Desde hace algunos años y debido a la gentifricación, la colonia Roma norte ofrece una oferta gastronómica enfocada a gastronomías de otros países, pero no a la comida mexicana, un detalle que detectaron el chef Alberto García y su socio Rodrigo Agraz, quienes decidieron poner un restaurante con nuestra gastronomía que enalteciera lo mejor de sus platillos, a la que también sumaran cocina de autor, y así surgió Santo Habanero, con el que decidieron ofrecer experiencias culinarias que la hicieran resaltar y para ello crearon un maridaje de Cocina Mexicana con Vinos Mexicanos.

Con esto crearon un menú que ofreciera un pequeño viaje por nuestra cocina y nuestros vinos, así que lo armaron con dos entradas y tres tiempos compuestos de tacos y un postre, maridados con vino mexicano, convirtiendo esta experiencia en una fiesta de sabor, gracias al talento del chef Alberto, quien puso los mejor de sus técnicas y la alta calidad de sus productos, haciendo que los comensales salieran más que satisfechos.
Un menú de agasajo
El festín empezó con la preparación de un guacamole con totopos y le siguieron unos tacos de pollo ahogados, servidos en una salsa de jitomate y crema caliente, una delicia.


En primer tiempo comenzó con un Taco de Cochinita que se maridó con un vino rosado de Quertétaro y producido por la casa Freixenet, Analogía, compuesto de Malbec y Cabernet Sauvignon, el sabor suave de las notas de frambuesa y pétalos de rosa equilibraban muy bien los sabores de la cochinita.


Le siguió un Taco de Arrachera, muy suave y bien marinada, acompañada de un vino tinto del Valle de Guadalupe, Relieve, compuesto de Merlot con notas de madera y clavo.


Le siguió un Aguachile de Camarón acompañado de un vino espumoso blanco brut Analogía compuesto de Chardonnay, Chenin Blanc, Macabeo y St Emilión. El picor de alguachile con las burbujas del vino se convertían en una experiencia de picor y burbujeo en el paladar, disminuyendo un poco lo picante y dejando saborear el vino.

La gran sorpresa, el postre
Finalmente llegó el postre que fue la gran sorpresa, un pastel helado de Café de Olla ¡Sublime! Compuesto de queso Philadelphia, una ligera costra de galleta María y helado de café de la olla, bañado en lícor de café. Qué les digo, cerró con broche de oro.

Este fue maridado con un vino tinto Kumeey Xecué de Baja California, una bodega muy interesante pues sus vinos honran el idioma de las tierras nativas de Baja, el Kiliwa y «Xecué» significa «Hombre» en esta lengua. Es de la región del Valle de Guadalupe, está elaborado con Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Merlot, y es ideal para carnes asadas, quesos o canapés, así que con el queso del postre maridó bastante bien, pues hubo un equilibrio entre los sabores y resaltó aún más el sabor del café.
Esta propuesta de Santo Habanero, hace entender porque fue recientemente distinguido por Restaurant Guru en el 2025 y reconocido por importantes plataformas internacionales, en el 2024 TripAdvisor Travellers’ Choice Awards lo colocó en el Top 50 de la CDMX por su gastronómica única.

Así que con este menú, que además está abierto a sus comensales, $1, 200 para dos personas el ticket, es una muestra de la calidad de su cocina que celebra los sabores más genuinos de México, con un sello creativo e inigualable que ya lo ha convertido en referencia para comensales nacionales e internacionales. Además anunciaron que pronto abrirán un establecimiento de tacos a la parrilla así que ya les platicaremos.



