No cabe duda que uno de los mejores espacios en los que se puede disfrutar de un mezcal en la CDMX es en una cantina, donde además se acompaña muy bien con la cocina mexicana, aderezada de una amena charla. Y la cantina Filomeno fue el lugar perfecto para disfrutar de una presentación del Mezcal Señorío Joven, de Casa Armando.
Acompañados de Diego Novelo, Gerente de Marca de Mezcales Casa Armando se llevó a cabo una experiencia gastronómica donde Mezcal Señorío Joven fue el gran protagonista de una cena llena de sabor, música y muy buen ambiente como debe de ser.
Elaborado en Oaxaca por Mezcales Armando, casa familiar con toda una tradición en la elaboración de mezcales, el evento consistió en acompañar el mezcal con la típica cocina de cantina, donde Diego nos dio detalles de la elaboración de este mezcal, producido con agave espadín, con una doble destilación y 40 grados de alcohol, hay que recordar que un mezcal tradicional lleva 45 grados de alcohol para preservar sus aromas y sabores, y no se apaguen al diluirlos, así que 40 grados es una buena graduación. Sus notas son herbales, cítricas, florales y ahumado suave.
Una cena en la cantina
La propuesta gastronómica inició con una reinterpretación de clásicos de una cantina, el guacamole para ir abriendo boca y en este caso se degustó un Guacamole con panceta, la cremosidad del aguacate con el toque crujiente y salado de la panceta, genera un contraste ideal que se potencia con un sorbo de mezcal que limpiar el paladar para lo que sigue.
Le siguió un Chicharrón en salsa verde, otro clásico: picante y lleno de sabor. Aquí, el mezcal aportó equilibrio al picante y resaltaron los tonos ácidos de la salsa, creando una armonía que permanece en boca.
Y para aligerar un poco el paladar, una Ensalada de tomate asado, propuesta fresca, donde los sabores tostados y ligeramente dulces del tomate encuentran en el mezcal un aliado que acentúa su profundidad sin opacar su naturalidad.
Y por supuesto un clásica Tampiqueña, el mejor de los platos fuertes para acompañar un mezcal. Su combinación de carne, guarniciones y sabores intensos se complementa con la complejidad del mezcal, que actúa como un hilo conductor entre cada elemento del plato.
Y para el postre, también un mezcal
Los postres no se escaparon al maridaje con un mezcal, que por cierto también va muy bien, así que probamos una tarta de chocolate, la riqueza y profundidad del chocolate se transforma al ser acompañada por Mezcal Señorío Joven, cuyo perfil aporta contraste y sofisticación, generando un final memorable.
Se desgutó coctelera de autor
Además presentaron una línea de coctelería de autor que explora nuevas posibilidades sensoriales a partir del mezcal.
Destacó el cóctel Filomeno, una creación audaz que combina tinta de calamar, cordial de pepino, jugo de limón amarillo y cerveza clara. El resultado es una bebida compleja, fresca y ligeramente salina, que rompe paradigmas y redefine la experiencia del mezcal en coctelería contemporánea.
Otra propuesta innovadora llamada Sonora integra miel de chiles criollos, cordial de jerez con kéfir y soda de durazno. Este cóctel ofrece una experiencia balanceada entre dulzor, acidez y notas especiadas, logrando un perfil sofisticado que evoluciona en cada sorbo.
Finalmente, la clásica mezcalita de jamaica se presenta como una opción refrescante y vibrante. Su acidez natural y color intenso la convierten en una bebida accesible pero llena de personalidad, ideal para quienes buscan una experiencia auténtica con un giro tradicional.
Así, entre sabores intensos, texturas contrastantes y una coctelería que desafía lo convencional, la cocina de una cantina y el mezcal son excelentes compañeros para una rica experiencia gastronómica en la CDMX.


