La ciberseguridad no solo exige innovación tecnológica, también demanda confianza y valores sólidos. En este terreno, Silent4Business alcanzó en 2025 la cuarta posición en el ranking de Empresas Más Éticas (E+E) elaborado por la consultora AMITAI, que reconoce a las organizaciones con mejores prácticas en materia de transparencia, integridad y responsabilidad social.
El listado incluyó a 70 compañías evaluadas bajo criterios que van desde políticas internas y cultura laboral hasta acciones de combate a la corrupción e impacto en las comunidades. Para Silent4Business, que cumple nueve años de operación, este resultado marca el quinto año consecutivo en el que figura entre los primeros lugares.
Layla Delgadillo, CEO y fundadora de la firma, subrayó que mantener este tipo de reconocimientos implica un esfuerzo permanente: “Lo importante no es solo obtener un reconocimiento, sino mantenerlo. Y eso es lo más complicado”. Explicó que la estrategia de la empresa se centra en lo que llaman una “política de ética viva”, que atraviesa cada nivel de la organización.
Dicha política incluye talleres de formación, un canal de denuncias abierto a colaboradores, clientes y aliados, y la aplicación del principio ethical by design en el desarrollo de soluciones tecnológicas. Además, las denuncias son analizadas por un Comité de Ética paritario e interdisciplinario, con participación mínima de la dirección para evitar sesgos y reforzar la confianza en los procesos internos.
El reconocimiento de AMITAI se da en un contexto en el que la ciberseguridad en México enfrenta retos crecientes: tan solo en el primer semestre de 2025 se registraron más de 15 millones de amenazas digitales dirigidas a empresas. Ante este panorama, la construcción de confianza hacia proveedores de tecnología se ha vuelto tan relevante como la innovación misma.
Silent4Business ha buscado responder a ese doble desafío con un modelo que combina certificaciones internacionales, soluciones basadas en inteligencia artificial y una cultura corporativa centrada en valores. Su presencia en el ranking E+E refuerza esa apuesta y la coloca como un referente en la intersección entre ética y tecnología.



