La tensión entre Israel e Irán alcanzó su punto más álgido tras un ataque aéreo israelí contra instalaciones nucleares iraníes. Como respuesta, Irán lanzó más de 100 drones hacia territorio israelí.
En medio de esta escalada, Donald Trump reapareció con una declaración explosiva: “Si Irán cruza la línea, habrá consecuencias como nunca antes”.
Aunque ya no es presidente, Trump mantiene una enorme influencia en el electorado estadounidense y en la política exterior del partido republicano. Su advertencia generó alarma global, elevando el riesgo de una mayor escalada regional.
El ataque israelí, confirmado por medios internacionales, habría matado a altos mandos de la Guardia Revolucionaria iraní.
La represalia iraní, aunque contenida por sistemas de defensa aérea, deja claro que el conflicto podría salirse de control.
Organismos como la ONU y la OTAN han llamado a la contención, pero las declaraciones de Trump podrían echar gasolina al fuego.
Analistas advierten que cualquier provocación –verbal o militar– podría arrastrar a otras potencias al conflicto.
El gobierno de Sheinbaum ha guardado silencio hasta ahora, pero la presión internacional crece para que países no alineados tomen postura.
La comunidad judía en México pidió garantías de seguridad ante una posible ola de manifestaciones.
Trump, por su parte, usó su red Truth Social para declarar que “Irán entiende solo el lenguaje de la fuerza”, elevando el tono de un conflicto que ya prende alarmas en Medio Oriente y el mundo.


