Con el Mundial 2026 a solo un año de distancia, la Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (FIFPro) ha lanzado una advertencia seria sobre el riesgo de calor extremo en algunas sedes de Estados Unidos, situación que podría poner en peligro la salud de los jugadores durante el torneo. En contraste, la Ciudad de México se perfila como una de las sedes con condiciones climáticas más estables y seguras para la práctica del futbol de alto rendimiento.
De acuerdo con un estudio publicado por FIFPro, seis de las 16 sedes del Mundial de 2026 presentan un riesgo “extremadamente alto” de lesiones por estrés térmico, entre ellas Miami, Houston y Kansas City, debido a las altas temperaturas del verano. La alerta se basa en observaciones recientes durante el Mundial de Clubes, donde los jugadores han debido enfrentar hasta 40ºC en ciudades como Charlotte, lo que provocó quejas de futbolistas, entrenadores y directivos.
Frente a este panorama, la Ciudad de México ofrece una ventaja climática significativa, con temperaturas más templadas debido a su altitud y condiciones atmosféricas menos agresivas en pleno verano, lo que la convierte en una sede mucho más apta para partidos de alta exigencia física.
“El Mundial de Clubes es un llamado de atención para revisar la programación de partidos en futuras competencias. No se puede ignorar el impacto del calor en la salud de los jugadores”, señaló Alexander Bielefeld, director de política de FIFPro.
La organización sindical ha propuesto medidas como ampliar el descanso del medio tiempo de 15 a 20 minutos y establecer pausas de hidratación más frecuentes, incluso cada 15 minutos, si las condiciones climáticas así lo requieren.
Aunque la FIFA ha manifestado que la salud de los futbolistas es una prioridad, también se enfrenta a presiones comerciales, especialmente por las transmisiones televisivas en Europa, lo que podría motivar la programación de encuentros a primeras horas de la tarde, justo en los horarios más calurosos.
Además del clima, FIFPro advirtió que las interrupciones por tormentas eléctricas, como ya se han visto en el Mundial de Clubes, podrían afectar el calendario y la experiencia del torneo, ya que en varios estados norteamericanos existe una normativa que obliga a suspender eventos al aire libre ante cualquier indicio de tormenta.
Aun así, la sede de la Ciudad de México, que hará historia al albergar su tercer Mundial tras 1970 y 1986, aparece como una de las más equilibradas en cuanto a condiciones climáticas, capacidad organizativa y experiencia logística, ofreciendo así garantías adicionales para el buen desarrollo de los partidos.



