de la Ciudad, para empezar, un preámbulo. La Constitución federal no tiene un preámbulo, las del siglo XIX sí. ¿Qué significa un preámbulo? La de Estados Unidos lo tiene, un texto que debe de tener la ideología y los valores que motivan a la construcción de ese andamiaje constitucional

En la Ciudad de México estoy convencido, que primero la posición del Jefe de Gobierno, y después la del Constituyente, debe ser por construir ese preámbulo: qué te significan estos valores y que estos valores justifiquen de manera importante las diferentes visiones que hay en la Ciudad de México, que lo hace un entendimiento y un andamiaje adecuado.

 Y como algunos tratadistas hablan de que las cláusulas constitucionales tienen que escuchar a los diferentes grupos que viven en la sociedad para ser legítimas.

 También creo que debemos de tener una construcción de los derechos que la Ciudad ya tiene porque va a ser una Constitución de evolución de los mismos derechos humanos.

Aparte de que será la primera Constitución que parte de la reforma de derechos humanos, la Ciudad de México es una de las ciudades con mayor vanguardia con respecto a la evolución de los derechos humanos. Sí estoy convencido de que se va a dar un debate rico sobre esta evolución.

 No caigamos en el ejercicio de una hiper regulación sobre la construcción de la misma Ciudad. Y debemos tener también mucho cuidado en los temas programáticos, en los preceptos programáticos, además de hacer una búsqueda completa para la disminución de la desigualdad en la Ciudad de México.

-El proyecto que elabora el llamado grupo de notables establece nuevos derechos, polémicos, como bajar la edad de 18 a 16 años para votar  y ser votado o la revocación de mandato de cualquier funcionario capitalino ¿Qué opina de esto?

Va a ser un debate. El que se baje la edad para votar tiene que ver con índices de ponderación y no sólo decir si es viable el 18 o el 16.

 Y en el caso de la revocación de mandato, pues hay figuras en otras latitudes que te dicen cuándo y en qué puestos específicos se da  y si esto abona.  Ese va a ser un debate que se va a dar.

Se debe analizar en qué condiciones se está redactando, con qué ponderación, con qué explicación constitucional y qué argumentación.

En algunas ciudades hay revocación de mandato, pero sólo el pegar y colocar en la Constitución capitalina estas experiencias no es una buena técnica, no es una buena idea y normalmente no da funcionalidad, eso no significa que no pueda haber revocación de mandato pero me encantaría ver cómo estaría integrado al andamiaje organicicista,  cuál es la justificación, cuáles son estos supuestos, y como se entiende en esta red y en este andamiaje que le genere certeza al ciudadano en el ejercicio de sus derechos.  El centro de toda Constitución siempre es la persona.

-¿Bajar la edad de 18 a 16 años para votar y ser votado sería inconstitucional?

-No me pronuncio si esto es factible pero si fuera, si fuera una norma que no fue impugnada y que quedó firme etcétera, etcétera, pues las personas de 16 años estarían votando el mismo día pero sólo en la casilla de lo local porque en lo federal no se le permite.

Lo que sería inconstitucional es que la norma local dijera que los ciudadanos del Distrito Federal podrán votar a los 16 años en lo local y en lo federal, habría invasión en las facultades.

-¿Ya se apuntó para el Constituyente?

-Aquí va a ser una decisión del Senado. La Junta de Coordinación Política ya dijo cuántos son por fracción parlamentaria.  Y dicen que yo voy a ser constituyente por mi expertis, por  ser constitucionalista, tener práctica,  por haber sido abogado, por haber presidido el Senado y la Comisión de Puntos Constitucionales y porque soy del Distrito Federal, por eso dicen.

-La izquierda ha criticado mucho que en estos 40 designados se privilegió al PRI, pues tendrá una representación que no tiene en la Ciudad, ¿así lo ve?

-Ya se resolvió, en todo caso hubieran dado un debate en la reforma constitucional.

-Pero dicen que el PRI va tener más designados cuando es la cuarta fuerza política en la Ciudad de México.

-En la Ciudad de México pero no en el país.  He escuchado ejemplos de otras entidades federativas pero las otras entidades federativas no anidan a los poderes federales. La Ciudad de México gravita tanto en la Federación, tan es así que su estructura financiera, la de salud y a los maestros se los paga la Federación.

-¿Cómo ve a este grupo de notables que designó Mancera?

-Primero, estaba en su facultad y en su derecho. Me parece que este grupo conforma las diferentes visiones que necesita una Constitución. Y es un trabajo de inicio.

La Constitución no es sólo un tema de abogados. Una Constitución debe tener demasiada visión sobre una sociedad y para ser legitimada  tiene que escuchar a todos, acercarse a la realidad de la sociedad.

-¿Quiénes deberían ser designados por Enrique Peña Nieto para el Constituyente?

-Yo soy un enorme respetuoso de la de la división de Poderes.

-Usted conoce bien a Alejandro Encinas ¿debería ser parte de esta Asamblea?

-Por ejemplo, Encinas es una gente que conoce  profundamente el Distrito Federal

-¿Aunque le hayan cerrado muchas puertas?

-No me pronuncio en el tema pero evidentemente él sería un buen constituyente,  es un hombre con visión de Estado, he visto la capacidad que tiene  de entender los andamiajes constitucionales,  ojalá sea un miembro porque si alguien conoce el DF y el tema metropolitano es precisamente él.

-¿Qué importancia tiene la constitución capitalina cuando coincide con el análisis sobre los 100 años de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos?

-Estamos haciendo en el Senado de la República, con una Comisión Especial que me encargaron, una consulta amplia y democrática, de debate constitucional, sobre cuál es el régimen constitucional que  debemos tener los mexicanos.

Sin duda se van a empezar a pronunciar unos en el reacomodo, otros por desaparecer los anacronismos, otros, como hemos propuesto, por una Constitución de principios y leyes de desarrollo constitucional, y otros proponen el reacomodo con una ley de reacomodo constitucional.

Lo que subyace a esta plática es un tema de neoconstitucionalismo o lo que también se denomina el constitucionalismo del siglo XXI, otros le llaman la constitucionalidad del derecho.

La Constitución general antes era muy lejana, era más bien una estructura organicicista del Estado mexicano con garantías individuales, donde no hablamos de derechos humanos ni hablamos de derechos fundamentales y había otra hermenéutica artificial para entendernos sobre el concepto y era más aspiracional.

Algunas de las críticas en ese tiempo eran por qué ponemos todos los derechos en la Constitución si de todos modos no son una realidad, no por ponerlos en la Constitución se hacen una realidad.

El constitucionalismo del siglo XXI o el neoconstitucionalismo ya no está hablando de una parte organicicista. Más bien es una red, un entramado, que de manera transversal articula todo el contenido de facultades del poder, como las leyes programáticas, como son los derechos, los valores y los principios. Todo es poner al centro al ser humano para que la eficacia  de los derechos humanos se dé atendiendo las realidades.

Por eso veo que es la oportunidad de hacer una Constitución en la Ciudad de México justo en el año que se está cercano a cumplir los 100 años de la Constitución federal y que estamos en la reflexión nacional sobre cuál es el mejor andamiaje estructural de una Constitución en una sociedad democrática, viene muy a bien que se vea como coincidencia. Yo no creo en las coincidencias sino más bien en las reflexiones de la sociedad.

Este debate que se había dado sobre esta Constitución de la capital viene de muchos años y se llega a las conclusiones de que es necesaria y conveniente que se diera estos 99 años de la Constitución general.

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