En la CDMX se discuten nuevos instrumentos de planeación y desarrollo urbano que traerán asociado un tipo de suelo adicional para la CDMX, el rural.
Desde la Constitución capitalina y con el nuevo Programa General de Desarrollo Urbano (PGOT) que está sometido a consulta publica se plantea una redefinición de la zonificación primaria para la urbe.
Así el suelo rural se sumará oficialmente a los ya existentes suelo urbano y suelo de conservación.
El problema es que ese suelo rural ocupará el territorio de una buena parte de lo que hoy es el suelo de conservación que, por ende, perderá extensión.
Para especialistas como el investigador del Instituto de Biología de la UNAM Luis Zambrano, la Ciudad perderá un 40 por ciento de suelo de conservación que se convertirá en rural, con muchas implicaciones socio ambientales negativas.
EQUILIBRIO ECOLÓGICO
Este viernes a convocatoria del Instituto de Planeación se realizó la mesa temática “Ciudad con equilibrio ecológico” en la Quinta Colorada del Bosque de Chapultepec.
Ahí la doctora Helena Cottler, del Centro Geo, criticó la forma en la que se delimitó el suelo rural desde el proyecto del PGOT.
Dijo que el suelo rural y el de conservación se entretejen y llegan a la zona alta, es decir al la gran extensión boscosa ubicada al sur de la Ciudad.
Pero lamentó que esa delimitación no se planteó con criterio de cuenca y es ahí donde existe el riesgo de romperse el equilibrio ecológico.
Destacó que el bosque de la zona alta de la Cuenca tiene un excelente suelo que permite una efectiva permeabilidad de agua de lluvia.
ZONA SELLADA
Pero Helena Cottler advirtió que si se propicia el cambio a suelo rural, con actividades agropecuarias, comenzará la erosión del suelo y la contaminación del mismo con la utilización de agroquímicos.
Advirtió sobre la inclusión del concepto “canalización” cuando se habla sobre la gestión del agua, pues cuestionó hacia dónde y cómo se canalizará esa agua.
“En materia de medio ambiente se quieren rescatar ríos pero qué ríos sí el agua se va a canalizar”, expuso.
Estimó una pérdida de 20 por ciento del suelo de conservación al convertirse en suelo rural.
Eso, advirtió, generará la pérdida de suelo permeable, con las consecuentes inundaciones en la zona baja de la urbe.
Calificó al suelo rural como una “zona sellada” que impedirá la infiltración de agua de lluvia.
DIAGNÓSTICO MÍNIMO
La doctora Cottler lamentó también que el proyecto del PGOT carece de un diagnóstico profundo respecto a la problemática existente en el suelo de conservación.
Dijo que en el documento vienen sólo dos párrafos de ese diagnóstico cuando en la zona existen fenómenos como tala clandestina y crimen organizado.
Consideró que en el diagnóstico debería quedar el papel de los desarrollos inmobiliarios.
Se preguntó cómo es que CONAGUA otorga permisos para la construcción de edificios de departamentos en lechos de barrancas, cuando además se supone que esas son zonas federales.
“Falta un diagnóstico más profundo para que las ideas no sean tan vagas”, fustigó la especialista del Centro Geo.
ES INEVITABLE
A decir del Pedro Álvarez Icaza Longoria, coordinador de Sustentabilidad Alimentaria de la Secretaría de Educación local, el cambio a uso de suelo rural es inevitable.
Recordó que la redefinición viene considerada desde la Constitución capitalina.
Pero ahora, dijo, lo que debe considerarse es que esos suelos requieren también de manejo y de un plan de conservación.
Estimó que se puede fomentar la agro diversidad.
Pero también expuso que debe hacerse un esfuerzo mucho más cuidadoso en la delimitación entre el suelo rural y el de conservación.
EXISTE DE HACE MUCHO
Participante en esa mesa temática, la secretaria de Medio Ambiente Marina Robles, dijo que el suelo rural existe desde hace mucho.
Su existencia sin el reconocimiento oficial como suelo rural, agregó, ha mantenido a esa zona bajo condiciones poco apropiadas para la Ciudad.
Dijo que se debe analizar si en esa zona rural verdaderamente persisten las mejores características para aportar servicios ecosistémicos y ambientales a la urbe.
“Tenemos que ver cómo se mejoran tanto las condiciones de bienestar de esta zona como lo que ofrece al resto de la Ciudad”, argumentó la secretaria.
“El hecho de una clasificación como suelo rural no significa que se busque perder las condiciones de infiltración de agua de lluvia o de otro tipo de servicios ambientales”, dijo Marina Robles.
El cambio, agregó, significará mejores condiciones de bienestar para quienes desde hace mucho tiempo viven ahí bajo un proceso de planeación conjunta.



