Triunfo en Honor a la Libertad

Siguen los Toros en la CDMX

Triunfo en Honor a la Libertad

Triunfo en Honor a la Libertad. La Monumental Plaza de Toros México vivió otra tarde gloriosa este 4 de febrero, en la que la tauromaquia se celebró con pasión, arte y valentía. Con las gradas llenas, el público disfrutó de la Segunda Corrida de Reapertura, un evento que confirmó la pasión de la fiesta brava en el corazón de la capital.

Sebastián Castella, el torero francés que regresó de su retiro, demostró por qué sigue siendo uno de los grandes, cortando una oreja a cada uno de sus toros. Su maestría, temple y la manera de templar las embestidas hicieron vibrar a los más de 40 mil aficionados presentes, quienes celebraron su novena salida por la puerta grande en este coso.

Leo Valadez, por su parte, ofreció momentos de gran toreo, especialmente con su tercer toro, al que logró entender y lucir con tandas por el pitón derecho. A pesar de la calidad de su toreo, la espada le negó la posibilidad de cortar orejas, dejando un sabor de boca que habla de su potencial y clase.

El moreliano Isaac Fonseca, vestido de albo y oro, abrió el festejo con «Bendita Libertad», toro de la ganadería Xajay, ofreciendo una actuación que combinó técnica y corazón, aunque los pinchazos le hicieron perder trofeos. Su brindis en los medios y el grito de ¡Viva la Tauromaquia! ¡Libertad, libertad, libertad! resonaron en la plaza, marcando un momento emotivo de la tarde. A su lado, Jacobo Hernández, triunfador de varias novilladas en Arroyo, transmitió a su discípulo experiencia, valía y coraje. «Es un chico que vale oro, el camino es muy largo”, expresó el Matador Hernández, evidenciando el orgullo y la emoción de ver a su hijo triunfar en este escenario tan importante.

La ganadería Xajay recibió aplausos por la presentación y bravura de sus toros, contribuyendo al éxito de la corrida. La tarde fue un testimonio de valor, técnica y sentimiento, elementos que definen a la tauromaquia y que se vivieron en plenitud en la Plaza México.

La fiesta brava demostró una vez más su capacidad de reunir a miles en torno a la tradición, el arte y la emoción. En una tarde donde la libertad fue el grito de guerra, toreros y aficionados se unieron en un triunfo compartido, celebrando la pasión que sigue latente en la Plaza México.

Si la tauromaquia esta condenada a morir, quisiera verla morir con honor y como se lo merece , cuando los taurofilos dejemos de ir a las plazas, y no cuando alguien ajeno me lo quiera imponer
-Gabriel García Márquez

Nos leemos pronto…

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