Trajineras en Xochimilco: del paseo tradicional al riesgo turístico bajo el gobierno de Circe Camacho
Lo que por generaciones ha sido símbolo de fiesta, folclore y orgullo capitalino, hoy se ve opacado por un ambiente de inseguridad y descuido. Las trajineras de Xochimilco, ícono turístico del sur de la Ciudad de México, atraviesan uno de sus momentos más tensos.
Bajo el mandato de Circe Camacho, alcaldesa por PT-Morena, los reportes de agresiones, accidentes y falta de supervisión se han vuelto frecuentes y preocupantes.
“Íbamos celebrando el cumpleaños de una amiga. Todo iba bien hasta que, sin previo aviso, una trajinera comenzó a chocar contra la nuestra. Los tripulantes gritaban, se empujaban… nadie intervino. No había un solo elemento de seguridad visible”, relata Ana R., visitante frecuente de los embarcaderos de Nativitas.
No es un caso aislado. En diciembre de 2023, una pelea entre pasajeros provocó el hundimiento de una trajinera y la volcadura de otra, mientras decenas de turistas gritaban y buscaban salir del agua.
No hubo personal capacitado que respondiera de inmediato. En septiembre de 2019, un joven de 18 años perdió la vida tras caer al canal durante una fiesta a bordo. Su cuerpo fue recuperado horas después.
A pesar de estos hechos, las autoridades de la alcaldía han sido señaladas por su inacción.
Trajineras en Xochimilco
Organizaciones locales y legisladores han advertido sobre el consumo desmedido de alcohol, sobrecupo en las embarcaciones y ausencia de protocolos de seguridad. Sin embargo, no se han implementado medidas estructurales para mitigar los riesgos.
“Mi primo se quiso pasar de una trajinera a otra. Resbaló y cayó al canal. Nadie tenía chaleco, nadie sabía qué hacer. Por suerte, no pasó a mayores”, cuenta Jorge M., joven originario de Xochimilco.
El paseo en trajinera no es precisamente barato: $750 pesos por hora es la tarifa oficial para un máximo de 18 personas.
No obstante, en muchas ocasiones se ofrecen precios más bajos a cambio de menos controles, omitiendo el uso de chalecos salvavidas o excediendo el cupo permitido.
El deterioro del sistema turístico no solo pone en riesgo la vida de los visitantes, sino también la economía de decenas de familias que viven de esta actividad. Hoy, Xochimilco está entre la tradición y la tragedia, esperando que sus autoridades dejen de mirar hacia otro lado.



