Sembrando la Semilla

Ciudad de México.- El nuevo siglo apenas comienza y con él, todo lo que nos asombró a quienes nacimos en los novecientos se va haciendo obsoleto, pierde sentido o simplemente ya no sirve. Para mi ese es el destino de los partidos y de los políticos tradicionales.

A paso menos lento que la tecnología, la política también está cambiando. Han surgido nuevos liderazgos, nuevas representaciones y nuevas formas de hacer política. Poco a poco, esas mayorías mecánicas que aparecían como respaldo ciudadano de los partidos y de los políticos se han hecho viejas y han dejado ver a través de sus fisuras su carácter clientelar, su costumbre de jugar a “te doy, pero me das”: un desayuno, un puesto, o una concesión, a cambio del voto. También esas mayorías tenderán a desaparecer porque su supervivencia depende del tiempo que dure ese juego, que a su vez depende de que los partidos y los políticos sigan teniendo la capacidad jugarlo.

Desde hace algunos años, la democracia la están haciendo lo que otrora se decía eran minorías —las mujeres, la comunidad LGBTTI, las personas indígenas, las personas mayores, activistas de la movilidad, del medio ambiente, grupos de vecinos—, que pese a la diversidad de agendas, comparten, junto a las ganas de hacer una democracia  verdaderamente ciudadana, el hartazgo en torno a una clase política que, como los partidos a los que ésta pertenece, sólo se representa a si misma.

La reforma política de la hoy Ciudad de México ha significado el surco donde, a través de la posibilidad de tener candidaturas independientes para el Congreso Constituyente, se ha podido sembrar la semilla de una nueva forma de hacer política. Hay que decir que todavía se trata de un suelo hostil, que le exige a esa semilla de los independientes demasiados requisitos para, apenas, poder aspirar a un espacio en la boleta: una asociación civil, una cuenta bancaria, el correspondiente registro en Hacienda y la nada sencilla cantidad de setenta y tres mil setecientas treinta y tres firmas de ciudadanos y ciudadanas que apoyen estas candidaturas.

Si bien es cierto que, tanto el TRIFE como el INE han flexibilizado algunos de estos requisitos —el primero permitió que no fuera necesaria la copia de la credencial de elector y el segundo que una persona pudiera dar su firma hasta a cinco aspirantes a candidato— para quienes no poseemos una estructura de colaboración, esta tarea se antoja imposible.

Ya han transcurrido siete días desde que el INE autorizó recabar esas firmas y, no obstante los esfuerzos que se están realizando y que quedan todavía veinticuatro días hábiles antes de cumpla el plazo para presentarlas, éstas llegan a cuenta gotas, entre otras razones debido a que muchas personas no tienen claro qué significa la reforma política de la ciudad, tampoco saben que habrá una Asamblea Constituyente, no  tienen conocimiento de que habrá elecciones en junio y menos aún saben lo que es un candidato independiente.

Afortunadamente, muchas otras ciudadanas y ciudadanos están interesados en participar; la mayoría jóvenes universitarios que tienen ganas de cambiarle la cara a la política tradicional. No se si logremos las firmas. Por lo menos en #TúConstituyente, el colectivo en el que participo en este proceso, le estamos apostando a que sí;  pero incluso si no fuera así, me queda claro que estamos regando la semilla y que tarde o pronto, tendremos frutos.

Luis González Placencia es aspirante a una candidatura independiente dentro del colectivo #TúConstituyente. Es académico y tiene una columna semanal en Animal Político. Entre 2009 y 2013 fue Ombudsman del otrora Distrito Federal

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