¿Y el Congreso?

Impunidad

¿Y el Congreso? Petición al Legislativo: trasladen una parte de la energía mostrada durante el debate sobre la reforma eléctrica a la elaboración de una estrategia de seguridad integral.

La semana pasada, dos informes internacionales abordaron el tema de nuestra inseguridad.

Uno, del Comité contra la Desaparición Forzada de las Naciones Unidas; otrodel Departamento de Estado estadounidense sobre la situación de los derechos humanos.

Ambos coinciden enseñalar la ausencia de un proyecto adecuado para atender a las víctimas, enfrentar a criminales y reducir la impunidad.

El problema es añejo. Miguel de la Madrid empezó a gobernar hace 40 años y fue el primer presidente que se preocupó públicamente por el aumento del poder criminal.

Con él, los jefes de Estado iniciaron una tradición: reconocer el problema y anunciar los programas para resolverlo.

Llevamos cuatro décadas de siglas, conferencias de prensade aumento en el número de criminales.

Andrés Manuel López Obrador respeta esa tradiciónpresume su estrategia, alaba a sus funcionarios y descalifica a los críticos de las insuficiencias.

¿Y el Congreso?

Tres años y cinco meses después de que iniciara el gobierno de la 4T la sociedad sigue acumulando muertos y desaparecidos.

Según el INEGI, entre 1990 y el primer trimestre de 2021 se acumulan 573,299 homicidios y la Comisión Nacional de Búsqueda habla de 73,380 desaparecidos entre 1981 y 2021.

Lo indudable es que el conteo macabro sigue su marcha incansable.

Hay excepciones, por supuestoen gobiernos locales como Coahuila y CdMx.

El gran ausente es el Poder Legislativo Federal.

Su omisión se aprecia comparándolo con la experiencia estadounidense.

Ellos tardaron 40 años en elaborar una estrategia capaz de reducir la peligrosidad de las familias mafiosas.

La alcanzaron cuando convergieron grupos sociales que se organizaron para combatir al crimen y dependencias de las tres ramas de gobierno.

Sin quitarle mérito al Ejecutivo y al Judicial, los facilitadores del proceso fueron un puñado de legisladores.

Kennedy

Menciono a los tres más importantes, aunque hubo, por supuesto, muchos más.

El diputado y senador Estes Kefauver encabezó entre 1950 y 1951 una comisión senatorial que recorrió el país reuniendo los testimonios con los cuales bosquejaron un primer mapa del poderío mafioso.

El senador y procurador Robert F. Kennedy inició en 1957 una cruzada personal contra las Mafias que habían creado un “gobierno invisible”perseveró hasta que asesinaron a su hermano, JFK, en 1963.

El último y más importante fue el diputado y senador por Arkansas, John McClellan, quien estuvo en el Congreso entre 1935 y 1977.

McClellan fue el artífice de las Leyes Rico de 1970 que han sido el instrumento capaz de descabezar y fragmentar a las Familias criminales.

Esos tres políticos le dieron continuidad al esfuerzo legislativo e incorporaron los insumos de las Comisiones del Crimen creadas por ciudadanos en las principales urbes para investigar a las Mafias; dedicaré una columna futura a esta forma de organización social.

También se apoyaron en académicos que fueron decisivos para procesar la enorme cantidad de información generada en los ámbitos público y privado.

En México es notable la ausencia del Poder Legislativo en el debate sobre la estrategia general.

Ni opinan ni aportan. Antes se les excusaba por la prohibición de reelegirse.

Ahora ya pueden hacerlo y algunos de ellos podrían revitalizar o construir sus carreras políticas enarbolando el tema de la seguridad.

Las ocurrencias 

Tenemos medio siglo con estrategias basadas en las ocurrencias, clarividencias y buenas intenciones de los presidentes.

El país se merece una estrategia integral que tenga como prioridad reducir la herida causada por una cantidad enorme de muertos y desaparecidos.

Es urgente la incorporación de diputados y senadores al debate. Por eso la pregunta ¿Y el Congreso? 

Podrían ser los artífices que cincelaran un marco general capaz de regenerar políticas en bancarrota.

En el debate sobre la reforma eléctrica el Legislativo federal mostró una enjundia que ahora deben trasladar a la batalla contra los criminales que siguen incrementando su fuerza ante la falta de una estrategia adecuada.


Colaboraron Dulce Alicia Torres Hernández, Erika Giselle Delgadillo Martínez y Vianey Gutiérrez Hernández.

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