En una audiencia ante el Comité de Asignaciones del Senado estadounidense, la fiscal Pamela Bondi incluyó a México en una lista de “adversarios extranjeros” junto a naciones como Irán, Rusia y China.
Al responder una intervención del senador Lindsey Graham sobre amenazas globales, Bondi afirmó:
“Donald Trump lo ha dicho alto y claro: no vamos a permitir que nos intimiden […] ni Irán, ni Rusia, ni China, ni México… de cualquier adversario extranjero que intente matarnos o drogar a nuestros hijos”.
La fiscal justificó esta inclusión alegando que la actual crisis por fentanilo —presuntamente proveniente de México— representa un ataque indirecto a la seguridad estadounidense.
Mexico a la lista de “adversarios extranjeros”
La respuesta en México no tardó. La presidenta Claudia Sheinbaum calificó a Bondi como “no muy informada” sobre la dinámica de cooperación México–EE.UU. en seguridad, y adelantó la inminente firma de un acuerdo bilateral en esa materia.
Subrayó que, aunque existe colaboración, esta no implica subordinación a mandatos extranjeros, y que toda acción deberá sustentarse en evidencia concreta.
El señalamiento de Bondi también ocurre en medio de investigaciones del Tesoro estadounidense por presunto lavado de dinero en tres bancos mexicanos, y acusaciones sobre tráfico de armas y drogas desde México hacia EE.UU.
La inclusión de México como “adversario” marca un punto de tensión inédito en la relación bilateral, más allá de discusiones comerciales o migratorias.
El reto será cómo ambos gobiernos logran convertir este episodio en un impulso para fortalecer mecanismos de seguridad, cooperación y ley que brinden resultados tangibles, sin caer en enfrentamientos retóricos que afecten la agenda de ambos países.



