Aunque a lo largo de los años la sede del Congreso capitalino ha sido escenario y blanco de manifestaciones violentas, el Congreso capitalino y su personal de resguardo carecen de un protocolo de actuación ante ese tipo de movilizaciones.
La falta ese protocolo quedó de manifiesto luego de una protesta de organizaciones de vivienda afines a la 4T registrada el pasado 9 de abril, cuyos integrantes vandalizaron la fachada del recinto legislativo de Donceles y Allende.
Algunos de los manifestantes lograron ingresar al lobby del edificio, en donde forcejearon con el personal de resguardo.
Hoy hubo una reunión de las organizaciones sindicales que existen en el Congreso y de la Dirección del Personal de Resguardo con los diputados de la Mesa Directiva y de la Junta de Coordinación Política.
Ahí el presidente de la Mesa Jesús Sesma reveló que apenas el director de Resguardo Alberto Ojeda Garza le había hecho llegar un borrador de protocolo, ante la ausencia de un documento preventivo y reactivo para la contención de movilizaciones como la que se registró el 9 de abril.
Los diputados acordaron que revisarán ese borrador para hacerle ajustes y mejoras antes de comenzar su aplicación.
Sesma tomó la palabra para leer la conclusiones entre las cuales destaca también que la coordinación entre el personal de Resguardo y la Policía capitalina es prácticamente nula, no hay mecanismos para la atención de manifestaciones por parte de las distintas áreas del Legislativo.
Durante la reunión, Alberto Ojeda Garza tomó la palabra para exponer las necesidades urgentes del área, como la falta de una capacitación a los 101 trabajadores de Resguardo, así como la contratación de más personal en esa Dirección.
Solicitó para el personal de Resguardo cursos de seguridad y de control de multitudes; la instalación de vidrios de seguridad de alto impacto y equipo de seguridad moderno.
Estuvieron presentes en el este encuentro Georgina Pacheco, dirigente del sindicato de trabajadores del Congreso; Emma, Viridiana Velázquez del sindicato de trabajadores unidos del congreso de la ciudad y José Carlos Hernández Sánchez del sindicato auténtico de trabajadores del congreso.
Jesús Sesma hizo una relatoría sobre los hechos del 9 de abril.
Dio a conocer que cinco trabajadores del Congreso resultaron lesionados por parte de los manifestantes violentos.
Esos trabajadores son César Hernández, César Durán, Christopher Hazael García, Salvador Garduño y Oscar Nava.
Detalló que las organizaciones de vivienda que llegaron ese día a la sede de Donceles son la Asamblea de Barrios de la Ciudad de México, la Organización Popular de Pueblos de Azcapotzalco, la coordinadora de Seguridad Social de la Asamblea de Barrios y la Coordinadora de Colonias en Defensa de Azcapotzalco.
Georgina Pacheco y Viridiana Velázquez coincidieron durante sus intervenciones en la necesidad de instalar mesas de trabajo permanente, asesoría legal especializada e implementación de cursos de capacitación técnica.
Pidieron la disponibilidad de una ambulancia en el congreso durante los días de sesiones y el reconocimiento ante el Pleno al personal involucrado en los hechos del 9 de abril.
Exigieron que no se ejerza ningún tipo de represalia directa o indirecta en contra del personal que participó y colaboró en la contención de los manifestantes que intentaron dar portazo.
En la conclusión de la reunión, Sesma planteó que el 17 de abril los sindicatos y Resguardo hagan llegar sus observaciones sobre el protocolo a la mesa directiva para que el lunes 20 de abril lo envíe al Oficial Mayor y el miércoles 22 el Oficial Mayor entregue un borrador final.


