Un Informe como cualquier otro el que ofreció ayer el presidente Andrés Manuel López Obrador. Privaron el triunfalismo y las cuentas alegres.
Nada nuevo que no haya dicho en sus conferencias matutinas o en sus giras por el país. Ni siquiera son novedad sus críticas al pasado “neoliberal”.
En su Informe, presumió récord histórico en remesas, reservas del Banco de México y estabilidad del peso, pero ninguna es inherente al trabajo del gobierno.
Las remesas provienen de las personas que abandonan el país por falta de empleo y oportunidades de desarrollo personal y familiar.
López Obrador pinta un país boyante, pero omitió que en su gobierno aumentó el número de personas en situación de pobreza en más cuatro millones.
Además de las más de 400 mil muertes por Covid y la violencia que impera en la mayor parte del país.
Su política de desarrollo la basa en recetas del pasado: el petróleo, mientras el mundo apuesta por energías limpias más amigables con el medio ambiente.
Apela al “creador” para concluir mandato
Llamó la atención la referencia al término de su mandato. Insiste en la revocación de mandato, la cual podría llevarse a cabo el próximo año.
Pero también reitera que “podría dejar ahora mismo la Presidencia sin sentirme mal con mi conciencia”. Considera suficiente lo hecho en dos años y nueve meses.
Apela a la naturaleza, a la ciencia y al “creador” para poder concluir su mandato, el último día de septiembre de 2024.
¿Por qué insiste en eso el presidente? De acuerdo con la consultoría SPIN, de Luis Estrada, lleva 773 días sin entregar sus estudios de salud.
¿El presidente padece alguna enfermedad? ¿Es una frase para generar lástima y, por lo tanto, empatía? López Obrador debe aclararlo.
La salud de los presidentes de México siempre ha sido una incógnita.
Pero genera más incertidumbre que sea el propio mandatario quien insista en que su gobierno podría terminar, por cuestiones propias de la naturaleza, antes de septiembre de 2024.
El tabasqueño ya hizo historia con su triunfo de 2018 y por encabezar un gobierno distinto –para bien o para mal—a los demás.
¿Será que eso le es suficiente al presidente? ¿Quiere tirar la toalla “a la mitad del camino”?



