Las ondas de calor se han convertido en fenómenos cada vez más comunes en diversas regiones del mundo, incluida la Ciudad de México. Pero ¿qué es exactamente una onda de calor y por qué su frecuencia ha ido en aumento?
Una onda de calor se define como un periodo de al menos tres días consecutivos con temperaturas anormalmente altas, superiores a los promedios históricos de una región. En la capital mexicana, se considera como tal cuando los termómetros superan los 30 grados Celsius por más de tres días, sin lluvias significativas.
Este tipo de eventos está relacionado con sistemas de alta presión en la atmósfera media. Dichos sistemas actúan como una cúpula que impide la formación de nubes, lo que genera cielos despejados, mayor radiación solar y acumulación de calor, elevando la temperatura ambiente y disminuyendo la calidad del aire.
Las consecuencias para la salud pública pueden ser severas. Entre ellas destacan los golpes de calor, la deshidratación, la exacerbación de enfermedades crónicas y el aumento del riesgo de incendios forestales. Además, las grandes ciudades, como la CDMX, experimentan el llamado “efecto de isla de calor urbana”, donde el concreto, el asfalto y la escasa vegetación intensifican el calor y dificultan el enfriamiento nocturno.
Expertos climáticos advierten que el cambio climático ha influido directamente en la intensidad, duración y frecuencia de las ondas de calor. Según datos de la ONU, el número de días con calor extremo se ha duplicado en los últimos 40 años a nivel global.
Ante este panorama, las autoridades sanitarias y meteorológicas recomiendan evitar la exposición prolongada al sol durante las horas de mayor radiación (11:00 a 16:00 horas), mantenerse hidratado, vestir ropa ligera y proteger especialmente a menores, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
Más allá de una molestia temporal, las ondas de calor son una alerta climática que pone en evidencia los efectos del calentamiento global y la necesidad de adaptación en las zonas urbanas densamente pobladas.



