Tras llevar Morena al límite de la ruptura en la Ciudad de México (CDMX), Andrés Manuel López Obrador, el gran elector en el país, impuso a Clara Brugada como la candidata a la Jefatura de Gobierno en 2024 y dejó claro que va por recuperar la capital del país.
Aunque poco transparente, fue una decisión congruente de López Obrador con su movimiento para mantener su base social y su bastión, que se debilitó con el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Con Clara Brugada, el presidente conquistó Iztapalapa en 2009 y deshizo el cacicazgo de René Arce, y desde ahí mismo buscará no sólo retener la capital del país en 2024 sino también recomponer los números para lograr su ambicioso plan C al que ya le fijó una meta de 31 millones de votos.
Hay una mayoría de mexicanos que dudan que eso sea posible por el alto nivel de polarización que existe en el país y, particularmente, en la CDMX.
AMLO va por la CDMX
Sólo que no se ha observado que el Presidente está metido de lleno en la elección de 2024, tiene listo su ejército y ahora va al ataque para superar su meta.
Los que conocen muy bien a López Obrador saben que al tabasqueño le gusta torear a la derecha y es obstinado.
Para lograr sus propósito ejecuta de manera perfecta el arte del engaño. Así lo hizo para imponer a Sheinbaum y con nuevos matices lo ejecutó para poner a Clara Brugada en la boleta, con una condición favorable: llegó intacta y fortalecida como la favorita del Presidente.
Y lo que viene ahora es echar andar su maquinaria amorosa, pragmática, para poner de su lado a todos esos sectores que lo llevaron al poder y han tomado distancia.
Muchos se preguntan cómo va a lograr esa hazaña y para eso hay que voltear a ver lo que sucedió en el Estado de México, donde pocos apostaban por Delfina Gómez, y paso a paso se desmanteló a la endeble oposición.



